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| 4/19/2012 12:18:51 PM

LA ESCLAVITUD O LA HISTORIA DE LA INFAMIA

A LOS 161 AÑOS DE LA LEY DE LIBERTAD DE LOS ESCLAVOS, LA ESCLAVITUD AUN EXISTE


 

“La esclavitud marca a los esclavos pero también a los esclavistas. Una sociedad que ha erigido el crimen como forma de vida  es una sociedad envilecida que tiene que ser rechazada por quienes conservan un minimo de humanidad y dignidad”.

 

El temor a Dios es el temor de los buenos en beneficio de los malos, por eso  no ha sido obstáculo para que se hayan cometido, se cometan y se sigan cometiendo, las mayores atrocidades e iniquidades de que es capaz la condición  humana, incluso muchas de las veces a su nombre o bajo su "proteccion".

Estas iniquidades, a pesar de que los pueblos hayan participado en ellas,  son sus sectores dominantes  quienes son sus artífices y beneficiarios a nombre de la civilización y del progreso, de Dios y de sus pueblos, que para eso sirven ambos: para cargar con las ignominias humanas de los hacedores y vividores de miserias y de crímenes, parasitos incapaces de vivir de su propio mérito y esfuerzo.

 

La historia no gusta a los sectores dominantes, porque es la cronica de sus infamias, porque el presente esta umbilicalmente ligado al pasado y ambos estan llenos de crímenes, los cuales no se quieren reconocer mucho menos asumir; por eso al dar cuenta del proceso humano hay muchas cosas que se preferirían ocultar y otras negar o ignorar, esto es lo que  han hecho las elites dominates desde el poder, por tiempos inmemoriales a través de sus historiadores oficiales u oficiosos; y por ello es tan fundamental  entender lo que han sido y lo que son en nuestras sociedades fenomenos como la esclavitud; el por que  sea ignorada; y cuando no hay alternativa, tan anecdótica  y tan superficialmente tratada.

 

  La esclavitud surge paralela al surguimiento de la sociedad de clases y de la propiedad privada que conocemos con el nombre de civilización y que tiene como fundamentos el monopolio de los recursos necesarios a la vida humana, a nombre de la propiedad privada, con la consecuente explotación del hombre por el hombre y la violencia permanente materializada en el estado; que bajo el llamado monopolio de la fuerza garantiza la dominación a los dominadores, sin la cual no es posible la explotacion. Desde entonces la violencia y  las guerras, como expresion concentrada de esta: para la conquista, el saqueo y  la dominación de hombres y de pueblos, se convirtio  en una constante, en parte estructural de la sociedad.

 

Desde entonces la historia de la humanidad ha estado signada por la codicia insaciable, por las ansias de poder y de riqueza ilimitadas; por el propósito de monopolizarlo todo por parte de las personas, los grupos y naciones dominantes, utilizando y justificando cualquier medio para conseguirlo; sin importar el daño, la destrucción y la muerte que ello signifique  para grupos humanos, pueblos y naciones enteras; tal es la esencia de nuestra tan alabada civilización occidental, prototipo de la sociedad humana y hasta ahora la humanidad no ha podido encontrar otro camino desde la comunidad primitiva.

 

Despojar a los hombres de sus recursos de vida y colocarlos en una situación de indefensión es la clave  de  la dominación, después solo se necesita administrarla por medio de la coacción económica, legal y la violencia permanente e institucionalizada. La llamada acumulación originaria, etapa primaria del capitalismo nace del despojo, del robo descarado, del derecho de la fuerza. Aunque parezca inconcebible, estas prácticas son dignificadas y legitimadas, a través de dignidades y leyes, y los criminales por profesión son convertidos en heroes por una sociedad descompuesta a la medida de sus necesidades[1].

 

 La historia de la humanidad, hasta ahora, esta sustentada en la capacidad de la perversion humana, en su iniquidad  como constante permanente, convertida en virtud en su momento y posteriormente, cuando más, convertida en una leve falta que quedó en el pasado, así sus beneficios sigan rindiendo réditos en el presente y se continue su practica cuando mas,  cambiando su forma.

 

La esclavitud, como toda forma de explotación y de dominación, ha estado asociada necesariamente a la violencia y a su máxima expresión que es la guerra, no solo para imponerla y conservarla sino también para rechazarla y liberarse de ellas. Son sociedades en las cuales la violencia es parte constitutiva de su naturaleza y en las cuales la paz y la convivencia, la fraternidad y la solidaridad humana sencillamente no tienen cabida sino en el discurso y en el querer de la mayoría de la gente, pero no así en los sectores dominantes que son en ultimas mientras lo sigan siendo,  quienes imponen las condiciones y determinan el rumbo de las sociedades.

 

La dominación, la explotación, la manipulación y la violencia institucionalizada son entonces las cuatro grandes miserias sobre las cuales la humanidad ha erigido lo que de manera metafórica llámanos civilización,  lo cual no ha sido mas que la institucionalización del crimen, del atropello y de la negación de la condición humana. Son prácticas que instauradas desde el poder y a beneficio de sus usufructuarios, ha terminado por imponerse y por ser aceptado por el conjunto de la sociedad.

 

Todos los grandes imperios y las grandes fortunas que tanto admiramos, tienen este punto de partida y su razón de ser, no importa si son hechas de manera legal o no, de todas maneras las leyes las quitan y las ponen  los sectores de poder a su arbitrio y de acuerdo a sus necesidades. Es esta la razón para que prácticas tan aberrantes, entre ellas  la esclavitud, no solo sean toleradas, sino ensalzadas y sus promotores elevados a la condición de dignos representantes de una sociedad que entre otras cosas no se merece mas[2]; lo cual nos permite concluir que  en la sociedad humana la bondad regularmente no triunfa como permanentemente se  predíca, sino que difícilmente sobrevive.

 

Las sociedades de clase se mueven entre la  hipocresia y el cinismo. Con la primera  mediante un discurso de lo que la gente quiere oir pero que no quiere constatar, donde todo se justifica legitimando muchas veces verdaderas causas criminales con “pretextos humanisticos como la salvación, razón, la civilización”,  que en  boca de los sectores dominantes que son sus principales promotores, no significan nada mas que pura palabreria con las que se esconden mezquinos y perversos intereses; función que han cumplido tradicionalmente a traves de las religiones, las eticas y las morales para consumo de otros, las teorias del progreso e incluso la salvacion de los mismas victimas[3]. En el medio estan los aúlicos interasados y en deuda, porque participan de las migajas del sistema  constituyéndose en su soporte y en sus defensores de oficio, en sus pregoneros. El cinismo es la cara  de la desverguenza y la prepotencia del poder, cuando la hipocresia como  cara de  virtud, ha perdido toda credibilidad y en consecuencia no funciona.

 

La esclavitud y la dominación de pueblos cumplió en los grandes imperios de la epoca, un papel   muy similar al que cumple hoy la explotación de los paises dependientes o de las colonias: servir de amortiguador de los niveles de explotación al interior  de las sociedades dominantes, haciendo menos rigurosa la explotación de los connacionales y haciendo de esta manera cómplices y de alguna manera usufrúctuarios a todos los miembros de una sociedad que comparativamente benignas con la población a su interior, son altamente explotadoras y despóticas en el exterior[4].

 

La esclavitud pareciera ser cosa del pasado, pero quien lo creyerá, en pleno siglo XXI, un informe de la ONU del 2003 daba cuenta de 30.000.000 de personas que viven hoy en condiciones de esclavitud total y una ONG Europea enfrentaba una polémica porque dedicaba sus recursos, no a denunciar la esclavitud, sino a comprar niños y mujeres  que iban a ser vendidas como esclavos, a razón de  50 dólares c/u, para ser liberados.


La esclavitud entonces continúa, los poderosos siguen haciendo de las suyas, con el silencio complice, cuando no con la protección de una sociedad descompuesta, que se pudre paso a paso.


VEASE: LA CUESTION NEGRA EN COLOMBIA DE LA ESCLAVITUD A LA LIBERTAD:   LOS IGNORADOS DE LA HISTORIA, SUS VERDADEROS ACTORES

por losindignados el 20-03-2012 08:56 AM


- LA ESCLAVITUD DE INDIGENAS Y NEGROS EN LA EPOCA COLONIAL LA - VERGONZOSA HISTORIA DE COLOMBIA-  .

por losindignados el 29-03-2012 08:34 AM


- LA GUERRA DE INDEPENDENCIA Y LOS NEGROS EN COLOMBIA: LOS EJERCITOS DE LA INDEPENDENCIA, EJRCITOS DE NEGROS

por losindignados el 12-04-2012 07:25 AM



[1] La ética y la moral como instrumentos de dominación siempre han sido todo lo laxas que sea necesario no solo para legitimar sino también para justificar  cualquier atropello, cualquier crimen. Nuestras sociedades han sido construidas en base de los intereses dominantes y al servicio de ellos; una sociedad distinta tiene que ser construida  sobre un parámetro distinto, tangible y común a todos: la condición humana, la vida digna para todos los hombres, no solo para unos con la exclusión de otros, como lo  fundamental.  La etica y la moral muchas de las veces son esgrimidas para pedir cuentas o para reprimir a los demas o para que estos se repriman a si mismos, pero no para ser asumidas por en conjunto de la sociedad.

[2] Basta recordar a la reina Isabel de inglaterra en el siglo XVII convirtiendo en “nobles a sus piratas y traficantes de esclavos.

[3] La esclavitud muchas veces era justificada, como ahora las distintas formas de explotación:, para librar a la gente  del atraso. para que puedan conocer el verdadero dios , la verdadera civilización, que no es mas que la religión y la sociedad descompuesta de los explotadores de turno.

[4] Y los seres humanos tenemos mucha dificultad para mirar mas allá de nuestro alrededor y de los intereses inmediatos: quien puede sostener en sentido contrario que el pueblo español de su epoca no apoyo el exterminio y el saqueo en America; que los ingleses no apoyaron la causa esclavista y colonialista de sus clases dominantes, que los alemanes no apoyaran a Hitler o que el pueblo norteamericano no apoya la politica  de guerra y de saqueo del imperio de hoy. De los colombianos ni se diga.

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