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| 12/21/2011 9:41:12 PM

LA FISCAL Y LAS ALEGRES COMADRES.

No es un secreto, el sector que no pudo imponer a un Fiscal General de sus entrañas, tarde que temprano, terminaría embistiendo a la Fiscal General de la Nación con el propósito de desprestigiarla y debilitarla, ante las decisiones que puede tomar en contra de sus correligionarios. Primero, inventaron inhabilidades para su actuación frente al ex ministro de agricultura y ahora buscan sembrar la duda de sus idoneidad ética, a raíz de una situación de su vida personal. 

 

Ella ha manifestado públicamente que reinició su vida de pareja con Carlos Alonso Lucio; no lo ha escondido y su sentida defensa ha sido por el derecho a mantener al margen de los medios de comunicación su vida privada.

 

Carlos Alonso Lucio ha sido un hombre controversial, su vida se ha visto envuelta en aspectos polémicos; tuvo una condena judicial que lo llevó a pagar una pena de prisión, salió y quedó plenamente rehabilitado en sus derechos políticos y ciudadanos, como lo contempla nuestra Constitución. Parece que  algunos sectores de la sociedad no entienden este aspecto de nuestra carta política y podrían estar de acuerdo con imponer la pena de muerte para quien  delinque, así sea leve, ya que para ellos no existe la posibilidad de que una persona que ha cometido un delito pueda recibir una nueva oportunidad de reintegrarse a la comunidad.  

  

Entonces, desde el anterior punto de vista la relación marital de la Fiscal no tiene porque ser cuestionada y ni ser utilizada para atentar contra su buen nombre.

 

Las cosas se pueden complicar por presuntas acciones irregulares que pudiera haber cometido el Sr. Lucio, y que no fueron objeto de investigación en ese entonces, y ahora pueden ser objeto de diligencias judiciales; adicionalmente, porque están insinuando que en el caso de las negociaciones con los paramilitares en Ralito el Sr. Lucio estuvo acompañado por la hoy Fiscal General. Digo que las cosas se pueden enredar por la posición de algunos medios de comunicación y por las acciones del uribismo que pretendan pescar en rio revuelto, ya que institucionalmente no debe existir peligro alguno. Las personas, desde el punto de vista penal, gozan del principio de presunción de inocencia, condición que se pierde cuando son vencidas en juicio, por lo tanto el Sr. Lucio hoy es inocente y punto; en segundo término, la institucionalidad debe prevalecer, el fiscal que lo investigue es autónomo en su proceso, la Fiscal General no es su jefe – que sea la cabeza visible de la Fiscalía no quiere decir que los fiscales sean sus subordinados judiciales y que ella pueda intervenir impunemente a su antojo  en todos los procesos que ellos lleven-, por lo que lo único que queda es guardar el respeto por el profesional judicial que asuma la investigación; además, bien se ha hecho en pedir la intervención de la Procuraduría en la investigación que se realizará. No se pueden desprestigiar las instituciones, haciendo crisis donde no existen, siguiendo mezquinos intereses.

 

No hay mejor manera de desprestigiar sin riesgos judiciales que los de poner entre signos de interrogación sutiles afirmaciones, cuya veracidad se encontraría en discusión, pero que, siguiendo al pie de la letra la doctrina de Laureano Gómez, al ser  repetidos se pueden  “convertir” en verdades, en un proceso de formación de “opinión pública” que en cierto momento puede repercutir en una realidad política. Señores y señoras, si tienen pruebas contra la Fiscal entonces preséntelas.

 

Finalmente, ¿entre los requisitos para ser esposa o esposo de un Fiscal General de la nación, ellas o ellos tienen que descender directamente de los cielos? ¿O pueden ser simples ciudadanas y ciudadanos que pueden cometer errores? Y: ¿Los yerros de la pareja de un Fiscal General pueden generar una crisis institucional en el ente acusador? En respuesta a esta última pregunta solo existe un rotundo NO.

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