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| 11/7/2011 2:59:18 AM

La Psicología Social y el Paro Nacional Estudiantil por la Defensa de la Educación Pública.

??????La Psicología Social y el Paro Nacional Estudiantil por la Defensa de la Educación Pública.

Mg Edgar Barrero Cuellar

Director Cátedra Libre Martín-Baró

Consejero por Colombia ante la Unión Latinoamericana de Entidades de Psicología -ULAPSI-

 

Hace poco leí un artículo sobre las investigaciones que se vienen haciendo desde la psicología para lograr enganchar a grandes grupos poblacionales a las lógicas del mercado y de la mercantilización de la vida cotidiana en América Latina. El artículo da cuenta de la firma transnacional “Focus”, la cual desarrolla grandes investigaciones para empresas como Microsoft, ??Hewlet Packard, Nestle, Cocacola, entre otros. El fin en todos los casos es el mismo: aumentar los niveles de consumo y de adicción a la grande gama de productos generados por estas empresas transnacionales. A través de una especie de casco dotado de todo tipo de sensores se busca determinar, predecir y controlar las emociones y cogniciones generadas por una persona sometida a distintos estímulos externos relacionados con productos como Ipad, celulares, comestibles, gaseosas, etc.

 

Mientras estas investigaciones se desarrollan financiadas por el capital privado para aumentar de forma exorbitante sus ganancias; en países como Colombia se incuba todo un movimiento ultraneoliberal que busca acabar con la educación pública y someterla a las lógicas de la privatización, mercantilización y prostitución exigidas por la banca internacional. En las dos situaciones se encuentra muy comprometida la psicología colocando su saber al servicio de procesos de manipulación y sincronización emocional para logar adherencias desprovistas de crítica y con altos niveles de sentimentalización de la vida cotidiana.

 

Valdría la pena pensar en otras formas de pensar, sentir y hacer psicología de cara a la defensa de los intereses de grandes grupos humanos sometidos a intentos de privatización de sus derechos fundamentales como es el caso de la educación, con el proyecto de Ley 30. Por lo menos deberíamos estar pensando en formas de resistencia desde la Psicología frente a las estrategias de guerra psicológica utilizadas para estos casos, tales como:

  1. 1.     Estigmatizar las protestas estudiantiles al afirmar que se encuentran infiltradas por elementos terroristas, cuando en realidad la infiltración la hacen agentes del Estado que lanzan petardos para dispersar las marchas, plantones y tomas culturales que se han venido desarrollando.
  2. 2.     Desinformar a gran escala con el ánimo de generar confusión y división al interior del movimiento estudiantil. Para ello se utiliza de forma cínica las cadenas radiales y televisivas públicas y privadas que por supuesto resultaran beneficiadas con la privatización de la educación.
  3. 3.     Se utiliza la clásica herramienta de guerra psicológica de combinar las formas de lucha en contra de lo que ellos mismos consideran enemigos: primero intentar persuadir por medio de la razón a través de presiones a rectores y directivas de universidades. Segundo, generar estados masivos de chantaje y por último, utilizar la fuerza y la represión para obligar al retorno a lo que ellos mismos denominan como la normalidad académica (entendida como cero protesta y mayor obediencia ciega).

 

Una Psicología que se diga crítica tendría que romper su mutismo ontológico frente a situaciones como las que estamos analizando. Ya es bien sabida la crisis de calidad por la que atraviesa la formación de psicólogas y psicólogos en Colombia. Situación que sin duda se agravará si se aprueba cualquier iniciativa de privatización de la educación pública. Seguramente pasaríamos de una Psicología tecnológica como la que tenemos a una Psicología totalmente técnica en la que se privilegia la aplicación mecánica de instrumentos a procesos psicosociales sin ningún criterio investigativo, ético, epistemológico y mucho menos metodológico.

 

De allí la importancia para quienes se están formando como psicólogos y psicólogas de apoyar decididamente el actual PARO NACIONAL ESTUDIANTIL por la defensa de la educación pública en Colombia. Ahora bien, el apoyo no se puede limitar a tímidos palabreos de solidaridad sino que se hace necesario materializar el apoyo en acciones concretas de organización y movilización social en los cuales el saber psicológico podría aportar mucho.

 

Toda esa carreta que se estudia en las aulas de clase se puede trasladar a las calles, los buses, las paredes y las plazas públicas. Toda la teoría sobre liderazgo, ambientes grupales, participación, actitudes, personalidad, conductas, emociones y cogniciones se puede poner al servicio de los propios compañeros y compañeras estudiantes que han decidido mantenerse en paro nacional.

 

La Psicología no puede seguir siendo la disciplina de la indiferencia social a la que sólo buscan para ayudar a resolver pacíficamente los conflictos, sirviendo de ésta forma a los intereses de quienes por décadas se han mantenido en el poder y que pagan lo que sea para evitar y ocultar las causas estructurales de los actuales conflictos sociales.

 

La psicología puede llegar a convertirse en una eficaz herramienta de transformación psicosocial, pues de alguna manera sabe cómo se estructura psico-socio-antropológicamente el hombre y por tanto puede ayudar a orientar los procesos de resistencia en contra de la confusión, la manipulación, el entretenimiento, la distracción, la banalización y la militarización de la vida cotidiana.

 

Cuando ello se empiece a hacer, realmente estaremos asistiendo a la emergencia de una nueva forma de pensar y hacer psicología desde los horizontes ético-políticos de la descolonización de nuestros pueblos.

 

El próximo 10 de noviembre de 2011 saldremos a marchar junto a las y los estudiantes, pues nos negamos a ser lo que hasta ahora hemos sido y nos comprometemos a luchar por la restitución de lo que históricamente nos negaron como ciencia y como disciplina: el mandato del bienestar humano.

 

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