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| 6/6/2012 9:11:23 PM

Los embarazos de las wayuu y los abusos contra la mujer

La mujer Wayuu no se regala ni se vende. Y digo yo, ni se viola, ni se embaraza, ni se le obliga a tener sexo desde temprana edad……….

 

El género femenino siempre ha ocupado un papel preponderante en el desarrollo de la etnia  Wayúu. El mal llamado sexo débil pasa a ser el más fuerte, pues sus características de liderazgo son casi innatas.

 

La línea matrilineal es importante dentro de la cultura, quien maneja el hogar es la mamá y el trabajo del pastoreo o la pesca le corresponde al hombre. Otras actividades propias de la mujer son las artesanías.

 

La mujer cumple un papel preponderante en la sociedad. Cuando nace una niña se celebra una gran fiesta en la comunidad, se dice, que al nacer, es una bendición de los dioses. Así, cuando los abuelos mueren esa pequeña que luego se convertirá en mujer será la encargada de recoger sus restos o huesos, costumbre del segundo velorio.

 

La recién nacida es niña hasta el momento del desarrollo, desde ese instante se convierte en mujer. Deja entonces, sus wuyunqueras y demás juguetes para pasar al tiempo del blanqueo o del encierro que se convierte en la etapa de la preparación para el matrimonio.

 

El tiempo del encierro puede durar un año, período en el cual la niña convertida en mujer no puede ser observada por nadie. La única persona que tiene acceso a su habitación es la abuela, encargada de darles lo alimentos y la medicina natural, estos últimos dos elementos, son fundamentales para conservar la belleza de la mujer nativa. Al culminar ese tiempo de preparación la joven sale vestida con un atuendo especial que le significa el tránsito a mujer. Luego es el momento de encontrar esposo. (El Tiempo 1997) Pero… ¿esto significa a temprana edad.

La comunidad como eje central del desarrollo se convierte en un espacio de acción social, donde diversos actores toman decisiones, sobre todo quienes viven al interior de la misma.  El marco normativo comunal debe ser consolidado en un proceso de establecimiento de acuerdos a nivel interno para el uso y costumbres y, en ellos cabría el comienzo de la vida sexual de las mujeres wayuu. Es decir, debe existir la  necesidad de consolidar sus normas comunales mediante un proceso de discusión y toma de decisiones más democráticas (no como ilusión hipotética). La creación de un marco normativo comunal también requiere, en este caso, de la generación de nuevas capacidades en las bases, líderes y representantes comunales, para establecer algunos derechos y obligaciones generales, que fortalezcan su organización.

La participación política en comunidades indígenas está determinada por diferentes factores; uno de ellos es el género, que crea diferencias entre hombres y mujeres.

Esta situación desigual de los géneros no es casual, sino más bien resultado del proceso de construcción social de las características que hombres y mujeres deben tener a la hora de participar en espacios políticos de representación.

Por otro lado es evidente que existen elementos biológicos que diferencian a hombres y mujeres, pero éstos no pueden ser separados de los factores socioculturales que les dan significados y que dentro del sistema matriarcal y, es lo más paradójico, con frecuencia logran inferiorizar y someterlas.

Niñas embarazadas a edad temprana por jóvenes de su misma edad, padres violando a sus hijas, en fin, un sinnúmero de situaciones, están viviendo las mujeres wayuu, según las crónicas de Caracol TV. Al tenor de la Corte constitucional se está en “la obligación de replantear aquellas tradiciones y costumbres que vulneren principios constitucionales y que no obstante el reconocimiento que la Carta hace de su derecho a la autodeterminación, desbordan los mínimos establecidos para la convivencia armónica en un contexto de respeto a la diversidad y a la diferencia". (Sentencia T30/00 Corte Constitucional)

El desarrollo infantil temprano sí marca una diferencia, es necesario, entonces un esfuerzo político sostenido de las organizaciones indígenas guajiras para apoyar, establecer y expandir manejos eficaces dirigidos a los padres, a los niños, adolescentes y en particular a aquellos en situaciones de vulnerabilidad. Se debe entender que nuestra preocupación por la supervivencia debe estar íntimamente asociada a todos los aspectos que tienen que ver con el cuidado y desarrollo del niño, ya que estos primeros momentos de la vida son los que aseguran la posibilidad de un avance mayor – necesario, merecido y ganado como derecho - Esto entonces, no es simplemente producto de la caridad, o la conmiseración, todos juntos podemos confluir y poner en prácticas políticas y propender porque estas sean precedidas por el enorme – permanente – rótulo y por la visión constante de que estamos frente a niños cuyos derechos tienen que ser garantizados.

El Código de la Infancia y la Adolescencia, Ley 1098 de 2006 es claro en su concepción y acción. Su objeto es establecer normas sustantivas y procesales para la protección integral de los niños, las niñas y los adolescentes, garantizar el ejercicio de sus derechos y libertades consagrados en los instrumentos internacionales de los derechos humanos, en la Constitución Política y en las leyes, así como su restablecimiento. Dicha garantía y protección será obligación de la familia, la sociedad y el Estado.

Colombia se ha visto convulsionada a raíz de los últimos sucesos de violación, empalamiento, torturas, crímenes, embarazo forzado, violencia intrafamiliar, prostitución forzada, incesto y que tienen como víctimas, las mujeres. No se respeta el género, los cuerpos se maltratan. La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz." ONU. Lo que está sucediendo con las niñas y adolescentes guajiras y las demás en el suelo colombiano, no es más que una actitud aberrante de un acto de violencia de género ni la fidelidad a un cuerpo que merece ser respetado.

La cultura es la construcción humana esencial que no solo ofrece un conjunto de recursos adaptativos al medio social inicial al que se pertenece, sino también la posibilidad de participar en su reelaboración acorde al carácter dinámico que esta tiene y al rol activo y movilidad que tienen las personas actualmente. Señores palabreros, líderes, madres, abuelas, tíos maternos, organizaciones indígenas, es hora de reivindicar a la mujer wayuu y sus niñas que son el futuro de la pervivencia como pueblo.

 

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