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| 5/21/2012 4:55:14 PM

POBRES MILLONARIOS

Escribí esta nota hace dos años, el Miércoles 12 de Mayo de 2010 para ser exacto. Nada ha cambiado desde entonces. La reproduzco tal como la escribí, haciendo la salvedad de que creo profundamente en el trabajo y la capacidad de Felipe Gaitán, recién llegado al club, para sacarlo del hoyo profundo en el que lo metieron otros, a quienes un grueso sector de la hinchada acusa de manejos oscuros y de representar intereses extraños a la Institución.


Que tristeza da ese Millonarios de hoy, amarga caricatura del fútbol colombiano, paupérrimo en resultados, en fútbol, en ideas, en categoría. Tan pobre que lo excepcional es que gane cualquier cosa, un puntico, que le haga un golecito a cualquiera, que clasifique aunque sea de último. Y pensar que fue el mejor equipo del mundo …

 

Foto El Espectador. Otra decepción.

 

Del ballet azul no queda más que una descoordinada danza de borrachos que dan pena, embajadores del mal fútbol, de la falta de categoría, de profesionalismo y de respeto, con muy pocas excepciones. Cuanto los extrañamos Alejo, viejo Willy, Morón, Irigoyen, Converti, Pocillo, Iguarán, todos los distintos, los que nos divertían jugando con seriedad y eran grandes hasta en la derrota.

 

A Millonarios toca cambiarle el alma, enferma desde que en mala hora sus dirigentes permitieron el ingreso de dineros sucios con los que compraron y se vendieron, y el cuerpo, anémico y cubierto de parásitos que utilizan el equipo en beneficio de sus propios intereses, ajenos por completo a lo que representa Millonarios como institución deportiva, como modelo para una juventud que desahoga su frustración y su rabia desde las barras bravas. He ahí la raíz del fenómeno.

 

Pero esta sequía no se acabará únicamente cambiando técnicos y jugadores porque el mal es más profundo que la simple táctica y la falta de buenos resultados. Millonarios es un enfermo terminal que solo muriéndose para resucitar, si pudiera, con personas limpias y honestas, podría volver a ser un equipo de fútbol digno de respeto, no esa cosa tragicómica de la que ahora se mofan en todos los estadios. Pero por algo hay que empezar, que se vayan todos.

 

Que renazca el equipo de Señores que pregonaba don Ignacio Klein y el de guapos que comandaba don Jaime Arroyave cuando Millonarios tenía cantera y corazón, cuando lucir la camisa azul era un honor reservado a pocos, pero, sobre todo, que renazcan el profesionalismo y el respeto por una tribuna harta de humillaciones y derrotas. No se tiran así 60 años de historia. No se irrespeta así a la hinchada, lo único bueno que aún le queda a Millonarios ni se burla así a quien paga una boleta.

 

Y que se preocupen los otros, porque lo que le pasa a Millonarios es una precisa radiografía de lo que le pasa al fútbol colombiano, a todos los equipos, a la selección, aspirantes a vivir de glorias pasadas y de triunfitos sufridos, poquitos, chiquitos y efímeros. Nos faltan profesionalismo y mentalidad de ganadores, huevos, dirían otros, y nos sobran estrellitas y personajes oscuros, de aquellos para los que el fútbol es solo un buen negocio sostenido por una comparsa de idiotas útiles. Pobres millonarios.

 

Adenda:  Es necesario ampliar el cupo de extranjeros por equipo, con la condición de que los que vengan sean excelentes, que enseñen, que hagan diferencia.  Mientras sigamos reciclando jugadores de un equipo a otro no habrá oxígeno ni manera de romper el círculo vicioso en que estamos sumidos. El trabajo con las inferiores debe ser impulsado y se debe preparar a los jugadores en lo técnico y en lo personal, se deben alimentar bien, fundamentar y educar. Para empezar.

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