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| 5/22/2012 2:01:22 PM

Por la paz hay que posicionar la polîtica y no la guerra

ImgArticulo_T8_111031_2012515_211631.jpgLa derecha antipatriôtica, aquella que extraña la constituciôn polîtica de 1886, la del Estado de Derecho y estado de sitio permanente, no quiere la paz.  Ellos quieren la continuaciôn de la misma guerra, para reinstaurar defintivamente, el mismo proyecto polîtico de regeneraciôn coservadora de Rafael NÜÑEZ y, que amenaza ser desmontado parcialmente por la actual administraciôn. 

 

Hablamos del proyecto polîtico NEOCONSERVADOR TERRATENIENTE DE LA CONCENTRACION DE LA TIERRA y NEOLIBERAL DE PRIVATIZACION ESTRATEGICA DEFINITIVA DE LA ECONOMIA, demâs del MODELO DE GOBIERNO, patriarcal-autoritario- confesional.

 

En el pasado, después de la presunta independencia de 1810, todas esas guerras que se dieron y que parieron diversas constituciones polîticas, en el contexto de la Gran Colombia y de la Repûblica de la Nueva Granada, se hicieron con la peonada de siempre.  Los militares que habîan participado en ese proceso independentista, tenîan a su disposiciôn, mano de obra barata para continuar la guerra de privilegios. 

 

De cierta maneara son los soldados voluntarios y/o profesionales de hoy.  Los dirigentes y dirigidos de siempre.

 

Ellos quiren ganar la guerra pero en cuerpo ajeno, vinculando a las mayorîas que reclaman cambios en el marco de la precaria democracia.

 

Nada de justicia transicional y clases  dirigentes:

 

En el presente, la actual guerra terrateniente –contrainsurgente, viene implementando enormente como bandera, la contrarreforma agraria.  Nada de verdad, nada de justicia y nada de reparaciôn y mucho menos de garantîas de no repeticiôn .  

 

Solo admiten verdades no estratégicas.  Solo quieren que se haga justicia como mecanismo de impunidad, en investigar, procesar y condenar a la peonada de siempre.   Solo quieren reparar como expresiôn de reforma agraria, en permitir que los campesinos solo sigan poseyendo la tierra que tienen en sus uñas.  Tierras que han venido despojando las mismas clases sociales, desde antes y después de la presunta independencia. 

 

Es una sola clase social.  Los que estân en los Estados Unidos no hacen parte de ella.  Ellos son los emergentes y los que les sucedan.

 

De otro lado encontramos, un sector urbano, mâs ligado histôricamente al pensamiento liberal.    Unos libres, pensadores y humanistas.  Otros dependientes, pensadores pero individualistas.  Se mueven entre el Estado Social y Democrâtico de Derecho(libertades pûblicas y justicia social) y el Estado de Derecho(libertades pûblicas y ausencia estratégica de justicia social).  Son dos clases sociales.

 

Juan Manuel SANTOS CALDERON leal intérprete del sector financiero nacional y transnacional,  dirîamos, se mueve entre esas dos tendencias.  Por un lado quiere hacer justicia social en el tema de la tierra.  Creemos que mînimamente lo estâ haciendo bien. 

 

Mâs que reforma agraria, pretende como bandera, devolverle las tierras usurpadas a los campesinos por el fenômeno terrateniente-contrainsurgente.  Al mismo tiempo pretende sacar al mercado, tierras que actualmente estân ligadas a diversos MEGAPROYECTOS.  Las multinaciones se vienen apropiando de la tierra colombiana.

 

Geopolîtica y conflicto regional:

Pareciera entonces que, el accionar violento de la extrema derecha interna y externa que se estâ registrando en Colombia y con la ayuda de la insurgencia, va mâs allâ del tal marco de paz.  Este pasa por crear un conflicto en la frontera con Venezuela y de esa manera ganar las elecciones. 

 

Solo la guerra permitirîa, la presencia directa de los Estados Unidos en ese conflicto,  para a partir de ahî, empezar a recuperar el poder y el gobierno, en toda latinoamérica. 

 

 Ahora bien, el papel desestabilizador que viene cumpliendo polîticamente Alvaro URIBE VELEZ y un sector antipatriota de la FUERZA PUBLICA, si bien es cierto es funcional a ese proceso, no pasarâ de ahî.

 

No creemos que los Estados Unidos que son los que deciden los golpes de Estado en latinoamérica, revivan el fantasma polîtico-ideolôgico de URIBE VELEZ.  Para qué, si lo estratégico va bien.  Lo mâs seguro es que sus ûltimos dîas terminen, a disposiciôn de la Corte Penal Internacional(CPI).

URIBE VELEZ...solo êl bajo sospecha: Lo ûnico que tal vez facilitarîa el regreso de URIBE VELEZ, como referente de la derecha polîtica, entre otros, pero no al « poder ni al gobierno », y a manera de especulaciôn, serîa posicionar por parte de éste, la idea de que todo ese proceso contrainsurgente que se saliô de madre, no fue una idea solo de él, sino del conjunto del establecimiento y hasta razones le sobrarîan. 

 

Por ahî estarîa tal vez la defensa del expresidente.  Solo asî podrîa safarse de la CPI, no tan sôlo él sino todos.  Tal vez ese capîtulo estâ por abrirse.  De ahî el llamado preocupante de ciertos dirigentes a dialogar entre ellos. 

 

Hasta el momento URIBE VELEZ que lo señalan de ser el ideador de todo ese proceso duro de la contrainsurgencia, no ha dicho nada al respecto.  Creemos pronto lo harâ, llegado el caso.  Tal vez sea su ûltima carta para dejar de trinar.

 

Actos polîticos de paz no de guerra:

De otro lado, el sector derechista de la insurgencia, no ha querido entender que para posicionar la paz , hay que hacerlo a través de la polîtica y no de la guerra.  Ellos siguen posicionando la guerra por la guerra, cuando las mayorîas nacionales reclaman paz.  Pareciera que no tuvieran dedos de frente.

 

Por qué no parar la guerra ya, y como gesto de grandeza histôrica, entrar a dialogar para terminarla. 

 

Ojalâ si algûn dîa esto sucediera, que las mayorîas nacionales decidieran a través de plebiscitos y/o referéndun segûn el caso, los temas estratégicos.  La paz debe ir mâs allâ de una asamblea nacional constituyente.

 

Conclusiôn:

Asî las cosas, mientras las extremas coinciden combinando todas las formas de desestabilizacion,  la actual administraciôn se juega la vida por sacar adelante unas mînimas reformas.  Reformas estas que pueden ser mînimas por cuanto la correlaciôn de fuerzas de sus aliados no permiten mâs o porque eso corresponde a su agenda polîtica e ideolôgica.

 

Desde Barranca-Lyon y con  olor a petrôleo,

 

Luis Manuel CARRERO GOMEZ

 

 

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