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| 7/14/2011 6:17:01 PM

Por qué buscan que los elijan

Por qué buscan que los elijan

Por Juaniky6

 

 

La mera intención no es suficiente… y hasta la osadía en muchos de los casos de hacerse contar en un ejercicio de elección popular de autoridades regionales, municipales y locales, como el que se avecina, es una estupidez de marca mayor, y, de la cual los más afectados como siempre serán los ciudadanos del común.

 

 

Sólo basta observar las listas y número de precandidatos en busca de un aval político, para formarse una sencilla idea de lo que podría ser la orgía electoral del próximo 30 de octubre, si no tenemos  una conciencia totalmente blindada contra engaños  y estratagemas hipnóticas causantes de nuestras equivocaciones como elector.

 

Es claro que la depuración que adelanta el Estado como tal, a través de sus órganos y entidades de control y vigilancia para habilitar dichas aspiraciones a corporaciones públicas, dejará a algunos <bichuelos> por fuera de la contienda, pero no faltarán los que se cuelen disfrazados de demócratas enarbolando caudillistas propósitos; de pacifistas irredentos cuyos planes únicos son los de promover soterradamente falsas reivindicaciones sociales, en el afán de sacarle provecho a las acciones de los grupos ilegales, provengan de donde provinieren; de falsos predicadores de la transparencia y la honestidad frente a lo público, cuando solo buscan armar estructuras criminales para desfalcar al Estado, como ha ocurrido con la salud, las obras públicas las ayudas para los damnificados del invierno y la Dian, para no hacer más extensa esta vil práctica que enriquece a unos y lleva a la pobreza y subdesarrollo a toda una nación.

 

Alguien diría alguna vez que Colombia da para todo, tal vez sea cierto. Lo que es inconcebible es que nos quedemos mirando el acontecer diario de manera pasiva, en espera de que otros resuelvan por nosotros. Sin duda alguna son muchos los problemas y miserias que nos agobian como colombianos: falta de oportunidades, pobreza, exclusión social, abandono estatal, desarraigo y desplazamiento forzado, violencia guerrillera, narcotráfico, corrupción, violencia intrafamiliar, en fin, y sabemos también que al Estado corresponde la responsabilidad de implementar y ejecutar políticas públicas para atacar estos males y llevar a sus ciudadanos a unos importantes niveles de satisfacción de sus necesidades básicas, garantizar su seguridad y abrir los caminos para un desarrollo como país en el que la riqueza pueda tener como destino muchas manos y no pocos receptores. Pero este cotejo de pareceres del mismo modo, debe motivarnos a asumir unas responsabilidades o si se quiere unos compromisos como ciudadanos para contribuir en el cambio del rumbo de Colombia.

 

Y es que la democracia nos permite a través del voto libre, a escoger a los mejores ciudadanos, no a los menos malos, como ha hecho carrera en los últimos tiempos, para que representen de manera transparente los intereses comunes de un electorado. Somos nosotros quienes les permitimos a los politiqueros o gentes indeseables, apoderarse de las corporaciones públicas, gobernaciones y alcaldías, cuando dejamos de votar y cuando consentimos la corrupción, sinónimo de pobreza, vendiendo nuestro voto.  Entonces el cambio comienza cuando desde nuestro interior promovemos una nueva actitud frente al país, la sociedad y nuestro más cercano entorno,  para así dejar atrás las justificaciones de nuestra desidia en la toma de decisiones de tipo electoral.

 

Por su parte qué bueno que todos estos aspirantes en espera de un aval, en un acto de suprema honestidad consigo mismos pensaran en  los verdaderos intereses por los cuales buscan que los elijan, y, si estos no están sujetos a los principios de la vocación de servicio por los semejantes a cambio de nada, deberían deponer su aspiración, con la cual solo desollarían las pocas y tímidas ilusiones de quienes creen que es posible una renovación para que florezca la esperanza de todos. La idea no es estigmatizar el ejercicio político y a quienes lo profesan. Por el contrario, sé que hay opciones muy buenas, pero hay descubrirlas para no equivocarnos, porque también hay los que solo desean adueñarse de las elecciones de sus pueblos y localidades, para servir a oscuras intenciones como el control y la propiedad de la tierra, según lo manifestado por el ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo.

 

Total, quienes no hablen en términos de humanizar la política, de ser austeros en la financiación de las campañas como respeto a millares y millares de colombianos que oyen mencionar cifras astronómicas, cuando ellos padecen hambre y desnutrición de sus hijos. Cuando no promulguen las oportunidades como un derecho, sino como un privilegio, la falta de un norte, es decir, importarle más inscribir una candidatura que un proyecto ciudadano, carente de principios: ética y moral, no deben ser negociables. La palabra y la honestidad no pueden ser valores ajenos  a quienes van a poner las manos en lo público, los personalismos que ignoran los esfuerzos y necesidades de las gentes, tienen necesariamente que ser derrotados en las urnas, no votando por ellos. Entonces que queremos.

 

 

Twitter@juaniky6                          

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