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| 8/22/2012 3:03:39 PM

Santoyo y Uribe: la verdad sobre las mentiras

                                               Santoyo y Uribe: la verdad sobre las mentiras

 

 

«Quemó los libros, porque la oposición los invocaba

para alabar a los antiguos emperadores.

Quemar libros y erigir fortificaciones es tarea común de los príncipes…»

 

La muralla y los libros

(Otras Inquisiciones) Jorge Luís Borges.

 

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La fortaleza de cualquier régimen político ?de izquierda o derecha? radica en su capacidad para manejar el lenguaje. Recordemos que todas las actividades de cualquier gobierno, antes de pasar por lo puramente factual, es decir, de los hechos, primero se manifiestan por medio de una declaración formal. La práctica política siempre se ha valido de semejante instrumento, por tener una fuerza intrínseca que radica en las palabras. En abolirlas o destruirlas.

 

Las declaraciones del ex presidente Uribe sobre las confesiones de su antiguo jefe de seguridad, el general Mauricio Santoyo, en relación con sus vínculos con comandantes paramilitares, ha sido el tema político de las últimas horas. Con relación a esto, en la emisión de Noticias Caracol del día 21 de agosto, el propio Uribe se refirió tangencialmente, al escandaloso asunto. Pidió tiempo extra para el tema a los periodistas, aduciendo que no se trataban ese tipo de asuntos con ligereza. Tiempo utilizado, desde luego, en limpiar su nombre, aduciendo que este tipo de comportamientos desligitimaban el estado de derecho  de las instituciones.

 

¿Por qué Uribe se empeña en rechazar cualquier vínculo suyo con los paramilitares, si ya la mayor parte de sus

copartidarios políticos y ex colaboradores de su largo gobierno los han denunciado?

 

La razón se puede hallar en la tergiversación del lenguaje que siempre han usado los regímenes políticos. Durante la Alemania Nazi, el ministro de propaganda Joseph Goebels, planificó su estrategia de masificación de la política racial y autoritaria del Reich. «Una mentira repetida mil veces, termina convirtiéndose en verdad», afirmaba maquiavélicamente. De hecho, muchos ciudadanos alemanes, tras derrota en la guerra ?que también solía afirmar el propio Hitler, ganaría Alemania, estableciendo un nuevo Reich que duraría mil años? manifestaron ignorar las atrocidades del régimen: los campos de concentración de judíos y prisioneros políticos, los errores militares que a la final darían con la derrota en el frente ruso en Stalingrado, etc.

 

Un principio para salir avante en los azares de la política, es saber mentir. No es un secreto para nadie que si una campaña es apoyada por, digamos por ejemplo, narcotraficantes o paramilitares, el primero que debe enterarse es el candidato que pretende obtener el poder con estas tenebrosas alianzas. Uribe siempre ha sido hábil para evadir acusaciones directas. Es conocida la réplica que lanzó contra el periodista Daniel Coronell, cuando en una entrevista radial, usó el adjetivo de “periodista miserable”, al verse acorralado por las preguntas que llevaban, inexorablemente, a ligarlo con los temibles escuadrones de criminales paramilitares, cuya función durante su gobierno fue semejante a la de las SS para el régimen Nazi ?por no hablar de la Gestapo criolla, representada por el DAS?. En la citada entrevista vía telefónica por televisión, cuando un periodista le preguntó, sobre su directa responsabilidad en este escándalo, con su particular estilo, el ex mandatario se limitó a decir:

 

?Qué voy a opinar sobre lo del senador Galán… ¿Tienes otra cosa que preguntarme?

 

¿Por qué se dio tan rápidamente el asenso del coronel a general, a expensas del senado de mayoría uribista? ¿Por qué durante su periodo, Uribe recibió a los jefes paramilitares en el Palacio de Nariño mostrando una cercanía sospechosamente inusual? Cada quien debe sacar sus propias conclusiones, ese debería ser el principio de la verdadera democracia pluralista. Parece que Borges tenía mucha razón: los gobernantes siempre quieren abolir su pasado.           

 

 

http://vquijano.blogspot.com

http://conmemoracionbogotazo.blogspot.com 

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