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| 9/3/2012 11:24:00 AM

SHIH, SANTOS HA TEMPLADO EL ARCO, ¿Cuándo será el nudo?

El empuje del agua que zarandea las rocas. Esto es shih. El golpe del halcón que mata la serpiente. Eso es el nudo. El shih es como tensar el arco. El nudo es como disparar la flecha”. Sun Tzu.

 

En el pulso político que se libra entre el llamado santismo y el uribismo el presidente Santos le ha torcido, en una llave de judo audaz, el brazo al adversario.

 

El gobierno desde la malograda reforma a la justicia tenía ante sí un escenario, sí no catastrófico, bien difícil. Al daño colateral que recibió en materia institucional, por el desastre antes referido en el Congreso, le siguió el levantamiento indígena en el Cauca en medio de los enfrentamientos más fuertes en ese departamento entre las Fuerzas Armadas y las Farc - en donde inclusive un caza Supertucano misteriosamente cayó a tierra -, además se intensificaron las voladuras  de oleoductos por parte de la insurgencia en el sur del país, la coalición de gobierno en el legislativo amenazaba con fracturarse y, para completar, todo este momento difícil para el gobierno se reflejaba en las encuestas de opinión, en las que las imágenes del presidente y de su gobierno no registraban guarismos favorables. Mientras tanto, en el uribismo se frotaban las manos ante las posibilidades  de capitalizar a su favor la crisis del gobierno, en un juego que entre los dos sectores parece estar planteado como de suma cero.

 

Sun Tzu escribió: “El que es hábil en manejar al enemigo traza la forma, y el enemigo debe seguirla, ofrece, y el enemigo debe aceptar”, en otras palabras, quien gana la iniciativa en la batalla y la sabe mantener define como y cuando obtendrá la victoria en ella. Santos ha hecho esto. De un momento para otro cambió la agenda de la política, puso la suya propia, y desplazó el discurso  del uribismo como centro de gravedad de la actividad política. El discurso de los “tres huevitos” se cayó  de la canasta en la que se guardaban los emblemas de su esencia, estos también en su caída se rompieron y por lo tanto el discurso, por lo pronto, no se puede rehacer, no puede retornar a su estado original. Con la develación de las conversaciones que el gobierno ha mantenido en Cuba con voceros de las Farc, con el posible acuerdo al que pueden estar llegando y en la forma cautelosa pero firme como el gobierno lo ha presentado ha generado en la opinión pública y en los sectores vivos de la nación un respaldo que parecía impensable meses atrás, cuando la sola mención de un posible proceso de paz con la insurgencia invocaba un serie de ataques implacables por parte de la derecha a quién osaba proponerlo, ahora el uribismo quedó a la defensiva; Santos, en términos de Sun Tzu, trazó la forma. Allí quedó el ex presidente Uribe en un terreno nada favorable, trató de fustigar al presidente  diciendo que éste había claudicado ante el terror por la negociación que inició, argumento que no pudo sostener ante la revelación que en sus dos periodos presidenciales había buscado acercamientos tanto con las Farc como con el ELN; lo que han declarado León Valencia y Carlos Lozano, a quienes acudió el gobierno Uribe para lograr los mencionados acercamientos, ha sido tan contundente que no le ha quedado camino distinto al de, como se dice vulgarmente, maldecir pacito. En esta semana Uribe ha quedado aislado, ha sido la única figura que ha manifestado oposición a un posible diálogo, hasta el punto que en el diario El País de España se publicó un artículo en el que opinaba que su discurso había quedado fuera de contexto histórico. Adicionalmente, en el plano internacional EE.UU., la Unión Europea, y el secretario general de la Naciones Unidas han expresado voces de esperanza en el proceso de negociación que el gobierno iniciaría con la subversión.

 

Pero el arte de la guerra contempla que una vez ganada la iniciativa esta se debe conservar en el transcurso de la batalla, para saber cuándo obtener la victoria. Entonces el tema del tiempo aparece como factor a tener en cuenta en la estrategia. Para sostener la iniciativa en este caso particular primero debe el proceso de negociación generar un estado de credibilidad que resista los embates de sus enemigos, pero adicionalmente debemos considerar el calendario electoral que se avecina. El presidente ha dicho que busca un proceso en el que se tenga certeza que conduzca a un acuerdo negociado y que este se desarrolle en un tiempo corto. En un año estaremos en plena campaña para el Congreso y la Presidencia. Entonces, se puede llegar en esta materia al calendario electoral con un acuerdo completo antes del inicio de las campañas, poco probable, o se puede llegar a las elecciones con un proceso adelantado pero todavía sin definiciones. En cualquiera de los dos casos las elecciones podrían ser una especie de “referéndum”  hacia el proceso, lo que implicaría la urgencia que  este alcanzase la credibilidad necesaria para que la población lo llegase a apoyar y que se hubiere blindado contra cualquier adversidad que lo pudiese afectar; desde el punto de vista de la elección presidencial la reelección de Santos  sería el espaldarazo  que ratifique el acuerdo, en el primer caso, o para que lo implemente, en el segundo; este respaldo se recibiría sí el proceso ha ganado la “utilidad” social y política que lo haga deseable frente al modelo de la guerra sin fin; entonces  las fuerzas de centro- derecha, centro, centro-izquierda e izquierda acorralarían electoralmente a las de derecha y extrema derecha que sin discurso y sin  candidato de peso obtendrían escasos réditos frente a un presidente - candidato enarbolando consignas sociales dignas de un Gaitán y con una nueva “Unidad Nacional” que se construiría a partir de la actual, pero excluyendo a los conservadores e incluyendo a la izquierda. Adicionalmente, se debe considerar también que la ventaja se mantiene neutralizando los posibles ataques de los adversarios en el afán de estos por tomar la iniciativa, en este caso del ex presidente Uribe; en este punto solo planteo un interrogante: ¿La neutralización vendrá acordada con los EE.UU.?

 

Sun Tzu también escribió: “Ahora bien, haz tus cálculos antes de la batalla, porque vencerá quien los haga más completos”. El escenario que también puede presentarse, y que por espacio no exploraré en este momento, es el del fracaso de las conversaciones, cuyas  consecuencias no quiero hoy imaginarlas, y entonces solo  espero señor presidente que haya calculado bien para el bienestar de esta patria querida que anhela lo mismo que usted.

 

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