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| 11/11/2011 10:48:54 AM

Si y No, señor Hèctor Abad Faciolince

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Si  y  No, señor  Héctor Abad Faciolince.

 

El pasado Domingo 6 de Noviembre del año en curso, El Espectador publicó en sus páginas editoriales el artículo “Ay Manizales del Agua” de la autoría de Héctor Abad Faciolince, escrito que levantó màs ampolla que polvareda, motivo por el cual decidí escribir esta nota a fin de aclarar ciertas infundadas ironías consignadas en el mencionado artículo.

 

No señor. Caldenses somos todos y cada uno de los nacidos en cualquiera de los veintisiete (27) municipios que conforman el Departamento, y en lo que a mí respecta, incluida mi familia y muchísimos coterráneos, jamás hemos tenido calenturas cerebrales que nos lleven al  lamentable estado de desvariar, creyendo errónea o ingenuamente en la procedencia de la “sangre azul” o noble cuna. Esta expresión española hace referencia a la ascendencia, a  nuestros abuelos o antepasados  con tìtulo de nobleza.

Sí señor. Su curiosidad es valedera cuando se pregunta en qué momento los caldenses se volvieron personas de “sangre azul”, pero no señor, no todos los caldenses han sufrido de esta locura egocéntrica presentándose casos aislados de esta virosis en Manizales y Salamina,  en donde unas pocas familias con patrimonio abultado y apellido rimbombante y sonoro, con complejo de superioridad equivocado, son los que han vivido en el oscurantismo creyéndose descendientes de los Dioses del Olimpo, tal vez, sean estas las élites de Caldas referidas, quienes olvidan o desconocen que la sangre azul sólo circula en los cuerpos de los moluscos y de algunos artrópodos. A este ‘grupúsculo es al que he denominado ‘olorosa alpargatocracia’. ¡Qué asco!, ser de sangre azul. O no, moluscos.

Sí señor. En cuanto  a lo de “rancio abolengo”, puede pertenecer Usted o cualquiera que sea  originario de Amaga o de Sopetrán en Antioquia; de Manizales o de Aguadas en Caldas; de Yacuanquer o de Tumaco en Nariño; de Riofrìo o de Cartago en El Valle o de Quibdó o de Istmina en El Chocó o de cualquier pueblo o ciudad del mundo, si tomamos la acepción de la palabra como ascendencia de una persona, especialmente si es “ilustre”, y el ilustre es el insigne o el celebre en alguna actividad, condición que no se le puede negar a nadie si la tiene, incluido Usted, señor Abad.

No señor. No les dio por escribir raro y florido, ni con trasnochado culteranismo, todo se fue dando producto de la inteligencia y de la formación cultural y académica, y ese estilo literario con sintaxis compleja marcó un hito en la historia de la literatura colombiana, y como dato curioso, la mayoría de los que pertenecieron a esta escuela ‘greco-caldense’ o ‘greco-quimbaya’ o ‘greco-latina’, no eran poetas, sino políticos siendo su fuerte la oratoria, y por supuesto, abundaba el empleo del latinismo, o es que acaso nuestro idioma no se nutrió en gran parte de estas raíces.

Sí señor. Si de algo o de alguien se puede sentir orgulloso el pueblo caldense es de haber tenido este legado cultural, así tuviese mucho aporte aprendido en los libros de retórica. ¿O sería que Usted no aprendió a leer en la cartilla “La Alegría de Leer”? Quien en este país puede desconocer el aporte político y literario de Gilberto Garrido, Fernando Mejía Mejía, Iván Cocherón, Gilberto Alzate Avendaño, Augusto Ramírez Ocampo, Aquilino Villegas, Silvio Villegas, Fernando Londoño Londoño, y tantos otros que sería interminable mencionarlos.

 

Sí señor. La jactancia o presunción en las personas son intolerables y abominables. No hay nada màs detestable que una persona que procura imponer su personalidad por medio del efecto exterior, en tratándose de presumir de tal sangre y de tal blancura de  piel para mostrarse como incubado en el Palacio de Bucckingham en Londres, pero no, ya para describir una tragedia de la magnitud de la de Manizales por la falta de agua potable, la introducción es inadmisible e innecesaria para dar su opinión sobre los resultados electorales de la Capital caldense.

Sí señor. Se quedó corto en su análisis acertado sobre la elección del próximo Alcalde de Manizales, sin duda alguna le falto una fuente de màs información. Los resultados electorales para la Alcaldía de Manizales sólo producen amargura, desconfianza, malestar, rabia con un electorado indolente, sinvergüenza, indigno y descaracterizado, connivente con las situaciones màs aberrantes y diversas de corrupción.

A este respecto, señor Abad, escribí un artículo en mi blog de El Tiempo, Semana-Comunidades, La Patria y Eje 21 y red social de Facebook, “Las patéticas paradojas de la política en Caldas”: La elección del Alcalde de Manizales es el acontecimiento màs patético que ha podido ocurrir, de la Capital Mundial del Agua se pasó a ser un Pueblo sediento y mugroso, y una gran mayoría de descaracterizados y faltos de dignidad, eligieron la continuidad premiando la “bigornia” de la sequía y la deshonestidad, los nuevos mesías (Uribistas)  que reemplazaron a los que llamaban peyorativamente el ‘yepo-barquismo’; resultó màs letal el remedio que la enfermedad, después no se quejen, amnésicos del carajo. ¡Ah! Se me olvidaba, ese señor que ganó la Alcaldía de Manizales no es ningún dechado de virtudes; pero bueno, con este Alcalde, sigue enchanfainado el eterno burócrata de Pensilvania, el protegido de Oscar Iván. Pregúntele a cierto Contralor Municipal y a los Contratistas, quien es”.

 

Manizales, Noviembre 10 de 2011.

 

Marco Aurelio Uribe García.

 

 

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