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| 7/7/2011 8:37:01 PM

¿Una apologìa a la impunidad?

¿UNA APOLOGÌA A LA IMPUNIDAD?

 

La insania en  una persona es de una patología muy propia de la  rama de la medicina como lo es la psiquiatría y/o neurología, quienes son los que se encargan del difícil manejo y tratamiento de estos pacientes y su droga para la recuperación no es propiamente el de las ‘goticas homeopáticas’. Como este tema pertenece al campo científico, por razones lógicas no podemos adentrarnos en él por ser lego en estas materias. Sin embargo, haré alguna referencia    al impacto que produce estos comportamientos en las otras personas.

 

Sostienen los científicos de dichas ramas que estos quebrantos en la salud mental tienen diversos orígenes, y entre los muchos que se cuentan está la “megalomanía” y si a esta se le adiciona, asì sea un poco, vacío de poder, soledad y, además, se empieza a destapar una cascada de hechos delictuosos cometidos en sus periodos como gobernante, antes desconocidos por todo un país menos por sus actores, la salud mental adquiere una gravedad que requiere de cuidados intensivos.

 

En el otrora, cuando ejercía la Presidencia, tuvo en las encuestas el índice màs alto de aceptación concedido por una mayoría con desprendimiento de retina y obstrucción de tímpano, que le permitió ostentar una altanería extrema dando rienda suelta a la imposición de su arbitraria voluntad, en detrimento y menoscabo de la institucionalidad, asì como también, en sus desafueros verbales, contra aquellos que se atrevieran a disentir, sin recato a la dignidad de su investidura.

 

En su nefasto mandato, hoy por hoy plenamente demostrado por su alto grado de corrupción,  en múltiples ocasiones lo vimos bajarse de su pedestal presidencial y con cinismo pendenciero despojarse de su dignidad como tal e irse lanza en ristre o bien contra las altas cortes o periodistas o políticos o congresistas en particular o contra el Congreso en general. Estas situaciones bochornosas fueron haciendo carrera y el vulgo se acostumbró a estas repetitivas peroratas del Presidente, y terminó aplaudiéndolas. Este comportamiento pasó de inicuo a inocuo, aduciéndose como justificación que ‘ese señor era muy frentero’.

 

En una ocasión  acusó a la Corte Suprema de tener un “sesgo ideológico”, censura grave, peligrosa e irrespetuosa; refiriéndose a un fotógrafo, dizque ‘la mechuda’ que trabajó en la Casa de Nariño, el Presidente con su alma en llamas, dijo:“ si me lo encuentro en la calle, le voy a dar en la cara, **bleep**”;   cuando le dio por emular con ‘Rambo’ expresó: “De haber sido paramilitar, hubiera sido paramilitar de fusil, no financiador del paramilitarismo” ; y este ‘respetuoso’ mensaje al Congreso de Colombia, “Le voy a pedir a los congresistas que nos han apoyado, que mientras no estén en la cárcel, voten los proyectos del gobierno”, “el Congreso de Colombia nunca antes estuvo tan madurito para una revocatoria, por tal motivo les solicitó que voten la reforma política y judicial, por ningún motivo se vayan a declarar impedidos”.

 

Semejantes exabruptos dejó fuera de base y atónito, a más de uno, no se podía creer que de los labios de esta persona de “inteligencia superior” saliera una frase tan dura, indolente y despectiva contra los otros Poderes del Estado o contra varios de sus entrañables amigos y socios políticos.

 

Estas ‘máximas cerebrales’, y muchas otras màs, que los áulicos  celebraron por ser de la cosecha del mesías, aun siendo reprochables desde todo punto de vista ético y moral, y por ser concerniente a asuntos internos o domésticos, sin que esto sea una justificación, hasta de pronto aguanta un doblamiento de la cerviz, como efectivamente ocurrió, pero ya tratándose de un problema interno grave que compete únicamente a las autoridades colombianas y llevarlo al escenario internacional, merece el rechazo general y un pronunciamiento enfático del Gobierno Nacional.

 

Produce escozor insoportable y amargura intensa ver y oír a un ex Presidente de Colombia de manera traicionera, furtiva y mañosa, abogar ante un Gobierno extranjero por la concesión de un asilo para un delincuente común, coadyuvando asì a la imposición forzosa de una “impunidad” que le garantiza, sin lugar a dudas, la guarda de su gran arcano por parte de la ex Directora del DAS.

 

Y que deprimente y grotesco fue su público agradecimiento al Gobierno del ‘paraíso fiscal’, por la concesión del asilo a una persona inocente y de la calidad humana y profesional de María del Pilar Hurtado, solo comparable con la persona de Jorge Noguera Cotes.

 

Manizales, Julio 7 de 2011.

 

Marco Aurelio Uribe Garcia.

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