Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2000/12/25 00:00

Con todo el corazón

Reynaldo Cabrera, director de la Fundación Cardio Infantil, lleva tres décadas salvando niños con enfermedades del corazón en Colombia.

Con todo el corazón

Cuentan los que lo conocen que al doctor Reynaldo Cabrera, director de la Fundación Cardio Infantil —Instituto de Cardiología—, es imposible decirle que no porque sus sueños son tan grandes que nadie quiere quedarse por fuera de ellos.

Uno de los cientos de voluntarios de la Fundación recuerda que cuando los médicos le prohibieron conducir, trabajar e ir a fiestas si quería evitar un segundo infarto, acudió al doctor Cabrera como último recurso. Este le hizo un chequeo y le propuso un negocio: “Endóseme su problema que de eso me encargo yo. Y usted, se compromete a madrugar a trabajar, tomarse un whisky de vez en cuando y tener una vida normal”. Hicieron el trato y el paciente hoy, 30 años después, está convencido de que lo que lo impulsó a seguir el consejo de Cabrera en contra de todos los otros pronósticos fue la seguridad con la que lo dijo. “Irradia una confianza que uno dice este tipo debe tener la razón”.

Es quizás esta habilidad para granjearse rápidamente la confianza de los otros, unida a su don de gentes y a una extraordinaria capacidad de gestión, las que han ayudado a Cabrera, un médico de Yaguará, Huila, a transformar en tres décadas una sala de cuatro camas del Hospital de la Misericordia en la actual Fundación Cardio Infantil, un hospital líder en Latinoamérica en el tratamiento de enfermedades del corazón, con capacidad para 250 pacientes.

Pero lo que es más meritorio es que todo esto lo ha logrado gracias a las donaciones de más de 70.000 personas y a una junta directiva de empresarios que han creído en el proyecto. En efecto, el Cardio Infantil es la institución sin ánimo de lucro que ha logrado captar la generosidad del mayor número de colombianos en forma permanente según un reciente estudio.

Lo cual no significa que no requiera más apoyo. Porque si bien con la Ley 100 se amplió la cobertura de salud, la crisis económica actual y la desaparición del Hospital Infantil Lorencita Villegas han multiplicado la demanda de los servicios de la Fundación, que opera actualmente 600 niños al año, de los cuales casi 40 por ciento son subsidiados.

Reynaldo Cabrera, un hombre tranquilo de 62 años, se obsesionó con la idea de crear la Fundación desde que era practicante en el Hospital de la Misericordia y vio morir a cientos de niños por falta de atención médica especializada. Por eso apenas pudo se fue a profundizar sus conocimientos en Estados Unidos Como residente del Instituto de Cardiología de Texas presenció los grandes avances médicos, incluyendo los primeros trasplantes de corazón. Y cuando cumplió 30 años volvió a Colombia para crear con su hermano, el cirujano Camilo Cabrera, la Fundación Cardio Infantil en 1973.

Desde entonces ellos han formado a cientos de profesionales de la salud en las enfermedades cardíacas de los niños. Han estimulado la investigación a través de joint ventures con hospitales internacionales. Han construido un hospital de gran reputación, que ahora atiende también a adultos y, lo que es más importante, han convencido a miles de colombianos que se pongan la mano en el corazón para que el de cientos de niños siga latiendo.

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