Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/12/07 00:00

EL PROVOCADOR

Con la trágica muerte de Juan Diego Jaramillo se va uno de los más empecinados defensores de las ideas conservadoras.

EL PROVOCADOR

Juan Diego Jaramillo irrumpió en la vida pública del país en un momento en que era más fácil ser de izquierda que de derecha. Se formó a finales de los 60 cuando el agite, la ideología y los principios de la revolución estaban en efervescencia. Pero a él eso no le impidió abrazar las ideas conservadoras y defenderlas con una vehemencia no siempre comprendida por los dirigentes de su propio partido.
Fue ese estilo de defender sus convicciones lo que le abrió de par en par las puertas de El Siglo, donde Alvaro Gómez lo convirtió en su mano derecha. En medio de ese trajín diario abordaba sin inconveniente alguno los asuntos triviales y trascendentales del quehacer periodístico. Siempre llamando las cosas por el nombre, sin preocuparse por las poses, sin jactarse de su cultura a la hora de exponer sus ideas.
Ya apartado del diario conservador, Juan Diego repartió su entusiasmo entre la política, el periodismo y el cultivo de flores en la sabana de Bogotá. Con la misma facilidad que opinaba sobre el deterioro moral del país, criticaba a las cabezas del Partido Conservador por su falta de coherencia, o encabezaba manifestaciones de campesinos contra los despropósitos de las autoridades. Sin traicionar nunca sus ideas.
Por las ironías de la política, ese empecinamiento laureanista fue el que lo distanció al final de sus días de la casa Gómez, llevándolo inclusive a aliarse con sus tradicionales adversarios en las dos últimas campañas presidenciales, para desconcierto de sus amigos. Pero a él no le importó, porque siempre hizo de la provocación la más poderosa de sus armas.

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