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| 2/11/1985 12:00:00 AM

LA MUJER DE NERUDA

Enemiga de confidencias y amiga de muy pocos, Matilde Urrutia fue considerada la cancerbera de Pablo Neruda.

"Mi mujer es provinciana como yo. Nació en una ciudad del Sur, Chillán, famosa en lo feliz por su cerámica campesina y en la desdicha por sus terribles terremotos. Al hablar para ella le he dicho todo en mis Cien Sonetos de Amor. Tal vez estos versos definen lo que ella significa para mí. La tierra y la vida nos reunieron. Aunque esto no interesa a nadie, somos felices. Dividimos nuestro tiempo común en largas permanencias en la solitaria costa de Chile. No en verano, porque el litoral reseco por el sol se muestra entonces amarillo y desértico. Sí en invierno, cuando en extraña floración se viste con las lluvias y el frío, de verde y amarillo, de azul y de purpúreo. Algunas veces subimos del salvaje y solitario océano a la nerviosa ciudad de Santiago, en la que juntos padecemos con la complicada existencia de los demás. Matilde canta con voz poderosa mis canciones. Yo le dedico cuanto escribo y cuanto tengo. No es mucho, pero ella está contenta." (Pablo Neruda, "Confieso que he vivido").
Matilde Urrutia acaba de morir en Santiago; doce años después del poeta. Su inmensa sonrisa volvió a estar en la primera página de los diarios, esta vez en medio de un rostro sin luz que, paradójicamente, recordaba al de Neruda. Adquirió de él su mirada opaca, indetenible... y cierto rictus "largo" en la boca.
Con su muerte vuelven a surgir antiguas curiosidades... ¿Cómo era realmente? ¿Inteligente, culta? ¿O, fue una sombra, una invención del poeta, un soneto? Y también aparecen nuevos interrogantes: ¿qué pasará con el patrimonio cultural de Neruda, con sus casas excepcionales, al no haber herederos? Hasta el momento no hay ni placa, ni calle que lo mencione. Las peregrinaciones anuales a su tumba, en el Cementerio General, son lo único que nos recuerda que aquí, en Santiago "yace el poeta".
Para hablar de la personalidad de Matilde Urrutia hay que recurrir a sus amistades de muchos años, pues desarrolló una desconfianza visceral contra los periodistas y fue imposible entrevistarla. "Los interrogatorios me fatigan; me hacen pensar demasiado" era su respuesta permanente. De testimonio en testimonio, salieron suficientes calificativos -muchos coincidentes- como para configurar una imagen bastante clara de ella. Valiente, fuerte, decidida, seca, cortante, distante, pero no insensible. Organizada -hasta horas antes de morir impartió instrucciones-, enemiga de las confidencias y amiga de muy pocos. Ama de casa pluscuamperfecta: buena cocinera, atractiva, elegante, refinada y, encima de todo, buena lectora. Celosa con su tiempo, con el de los amigos y con el de Neruda -a quien no vacilaba en aplicarle mano firme cuando era necesario-, motivo por el cual, más de una vez se la tildó de cancerbera. Y de otras cosas... Los amigos de Delia del Carril, "la Hormiguita" -la argentina legendaria que fuese segunda esposa de Neruda- nunca le perdonaron, por ejemplo, que se hubiese quedado con el poeta. Ni "la Hormiguita" tampoco.

LA HORMIGA MAS VIEJA DEL MUNDO
Hasta hace algunos años -en la actualidad tiene más de 100- Delia del Carril aún hablaba con rencor de Matilde Urrutia, en sus contados momentos de lucidez. Decía... "No es que no quiera hablar de Neruda, pero es que pasaron cosas que no debieron suceder entre él y yo. . . Porque si a mí me dice que se ha enamorado de otra mujer, yo le doy las facilidades para arreglar todo con dignidad. Pero a escondidas y mandarme a mí a Europa mientras tenía el romance, no me pareció correcto".Y agregaba: "Encontré muy natural que le dieran el Nóbel de Literatura a Pablo... admiro mucho su poesía, sobre todo el Canto General, pero no creo que se lo hubiese sacado por los versos a Matilde Urrutia".

EL VERDADERO CAPITAN
Margarita Aguirre, escritora chilena residente en la Argentina, autora del libro "Las vidas de Pablo Neruda", fue una especie de hija adoptiva del poeta y su secretaria durante tres años (195O -1953), los mismos en que se produjo, prácticamente, el rompimiento de Neruda con "la Hormiguita" y la aparición en escena de Matilde Urrutia. Inclusive se la acusó de Celestina. Margarita se defiende... "Eso no es cierto. Pablo me trataba como a una niña chica y se cuidó de mantenerme al margen de su romance con Matilde, porque yo era muy amiga de Delia. (...). El nunca pensó que Delia se iba a enterar y Matilde siempre creyó que él la iba a mantener escondida. Cuando "la Hormiga" se enteró -a través de los infalibles métodos del servicio doméstico- reaccionó como una chiquilla de 18 años, que descubre que el marido le fue infiel. Se enfureció. Pablo le dijo: "Delia, usted sigue siendo mi mujer mientras viva, no, haga ningún disparate. Usted sigue junto a mí y esta señora seguirá escondida". Ella respondió: "No, si usted la quiere a ella, yo me voy". Y se fue".
Matilde Urrutia, además de ser un montón de sonetos, ¿qué más significó en la vida de Neruda? Margarita Aguirre prosigue: "El gran amor. Sobre todo el gran amor literario. el descubrimiento de una vida que él nunca había hecho: de escribir, de preservarse más para la literatura. A Matilde Urrutia la gente la encontraba odiosa porque lo disciplinaba. Ella cumplió un papel preponderante en la vida de él. Fíjese que hasta que la conoció no había publicado más de diez libros. Con el régimen de trabajo impuesto por ella publicó veinte o treinta".

LA COSA BASICA FEMENINA
Para el reconocido novelista chileno José Donoso, que le cabe el honor de haber compartido el baño de los Neruda cuando vivía en Isla Negra (1958), pues su cabaña carecía de éste, Matilde era una mujer de cáscara dura. No era afectiva. Organizada, material, más no materialista. Le gustaba la comida y la ropa buena. Hacía bien la cosa básica femenina. Tenía un cuerpo maravilloso -hace unos veinte años-, y profundamente sensual... Sus siestas con Neruda eran históricas. Muy distinta a la Delia.
"La Hormiga" era "volada", genial. Matilde, en cambio, comprendía bien lo que era Neruda.

CHILE, HEREDERO LEGAL DE LOS NERUDA
A Juan Agustín Figueroa, amigo personal de los Neruda por años, y uno de los abogados más prestigiosos de Chile, le entregó Matilde Urrutia su testamento cuando conoció la gravedad de su estado. Allí quedó claramente establecido que después de su muerte, todos sus bienes y el patrimonio cultural del poeta pasarían a la Fundación Pablo Neruda. "El testamento está redactado en tal forma que nosotros, sus miembros, somos como personas naturales, los herederos legales de ella", afirma Figueroa.

UNA MATILDE DE CINCO ESTRELLAS
Las mujeres de la Fundación Pablo Neruda también opinan. Marcela Elgueta, abogada, subraya: "De gran sensibilidad, siempre predominó en ella su sentido estético de armonía. Su persona y su hogar fueron reflejo de su refinado buen gusto. Vivió rodeada de cosas hermosas y ella lo era también. Comprendió que su actuar y participación podían ayudar a muchos chilenos desamparados. Así, tomó como propia la causa de las mujeres con familiares detenidos-desaparecidos. Muchas veces con valentía se expuso, aún en su físico, por esta causa. Siempre tenía en su mesa de trabajo las últimas novedades literarias de todo el mundo. Asumió con decisión su misión -una vez muerto el poeta- de preservar el patrimonio cultural de éste para Chile y los chilenos. Durante los diez últimos años de su vida destinó gran parte de su actividad a ordenar, clasificar y recolectar la obra del poeta. Su coraje y valentía se demuestran en la forma como soportó la cruel enfermedad que finalmente la mató, con estoicismo y racionalidad. Hasta el último día resistió dolores e incomodidades sin quejarse, manteniendo una dignidad que llegaba a conmover". Ida González de Carreño, pintora: "Matilde era autónoma, independiente, nunca quiso inspirar lástima. Dos meses antes de su muerte viajó sola a Estados Unidos a hacerse su último control médico que, por lo demás, ella sabía inútil. Pese a su quebrantada salud, no permitió que nadie la acompañase".

UNA CHILENA DE TOMO Y LOMO
Enrique Lafourcade, otro escritor chileno de amplia trayectoria, y cuyo controvertido libro "El gran Taimado", fue lo último que Matilde Urrutia leyo, no tuvo, en cambio, con los Neruda una relacion fácil... "Recuerdo haberle oído a Orlando Oyarzún, poeta y amigo juvenil de bohemia de Neruda, poco antes de morir, esto: "Yo le dije a Pablo, primero te casaste con una holandesa-indonésica; después, con una argentina; lo que tienes que hacer es buscarte una mujer chilena, y ojalá de Chillán". Neruda le hizo caso. Sus encuentros con Matilde se remontan en el tiempo, México, Italia, Sonetos de Amor, Neruda "Capitán enamorado". Ella lo entendía en algo sustantivo, en el culto a la chupilca y las longanizas y el pipeño y la cazuela de pavita con chuchoca, y la guitarra. Matilde cantaba tonadas de la Patria Vieja. Era una criolla de tomo y lomo; alguien que supo entender al poeta, cuidándole el tiempo para que pudiera desarrollar su obra, seleccionándole personas y circunstancias políticas, como una presencia veladora y casi invisible. La conocí poco y en alguna oportunidad tuvimos diferencias. Yo me permitía libertades para valorar actos y textos del poeta inaceptables, yo no era un nerudofílico absoluto, químicamente puro. El tiempo nos reconcilió. En Caracas, en el "Héctor", un elegante restaurante francés, hicimos las pases con Pablo y Matilde. Y hace unos dos años con Jorge Edwards y ella, fumamos nuevas pipas de la paz, en forma de excelentes vinos. Había que conocerla, era tierna, femenina, apasionada. Formaron, con Pablo Neruda, esa maravilla del buen amor: una sola sombra".
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