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| 12/28/1987 12:00:00 AM

LA SOBRINITA CANDIDATA

De Harvard a candidata de la izquierda unida para la Alcaldía de Bogotá.


Klim la bautizó "la sobrinita pálida", y el apodo pegó. Pero al igual que la Nena, la sobrinita creció, y creció tanto que el pasado domingo se le midió a algo que ni siquiera la capitana se ha atrevido a hacer: una manifestación en la Plaza de Bolívar como lanzamiento oficial de su candidatura a la Alcaldía de Bogotá.

Nada en el origen ni en la educación de Clara López Obregón, hacía pensar que llegaría a ser la representante de las multitudes desposeídas a través de una candidatura apoyada por fuerzas de izquierda que incluye a la Unión Patriótica.

Nacida en Bogotá, en 1950, en el hogar del abogado Alvaro López Holguín y Cecilia Obregón Rocha, Clara es la menor de tres hermanos. "Mi padre era en verdad un hombre excepcional. Me inculcó una rebeldía permanente contra todo lo que fuera injusticia". "Siempre me estimuló el sentimiento crítico y la necesidad de participar y aportar" dice Clara López Obregón.

Hizo sus estudios en el Colegio Nueva Granada de Bogotá. Se graduó de bachillerato en Estados Unidos e ingresó a estudiar Economía en la Universidad de Harvard. De esa época recuerda su activa participación en las manifestaciones contra la Guerra de Vietnam. Lo hice por un sentimiento humanitario", afirma. Su tesis de grado en Harvard fue considerada "Magna cum laude", en 1972. A su regreso al país, el primo de su padre, Alfonso López Michelsen, se encontraba en plena campaña presidencial y se integró al equipo económico del candidato liberal que ganó la presidencia el 21 de abril de 1974. Sus aportes a la campaña le valieron que López Michelsen la designara secretaria económica de la Presidencia, cargo que ocupó durante 4 años. En 1979 en unión de Fausto Panesso crearon y mantuvieron durante dos años un programa cultural en la televisión, "Arte y Parte"

En 1980 participó al lado de Alfonso Palacio Rudas en política electoral de verdad, visitando barrios y pronunciando discursos. "En la campaña presidencial de López Michelsen mi experiencia fue distinta, más técnica", aclara. Poco después fue elegida contralora de Bogotá, cargo que ocupó durante dos años. "La Contraloría le da a uno un excelente conocimiento de los problemas de la ciudad, al tener asiento en todas las juntas distritales obtiene uno la visión completa de la realidad", anota. Durante los dos años logró que el 95 por ciento de los funcionarios de la Contraloría tuvieran cursos de capacitación; que se tecnificara y organizara el control fiscal. Se muestra orgullosa de haber salvado al Distrito del derrumbe financiero cuando "puse un tope a las inversiones en compañías financieras, limitándolas al 10 por ciento del capital pagado en estas entidades".

Al salir de la Contraloría, Clara López comenzó a hacer política independiente y en el momento de las alineaciones dio lo que sería el paso más importante de su carrera política, hasta hace 15 días: se alineó con Galán.

Teniendo en cuenta que era la mascota del lopismo, movimiento que responsabilizaba a Galán de la derrota electoral del 82, la cosa no era de poca monta. La intermediación de Emilio Urrea y, según algunos, su apellido le aseguraron su curul en el Concejo de Bogotá, como suplente del sexto renglón, en 1984.

Ha sido considerada una buena concejal y llegó en 1986, en su segundo período, a presidir la corporación.

La luna de miel con el galanismo no duró mucho. Aunque era una trabajadora infatigable, despertaba resquemor su ingreso tardío que para muchos había desplazado a veteranos del movimiento. Al mismo tiempo, siempre se veía una actitud independiente que no encuadraba totalmente con el unanimismo de las legiones galanistas. Dedicada de tiempo completo a trabajar en los barrios, decidió presentarse como candidata del Nuevo Liberalismo a la Alcaldía de Bogotá. No la tomaron en serio y se rebeló contra la convocatoria del llamado Colegio Electoral, alegando que era una forma de evadir "la consulta de las bases".

"Ante el triste panorama de un Partido Liberal destrozado, por las luchas de pequeños grupúsculos por sus intereses personalistas, encontré en el Nuevo Liberalismo un movimiento organizado, más preocupado por los programas que por los puestos y con una democracia interna operante. Lástima que en tan poco tiempo el Nuevo Liberalismo haya introducido entre sus prácticas los vicios que se le criticaban al oficialismo. El Nuevo Liberalismo se convirtió en el simple galanismo", dice Clara López y agrega: "El doctor Galán, con su viraje político, ha demostrado que es un oficialista en comisión dentro del Nuevo Liberalismo".

En medio de acusaciones de traición, y oportunismo, encabezó una disidencia entre el Nuevo Liberalismo, que habría de desembocar con motivo del "aldanazo" en su decisión de mantener su candidatura a la Alcaldía de Bogotá. El sábado 14 de noviembre la asamblea distrital de la Unión Patriótica la escogió como su candidata, ante la renuncia presentada por el concejal Carlos Romero a su aspiración. "Fue un acuerdo programático para hacer una gran coalición popular de sectores progresistas de los partidos tradicionales con los de la izquierda independiente", dice. "Aunque parezca extraño no fue Gilberto Vieira quien me hizo leer el Manifiesto Comunista. Este lo leí siendo estudiante de bachillerato por sugerencia de mi padre Alvaro López" quien además de gran jurista fue gran maestro de la Masonería colombiana.

Denomina a su grupo político como el Nuevo Liberalismo Independiente y piensa seguir con él pase lo que pase en las elecciones de marzo. "Yo no me salí del Nuevo Liberalismo. Los que se salieron fueron otros", concluye.

Afirma no temerle a ninguno de sus cotendores en la lucha por la Alcaldía de Bogotá, "sólo le temo a la violencia"."Respeto a todos los candidatos pero les encuentro un punto en común: tienen un buen diagnóstico sobre los problemas de Bogotá, sin mostrar cuáles son las soluciones". Para Clara López uno de los más graves problemas de Bogotá es el endeudamiento externo del Distrito "Por cada peso que pagan los bogotanos a la Empresa de Energía, 88 centavos son para el servicio de la deuda. Esto hace que no haya un sólo peso para los gastos de inversión. La última vez que hice la cuenta la deuda era de $330 mil millones a diciembre de 1986. En cinco años por servicio de la deuda, se habrán pagado $750 mil millones y a 31 de diciembre de 1991 aún se deberán los $330 mil millones de 1986, afirma Clara López, para mostrar la dramática situación financiera del Distrito. Propone una política general de moratoria, tal como lo hizo el presidente Alfonso López Pumarejo, en los años 30. "Dejemos de halagar a Alfonso López Pumarejo, imitémoslo", sostiene, y agrega: "Si limitamos el servicio de la deuda al 20 por ciento, que además es el tope que exige la ley colombiana, en dos años nos ahorraremos $250 mil millones de pesos, que se pueden dedicar a un vasto programa de obras públicas y de asistencia social".

Nunca ha visto enemigos en la izquierda y cree que las coaliciones en política no sólo son válidas sino necesarias. Recuerda la frase de Camilo Torres: "Yo no me voy a poner a discutir con los comunistas si el alma es mortal o inmortal, pero uno sí se puede poner de acuerdo con ellos de que el hambre si es mortal"..

Al haber pasado del oficialismo al Nuevo Liberalismo y de éste a una coalición de izquierda, Clara López en su corta carrera política ha quemado dos veces las naves. ¿Cuáles son sus perspectivas electorales ahora? La UP puso 50 mil votos en las últimas elecciones en Bogotá y no existe ninguna razón para pensar que esta votación va a disminuir. Por el contrario, los 400 muertos que ha puesto el movimiento, incluyendo a Pardo Leal, pueden haber generado una mística, cuya primera medición será el 13 de marzo. El resto de las fuerzas integrantes de esta coalición tienen un valor electoral más bien simbólico. El Nuevo Liberalismo ha tenido deserciones como consecuencia del "aldanazo", pero el grueso de éstas parecen haberse ido, más hacia Carlos Lleras que hacia Clara López. Por esto su estimado de contar con 120 mil votos puede ser algo exagerado. Pero el hecho es que cualquier político distrital que se deje contar con más de 50 mil votos, tiene entidad política propia. Es previsible que Clara López obtenga entre 50 y 100 mil votos, y esto la dejaría con la misma votación que haya tenido en Bogotá, cualquier candidato presidencial de la izquierda, con excepción de Pardo Leal. Por lo tanto, aunque no gane la Alcaldía y pierda su curul de concejal, la carrera de Clara López como rebelde del sistema, apenas comienza.

Hay una cosa en la cual tanto sus admiradores y sus detractores están de acuerdo: esa rebeldía aunque conlleva grandes riesgos, en el caso de Clara López es auténtica.
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