Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2002/11/03 00:00

Regreso y reconciliación

El jefe de la Oficina de Paz del Valle del Cauca, Fabio Cardozo, ha logrado resultados que hablan de la importancia del diálogo ante el conflicto armado.

Fabio Cardozo era muy niño cuando a su papá, un humilde auxiliar bancario, lo asignaron a una oficina en Cali, a donde se trasladó de El Espinal (Tolima) con toda su familia. Muchos años más tarde, y luego de haber pasado por el M-19 y de haber hecho su propio proceso personal, Cardozo lidera, desde la Oficina de Paz del Valle del Cauca, uno de los programas más exitosos de reconciliación en el país.

Como el mayor de tres hermanos, Cardozo era la esperanza para su hogar. Por eso sus padres con mucho sacrificio le pagaron los estudios. Hizo el bachillerato en el Colegio Santa Librada y fue allí donde se encontró de frente con la política. Era 1979 y junto a varios compañeros fundaron la columna, urbana Gonzalo Sepúlveda del Movimiento 19 de abril, M-19. Con el tiempo llegó a ser el líder de esa columna que se dedicaba a la propaganda armada y al proselitismo en colegios y universidades. Y se tituló de abogado en la Universidad Santiago de Cali.

Su paso por el M-19 le ayudó a construir una visión particular de la política, la necesidad de humanizar el conflicto armado y fortalecer la democracia. A Cardozo no le gusta hablar de esa época porque es consciente de que la guerra deja muchas heridas, pero recuerda el M-19 como una guerrilla mesiánica que quería cambiar el mundo conformada por muchachos muy flacos con mochilas llenas de sueños. Los momentos más difíciles de esa militancia los vivió con la represión del gobierno Turbay, muchos de sus compañeros cayeron en combate o fueron capturados y desaparecidos en esa época. Pero tal vez el susto más grande lo sufrió el 31 de diciembre de 1988 cuando, en plena celebración, la Policía le allanó la casa y él tuvo que escapar por entre los techos de los vecinos.

Luego de entregar las armas y aprovechando la circunscripción especial Cardozo presentó su candidatura al Concejo de Cali en 1992, en el que se mantuvo por cinco años.

Emprender su personal proceso de reconciliación no fue fácil. Pero Cardozo logró dejar atrás los señalamientos y ganar espacio político. Para el año 2000, tras su paso por el Concejo, el gobernador Villegas lo llamó y le ofreció la dirección de la Oficina de Paz del departamento. Carlos aceptó y se impuso el reto de aprovechar el cargo en la búsqueda de caminos de reconciliación para el conflicto en el Valle.

Después de dos años largos los buenos resultados del proceso liderado por Cardozo desde la Oficina de Paz, más de 15 retornos de desplazados a sus comunidades (unas 10.000 personas en total) y la liberación de varios secuestrados, entre otros los de la ensenada de Utría, logrados a través de acuerdos humanitarios con los grupos armados y del compromiso institucional para crear condiciones de vida digna en las regiones afectadas, lo llevan a creer que la experiencia del Valle debe ser replicada por el gobierno para el resto del país.

Para el futuro tiene claro seguir trabajando por la región hacia soluciones políticas. "Hemos salvado vidas y generado condiciones de gobernabilidad, ya es hora de que esto se conozca en Colombia y se intente como una alternativa de reconciliación nacional porque la guerra tiene que acabar y es mejor empezar a perdonarnos desde ahora".

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