Lunes, 27 de febrero de 2017

| 2002/02/26 00:00

Un modelo a seguir

Con una brillante hoja de vida académica y profesional Jesús María Carrillo Ballesteros llega a la presidencia del Consejo de Estado.

Un modelo a seguir

Hubo estallidos de pólvora, voladores y toque de campanas. Fue el pasado martes 22 de enero. Mientras que el resto del país escuchaba las explosiones de los ataques de la guerrilla en Santiago, una población de apenas 3.040 habitantes, la gente se echó a la calle para celebrar. Salieron el alcalde, el cura y el maestro. Salieron los niños de la escuela Gonzalo Rivera Laguado y salieron el panadero y el carnicero. Todos se concentraron en la plaza del pueblo y entonaron el Himno Nacional y gritaron vivas a Jesús María Carrillo Ballesteros, el hijo más ilustre de esta localidad de Norte de Santander. Ese día lo habían designado presidente del Consejo de Estado, cargo que desempeñará durante un año.

Allí en Santiago, en medio de las estrecheces económicas, nació hace 53 años el nuevo presidente de esta institución. Por eso hoy, cuando asume semejante cargo, se ratifica en que la única revolución posible es la educación. “No teníamos nada pero eso sí mis padres no descansaron ni un día para podernos dar el estudio porque sabían que era su mejor legado”. De ahí que cuando llegó a cuarto de primaria, el máximo nivel que dictaban en la escuela municipal, no vacilaron en empacar sus pertenencias en unas maletas e irse para Pamplona, donde podría seguir estudiando. Esa muestra de afecto caló en él tan fuerte que desde entonces siempre ha procurado aprender al máximo. Y lo ha logrado. Se graduó de abogado en la Universidad Externado de Colombia e hizo su doctorado en la Universidad de París. En ambas becado y con menciones especiales.

Conoció la hermosa capital de Francia sin olvidar nunca su ardiente y apacible Santiago. Por eso cuando volvió fue el primer lugar al que regresó. Luego empezó su carrera pública, que incluyó un año como gobernador de Norte de Santander (1979), de donde emigró de nuevo hacia Bogotá. En 1995 entró al Consejo de Estado, una institución concebida por el mismo Simón Bolívar en el Congreso de Angostura y que básicamente está hecha para evitar los eventuales atropellos y arbitrariedades del Estado. Su tarea no será fácil pues en la actualidad hay 600 negocios radicados para fallo, por lo que su prioridad será elevar al máximo la producción de las salas especializadas y de la sala plena.

Autor de siete libros, padre de cuatro hijos y casado desde hace 20 años con la médica Carmen Alicia Villamizar Peñaranda, este amante de la literatura francesa y de las obras de derecho público dedica gran parte de sus horas a enseñar, bien sea en cátedras fijas o en conferencias. Porque tiene la certeza de que en estos momentos de incertidumbre nacional la tabla de salvación es la educación. Por eso dice que más allá de las numerosas condecoraciones, menciones y títulos recibidos (uno de ellos incluso con la asistencia del presidente francés Jacques Chirac) su orgullo es saber que los humildes niños de su pueblo lo tienen a él como un modelo a seguir. Debido a eso considera que el hecho de que hayan salido a entonar el Himno Nacional el día de su nombramiento es el reconocimiento más valioso de su trayectoria.

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