Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2009/10/28 00:00

Agro-ingreso para pobres...

En 2007 el gobierno otorgó ayudas a pequeños agricultores de Boyacá, Nariño y Cundinamarca, cuyos cultivos se perdieron por las heladas. Como si fuera un mal chiste, hubo a quienes les dieron 600 pesos de ayuda y a otros con más suerte 30 mil pesos.

Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi en Colombia hay 2 millones 687 mil campesinos. Según Planeación Nacional, el 68 por ciento de ellos vive con menos del mínimo y el 30 por ciento en situación de indigencia.

Por la misma época en que el Ministerio de Agricultura comenzó a otorgar los subsidios que fueron a parar a los bolsillos de familias ricas del país, que hoy tienen enfrascada a esa cartera en un escándalo, una helada azotó a los cultivadores de la región andina. Cultivos de flores, café, leguminosas, hortalizas, granos y pastos para ganadería, se quemaron debido a las bajas temperaturas.

El 24 de febrero de 2007, desde Ubaté (Cundinamarca), en uno de sus acostumbrados consejos comunitarios, el Presidente Álvaro Uribe anunció con su usual  tono paternal: “vamos a mirar el tema de las respuestas del Ministerio de Agricultura a los estragos que este verano, agravado por las sequías, por las heladas, le ha causado al sector agrícola”.

Ver discurso de Uribe:

Dicho y hecho el gobierno se comprometió a ayudar a los campesinos afectados por las heladas, que en palabras de Feliciano Zapata, uno de los cultivadores damnificados, “fueron fuera de serie”. Las alcaldías de varios municipios de Boyacá, Cundinamarca y Nariño anunciaron con bombos y platillos las ayudas del gobierno.

Obedientemente, Zapata se desplazó a la oficina de la Alcaldía de Nariño (Boyacá) y dio sus datos para que las autoridades lo incluyeran en el registro de Afectados del Comité Local de Prevención y Atención de Desastres (CLOPAD) de su municipio, así como lo hicieron otras más de 2.200 personas de ese mismo departamento.

Zapata se había endeudado en más de 200 millones de pesos con varias entidades financieras, para cultivar fríjol, alverja, maíz y papa. Había alquilado cerca de 20 fanegadas, además de las 50 de su propiedad, pero había perdido todo por culpa del mal tiempo. De sus cultivos vivían cerca de 10 familias campesinas cuyos integrantes trabajaban en jornales. Zapata además tenía a cargo a su esposa, dos hijas y dos obreros que vivían en la finca.

El cultivador contrató a unos camarógrafos para que grabaran imágenes de sus cultivos marchitos la cuales entregó en la Alcaldía de su municipio junto con otros documentos para demostrar el tamaño de sus pérdidas.

Transcurrieron casi cuatro meses y las alcaldías publicaron las listas de los beneficiarios que recibirían la ayuda del gobierno por la pérdida de sus cosechas. Seguro de que había salido favorecido con la ayuda del gobierno, bajó al pueblo. Miró la lista de los beneficiarios. En la casilla, al frente de donde estaba escrito su nombre, aparecía la suma de 110 mil pesos. (Vea el recibo)

Zapata recuerda con indignación que le “valió más el trabajo de los videos. A muchas personas les tocó sobrevivir con lo poquito que habían ahorrado”. A su esposa, quien se había inscrito pues también era propietaria de dos fanegadas, la ayuda le llegó por 3 mil pesos. “Ella prefirió no pelear más por ayuda porque no daba ni para el pasaje”, contó Zapata.

Pero al mirar la lista de los beneficiarios y comparar lo que le dieron a Zapata con lo que les tocó a otros, un observador podría decir que éste salió bien librado. Entre los afectados del departamento de Boyacá, que fueron 2.261 personas se encuentran casos como el de Ana Julia Barinas de Pérez y Carlos Alberto Chaparro Ariza (ambos del municipio de Aquitania) que fueron beneficiados con la pírrica suma de 664 pesos (leyó bien, no hay ceros a la derecha, son seiscientos sesenta y cuatro pesos). Sí, aunque parezca un chiste de mal gusto, la ayudas, cuya entrega fue transmitida por las cámaras del Canal Institucional, un sábado de febrero, fue para ellos de una moneda de 500 y otra de 200, y tuvieron que dar vueltas.
 
Vea la lista de los beneficiarios de Boyacá aquí

En Boyacá la ayuda total fue un poco más de 128 millones de pesos para los más de 2 mil damnificados. Esto es la cuarta o la tercera parte de que lo que le tocó a una sola familia de regalo con los aportes para riego del Agro Ingreso Seguro. Estos pequeños productores recibieron en promedio una ayuda de 33 mil pesos por hectárea, en el caso de los cultivadores. Y en el caso de los ganaderos fue una suma semejante por cabeza de res. 

“Como uno queda tan mal, tiene que volver a empezar poquito a poquito”, afirma Zapata quien todavía debe 50 millones del crédito que sacó en 2007.
 
Según cifras del Instituto Agustin Codazzi hay más de 2 millones 500 mil campesinos en Colombia. El 30 por ciento de éste sector de la población, según Planeación Nacional, está en situación de indigencia y el 68 gana menos de un mínimo.

“Ser campesino pobre en Colombia es una calamidad” fueron las palabras con las que la senadora Alexandra Moreno Piraquive describió la situación de los campesinos en Colombia.

“¡Cómo es posible que mientras el presupuesto del Ministerio de Agricultura paso de 245 mil millones en 2002,a 1,4 billones en 2007, creció 8 veces, el campo colombiano siga de mal en peor!”, dijo la senadora a Semana.com.

La senadora, quien ha seguido de cerca las políticas del gobierno puso nuevamente el dedo en la llaga, este martes, al denunciar que mientras se estaban asignando subsidios multimillonarios a unas pocas familias, los campesinos más pobres estaban perdiendo todo. 




¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.