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| 6/19/2012 12:00:00 AM

Aquí hay radicales, como yo; y también izquierda moderada: Asprilla, alcalde (e)

En entrevista con SEMANA, explica por qué Petro ha descendido en las encuestas y habla de los retos que le esperan al gobierno distrital. Dice que la relación de Uribe con la ciudadanía era prefabricada, mientras "Petro prefiere el contacto directo".

A Guillermo Asprilla le tocó asumir las riendas de la ciudad luego de que el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, fue sometido a una intervención quirúrgica por el hallazgo de coágulos de sangre en su cabeza. Por ahora, estará, al menos, ocho días más en el cargo, en medio de no pocos 'chicharrones'.

Viejo amigo del alcalde, militó con él en el M-19 y es considerado de la línea dura. En su breve paso por el Concejo de Bogotá fue quien denunció que la fórmula con la que los operadores de TransMilenio recaudan el pasaje está amañada. Después de la renuncia de Antonio Navarro fue nombrado secretario de Gobierno del Distrito Y esta semana es el alcalde encargado.

SEMANA: ¿Cómo está el alcalde Gustavo Petro?

Guillermo Asprilla: El alcalde está muy bien, recuperándose muy rápidamente.

SEMANA: ¿Cuánto tiempo estará usted como alcalde encargado?
 
G.A.: Yo creo que serán ocho días. Pero eso es del resorte exclusivo de los médicos.

SEMANA: Y en esta semana, ¿cuáles son los temas importantes en los cuales deberá tomar decisiones?

G.A.:
Creo que la decisión más importante es la que tiene que ver con la instrumentación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Estamos verificando el cumplimiento de los requisitos para la entrada en funcionamiento de los operadores. Pero creo que el cronograma está bastante bien.

SEMANA: ¿Cómo vio el nuevo gabinete de Petro?

G.A.:
A mí me gusta. Todos están comprometidos con el proyecto de Progresistas. Están calificados para la tarea que se viene.

SEMANA: Pero Petro dijo que llegarían gerentes y nombró académicos, otra vez…

G.A.:
Simancas, que llegó a la Secretaría de Desarrollo, tiene toda la experiencia. Lo que pasa es que hay una realidad política de la izquierda colombiana y es que no hemos tenido acceso al poder. Eso no quiere decir que no tengamos la experiencia gerencial o la aptitud para ser ejecutores. Claro, si miran en la hoja de vida, no hemos tenido cargos directivos en el Estado.
 
SEMANA: Lo que se anunció como un remezón, entonces no lo fue porque si usted dice que los secretarios nuevos son Progresistas y se esperaba que hubiera participación de otros sectores, ¿cuál fue el viraje?

G.A.:
No hay un viraje en términos políticos. Lo que se espera es un mayor sentido del riesgo. Esa es la línea de comportamiento nuestro. Tenemos que hacer una gestión transformadora, de lo contrario, no tiene sentido. Eso implica un mayor riesgo.

SEMANA: ¿Para dónde va la izquierda en Colombia? Con el lanzamiento de la Marcha Patriótica y el surgimiento de nuevos movimientos queda aún más fracturada. ¿No le parece?
 
G.A.: La izquierda sufre de agorafobia, que es temor a los espacios grandes. Esa tendencia ha sido una tradición en Colombia. Eso quiere decir que se siente cómoda en los espacios pequeños, donde puede tener un control totalmente.

Esa es otra tendencia: el síndrome de la neurosis de control. La izquierda quiere tener un control del espacio en que se encuentra. Por eso nosotros buscamos romper esas dos tendencias históricas.

SEMANA: Suena contradictorio cuando uno mira el gabinete propuesto. Usted mismo ha dicho que los secretarios son de Progresistas. ¿Por qué no hay de otros partidos políticos?

G.A.:
Ese fue el error de las administraciones anteriores. Entregaron las decisiones a funcionarios que no eran del espacio político del gobierno. Nosotros hemos hecho un esfuerzo por ampliar el espacio político en el sentido de no exigir a quienes nos acompañan un credo político cien por ciento. Nosotros abrimos el campo teniendo una explícita y permanente voluntad de aceptar la diversidad política.

SEMANA: Insistimos, sólo hay progresistas en el equipo de gobierno…

G.A.:
En la composición del movimiento y en relación con otros partidos no consideramos a ninguna fuerza política como nuestro enemigo. No queremos destruirlo. En el talante hay radicales, como yo, pero también expresiones moderadas de la izquierda.

SEMANA: Uno de los rumores de los ajustes fue que el Gobierno había negociado con las bancadas para que se aprobara el Plan de Desarrollo. Si no fue así. ¿Cómo se negoció el Plan?

G.A.:
El Plan se construyó alrededor de fijar límites infranqueables para nosotros, pero permitir que el Concejo pudiera proponer modificaciones. No estábamos dispuestos a que se suprimiera el eje central que es la superación de la segregación social. Se abrió la puerta para que los partidos presentaran sus objeciones. Se presentaron más de 1.200 propuestas modificatorias. Y se aceptaron más de 660.

SEMANA: ¿Y eso no es demasiado?

G.A.:
Hubo algo importantísimo que ocurrió sin mayor conocimiento público. El Concejo designó una comisión accidental para revisar cada una de las modificaciones. No participaron el PIN, ni Flórez, aunque envió a sus delegados. Discutimos punto por punto y aceptamos y negamos proposiciones. Hubo discusiones muy intensas como el banco del Distrito y el sistema férreo para la movilidad. Por ejemplo, en el tema de educación tanto el Polo como Cambio Radical hicieron propuestas mucho más audaces que las que estaban en el plan y mejoraron mucho la propuesta. Desde el punto de vista político, fue muy rico. Al final se llegó a un acuerdo. Guardadas las proporciones fue una experiencia semejante al proceso constituyente.

SEMANA: ¿Lo tomó por sorpresa el anuncio del cambio de gabinete?
 
G.A.: Sí.

SEMANA: Dicen que Petro comenta con pocas personas sus decisiones. ¿Él es un hombre desconfiado?

G.A.:
No.

SEMANA: ¿Cómo explica la caída de Petro en las encuestas?

G.A.:
Creo que ha habido una asimetría entre las expectativas ciudadanas y el nivel de ejecución de un programa. Es que nosotros nos pusimos unas metas muy altas y la ciudadanía quiere cambios drásticos en corto plazo. Pero en la medida que las ejecutorias funcionen se va a revertir la tendencia en las encuestas.

SEMANA: ¿Por qué el anuncio del cambio del Pico y placa dio la sensación de que no era claro el mensaje?

G.A.:
Hubo una filtración equivocada. Porque si a algo le ha dedicado tiempo el alcalde fue al estudio del Pico y Placa.

SEMANA: ¿Usted cree que Petro se ha equivocado en la manera como se comunica?

G.A.:
Yo creo que la virtud de Petro es ser un buen comunicador. El privilegia el contacto directo con la opinión.

SEMANA: Como Uribe…

G.A.:
No, el símil no es correcto porque la relación de Uribe con la gente era prefabricada. Nada más prefabricado que un consejo comunitario.

SEMANA: En todo caso, el alcalde tuvo que salir a explicar el Pico y Placa y la gente se desbordó en críticas. Decían en son de burla en Twitter, por ejemplo, que había que sacar la raíz cuadrada de la placa…

G.A.:
Es que no era una medida sencilla. No era simple como la anterior, que era el número y ya. Aquí había tres cambios importantes: en los días, en los horarios y en las zonas.

SEMANA: ¿Cuáles son las tareas que usted considera van a darle un nuevo aire a la gestión?

G.A.:
Uno es el modo férreo en el transporte. Porque se rompe con el esquema de hace 50 años en el que los transportadores tienen un poder grandísimo. Eso cambia la estructura de la ciudad.

SEMANA: Pero se demora…

G.A.:
No crea. Comenzó ya. Otro aspecto es la profundización del modelo educativo. Los niños van a tener acceso a tres años de preescolar gratuito. También viene la jornada única.
 
Y en mi caso está la modificación al modelo de participación. Uno de los objetivos es que los alcaldes locales amplíen no sólo el número, sino la calidad del proceso al evitar que los espacios de participación locales se conviertan en feudos de grupos de interés con listas de necesidades como si fueran listas de mercado.
 
En Colombia hace 60 años existe la participación, pero en las Juntas de Acción comunal se discuten los problemas microterritoriales. Esa ha sido una trampa histórica porque los problemas políticos no se ven en su dimensión más amplia. Nosotros queremos que la gente discuta pero problemas macro que se preguntes por el sistema de salud, o por la segregación.

SEMANA: Uno puede decir que Mockus fue la cultura ciudadana; Peñalosa, la renovación del sistema de transporte. ¿Petro?

G.A.:
Democracia directa, como lo consignó la Constitución de 1991. Vamos a convertir las Unidades de Planeación Zonal (UPZ) en unidades de gobierno y participación ciudadana.

SEMANA: Eso suena abstracto al lado de las obras o de la cultura ciudadana. ¿Cuál va a ser la estrategia ante adversarios como los que buscan una revocatoria del mandato?

G.A.:
No es enfrentarnos con ellos. Es hacer lo que nos comprometimos.

SEMANA: ¿Y cuáles serán las prioridades del período que viene?

G.A.:
Movilidad, educación, salud, hábitat (tiene que hacer 70.000 viviendas de interés prioritario) y la participación.

SEMANA: ¿Cómo está la relación con el Concejo?

G.A.:
Es tranquila y constructiva, esperamos que siga igual: un fuerte control político, pero con una alta participación en las iniciativas necesarias para la ciudad.

SEMANA: ¿y con el gobierno central?

G.A.:
En los mejores términos. Con distancias naturales, pero ha habido un entendimiento.

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