Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2010/08/06 00:00

Armonía con la justicia, una prioridad

El próximo lunes Juan Manuel Santos recibirá a los presidentes de las altas cortes en la Casa de Nariño. Las bases para la normalización de las relaciones entre Ejecutivo y poder Judicial podrían quedar sentadas.

Juan Manuel Santos vbolverá a reunirse con los presidentes de las altas cortes, como sucedió dos días después de su elección. En la imagen, junto a Mauricio González (presidente de la Corte Constitucional) y Jaime Arrubla (presidente Corte Suprema de Justicia) Foto: Juan Carlos Sierra - SEMANA

El hecho de que Juan Manuel Santos, en uno de los primeros actos de gobierno, se reúna con los presidentes de las altas cortes, es una evidencia de que la normalización de las relaciones con el poder judicial será una prioridad.

El próximo lunes, como lo anunció el designado ministro de Interior, Germán Vargas Lleras, los presidentes de la rama Legislativa volverán a la sede del gobierno, tras un tiempo de distancia motivado por los choques propiciados por el Ejecutivo.

Santos se entrevistará en la Casa de Nariño con Mauricio González, presidente de la Corte Constitucional; Jaime Arrubla, presidente (e.) de la Corte Suprema de Justicia; Francisco Escobar, presidente del Consejo Superior de la Judicatura; y Luis Fernando Álvarez, presidente del Consejo de Estado.

Y allí, la esperanza de muchos es que la armonía pueda volver a reinar y de forma inmediata.

El ex presidente de la Corte Constitucional, José Gregorio Hernández, advierte la necesidad de recuperar la armonía entre los poderes al afirmar que “para sostener los valores de la democracia y los derechos de los gobernados resulta indispensable que el poder detenga al poder”.

Citando al Barón de Montesquieu, Hernández afirma que esto significa que quienes ejercen las funciones públicas también deben ejercer recíprocos controles para evitar que, “concentrado el poder en manos de uno solo, se abran paso los abusos y las arbitrariedades”.

El ex magistrado también recuerda que la Constitución de 1991 introdujo el elemento de la comunicación armónica entre los órganos de poder, con el propósito de resaltar que los funcionarios son transitorios y que lo importante “es que las finalidades estatales se alcancen y se cumplan en un clima de mutuo entendimiento y respeto”.

Según el ex presidente de la Corte Constitucional, eso, el respeto, “es lo que ha faltado y es lo que se espera recuperar con el nuevo gobierno”.

El cambio de gobierno puede ser la clave para la normalización de las relaciones. O por lo menos, el punto de partida de una nueva historia, marcada por un antecedente de denuncias de seguimientos y espionajes a la Corte Suprema de Justicia por parte de una de las agencias de inteligencia adscritas al poder Ejecutivo, y de un cruce de duros pronunciamientos entre un lado y el otro.

Los presidentes de las altas cortes reconocieron que el ambiente es “favorable”. Ha sido motivado por la reunión del presidente electo Juan Manuel Santos, quien dos días después de su elección, visitó a la sala de gobierno del poder judicial.

Luego, las cuatro reuniones que sostuvo su designado ministro de Interior, con los presidentes de las altas cortes, elevaron las expectativas.

En esas reuniones Germán Vargas Lleras trasladó las intenciones de reestablecer las relaciones como una prioridad, y subrayar que a partir del 7 de agosto “las relaciones entre los dos poderes sean más cordiales”.

Las relaciones estarían marcadas por el principio del respeto a las decisiones judiciales y la no controversia de ellas, a menos que se produzcan en la instancia establecida por la Ley; y por el diálogo permanente, teniendo como principal interlocutor al Ministerio de Justicia, que será una de las seis carteras que se dividirán en el nuevo gobierno.

Si el primer acto del Presidente electo fue visitar a las cortes, no en vano es que uno de sus primeros como presidente posesionado sea que su primer diálogo oficial lo entable con el poder judicial.

De la reunión del lunes podrían quedar sentadas las bases para la normalización de las relaciones.

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