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| 8/7/2010 12:00:00 AM

Así fue la investidura de Santos

Casi tres horas se extendió el acto de posesión del presidente Juan Manuel Santos. Un acto ajustado al protocolo tradicional y que tuvo momentos emotivos en el discurso del nuevo Presidente.

Entre lluvia y sol se posesionó Juan Manuel Santos. La tarde del 7 de agosto de 2010, la plaza de Bolívar se cubrió de un manto blanco creado por sombrillas con las que todos los invitados al acto se protegieron del agua que prolongó la ceremonia.
 
Cuando Álvaro Uribe salió hacia la plaza de Bolívar el cielo estaba encapotado. Curiosamente los tenues rayos de sol se asomaron cuando Santos y su familia, orientados por el jefe de protocolo de la Cancillería, Julio Riaño, bajaron desde el Palacio de San Carlos, por toda la calle 10, hasta la carrera séptima, en una calle de honor que formaron niños con trajes típicos y con las banderas de los 32 departamentos del país.
 
Y allí, frente a la fachada del Colegio Mayor de San Bartolomé, los nuevos inquilinos de la Casa de Nariño fueron recibidos por miembros del Congreso.
 
Eran las 3:35 de la tarde cuando Santos subió a la tarima levantada frente al Capitolio Nacional. Un apretón de manos con el saliente mandatario, Álvaro Uribe, antecedió al anuncio del presidente del Congreso de continuar la sesión.
 
Armando Benedetti, papel en mano, tomó juramento del nuevo Presidente. Juan Manuel Santos también leyó su parlamento: "Juro ante Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las Leyes de Colombia", dijo Santos. A las 3 y 42 de la tarde fue investido con la banda presidencial.
 
Uribe, quien estaba sentado a la diestra del presidente del Congreso, cambió su lugar y se lo dejó a su sucesor.
 
Los tradicionales golpes de cañón, esta vez ubicados en cerros orientales de la capital, fueron el anuncio. Colombia, después de ocho años, tenía nuevo presidente.
 
La ceremonia se extendió por espacio de dos horas con los discursos oficiales. El del presidente del Congreso, quien tuvo que tomar dos sorbos de agua antes de terminar todos los saludos protocolarios a funcionarios y delegados de las delegaciones internacionales.
 
Y el discurso de Juan Manuel Santos, que fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de los asistentes. Los más sonoros, cuando tributó agradecimiento al presidente Uribe, cuando se refirió a la saliente primera dama, Lina Moreno, y en varias referencias puntuales, como cuando hizo alusión a las relaciones con los países vecinos.
 
Los que más aplaudieron ese mensaje fueron Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y la presidenta Cristina Fernández, de Argentina. Nicolás Maduro, el canciller de Venezuela, que no fue ubicado en la tarima principal, nunca cambió su aspecto y permaneció con los brazos cruzados, aunque muy atento del pronunciamiento.
 
Como hecho curioso, en los saludos protocolarios de Benedetti y Santos, no hubo mención directa al canciller venezolano. Las razones, Colombia y Venezuela tienen rotas las relaciones, y su alusión sólo podría ser incluida en la frase “señoras y señores”.
 
Pasadas las 5 y 45 de la tarde, cinco aviones de la Fuerza Aérea cruzaron el cielo bogotano. Era el epílogo del acto en el que, acompañado por el sonido de gaitas escocesas, Santos y su familia se dirigieron por la carrera séptima hacia la plaza de armas de la Casa de Nariño, de nuevo orientados por el jefe de protocolo y escoltados por los edecanes. Allí el presidente Álvaro Uribe le entregó las llaves del Palacio y las delegaciones internacionales e invitados entraron a saludar al nuevo mandatario.
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