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| 10/18/2008 12:00:00 AM

Azules y amarillos a las urnas

El próximo domingo, el Partido Conservador y el Polo Democrático tendrán su cita con la democracia partidista en sendas consultas internas.

Entrar esta semana a la casa de la dirección nacional del Partido Conservador en Bogotá es como cambiar de planeta. Mientras afuera los temas son la Selección Colombia o las protestas indígenas, adentro sólo se habla de candidatos, afiches, tarjetones, jurados, publicidad, en síntesis, de una intensa campaña política. Y es que en una semana los azules tienen una cita trascendental, pues van a consulta interna para elegir la dirigencia de la colectividad en todos los niveles. Es decir, los directorios nacionales, departamentales, municipales, distritales, locales, etcétera. Mejor dicho, se juegan el todo por el todo para ver en manos de quién queda la conducción por cuatro años de ese partido histórico.
 
Lo mismo pasa en el Polo Democrático Alternativo. El alboroto electoral tiene a todas las cabezas visibles de la izquierda colombiana recorriendo el país para conseguir que al menos 400.000 de sus militantes escojan a los delegados que irán al congreso nacional en febrero. Cada uno de los líderes de este partido aspira a llegar a ese escenario con un buen número de delegados que le dé margen de maniobra en las decisiones de fondo que tiene que tomar el Polo.

Pese a la diferencia entre las dos consultas, hay un factor común. Ambos partidos acuden a la democracia interna para legitimar las decisiones con las que enfrentarán un panorama político determinado por los comicios presidenciales de 2010, sea cual sea el escenario de la posible reelección del presidente Álvaro Uribe. Para las toldas amarillas como para las azules, esta semana es definitiva.

Según sus propios registros, el Partido Conservador tiene 24.000 candidatos inscritos en todo el país y, consecuente con la disciplina que lo caracteriza, pues es la tercera consulta interna que hace, espera mantener o superar la votación de la anterior, en la que obtuvo un millón de votos. Esa cifra lo consolidó como el partido más poderoso de la coalición uribista y es justamente la razón por la que sus integrantes abrigan la ilusión de sentarse en el solio de Bolívar. Eso, si el uribismo mantiene su palabra de respetar los resultados de una consulta ínterpartidaria, en caso de que el Presidente no repita.

La competencia más dura es por llegar al directorio nacional. Se calcula que quienes alcancen al menos 30.000 votos. ocuparán los 11 cupos de esa dirección, que tiene la potestad de elegir al presidente del partido. Ello convierte este certamen en una contienda similar a la del Congreso, lo que significa que las campañas son de alto turmequé tanto en proselitismo, como en recursos. Y claro, las protagonizan los jefes más destacados del conservatismo. Unos desde el Congreso y otros fuera del mismo se pelean por mantener sus cuotas en las regiones.

Se trata, entre otros, de Efraín Cepeda, Hernán Andrade, Alirio Villamizar, Manuel Ramiro Velásquez, José Darío Salazar, Roberto Gerlein, Miriam Alicia Paredes, Carlina Rodríguez y Luis Humberto Gómez Gallo, quien renunció a su curul por el proceso de la para-política y tras estar detenido obtuvo la libertad y ahora quiere llegar de nuevo a la jefatura del partido. Todos estos godos de racamandaca miden sus fuerzas el próximo domingo 26.

Efraín Cepeda intenta repetir en la dirección del partido. Sin embargo, representa un sector que puede llegar a ser minoritario frente a la reelección de Uribe. Todos coinciden en que es hora de tener un candidato único para 2010, pero tienen divergencias sobre el mantenimiento de esta postura si el Presidente aspira de nuevo. Unos, como Cepeda, creen que sí, y otros definitivamente que no. En últimas, eso es lo que marcará el debate.
Y aunque la reelección será también un tema en el Polo, por ahora otros son los asuntos que más los ocupan. En primer lugar, en estas elecciones el Polo tiene que profundizar la unión de todas las tendencias que lo conforman –las que se han llamado la línea radical y la de centro–. Y elegir en las urnas a los delegados de todas las tendencias es el primer paso. Para el concejal de Bogotá Carlos Vicente de Roux, el hecho de que el Polo no tenga un único líder es justamente una de sus fortalezas.

El siguiente paso será aliviar la permanente tensión entre las tendencias. Para el senador Jaime Dussán, la idea es desbaratar las estructuras de los minipartidos que aún subsisten en el Polo, para empezar a ser un único partido con distintos matices. Otro de los objetivos será ser más categóricos en el rechazo de la lucha armada. “El que tenga un guerrillerito en su corazón se va para afuera”, dice. El congreso de febrero también deberá reorganizar los estatutos y hacer reformas que modernicen el partido y por último, tomar las decisiones que demande la coyuntura política. Para Dussán, el Polo debe abstenerse de presentar candidato en la eventualidad de que el Presidente se lance de nuevo.

Al igual que en el caso de los conservadores, los nombres que se juegan las mayorías en estas elecciones son las fuerzas políticas representadas en el Parlamento. Esto es, los senadores Gustavo Petro, Jorge Robledo, Gloria Inés Ramírez, Alexander López, Iván Moreno y Parmenio Cuéllar. Lucho Garzón, aunque no participa, es uno de los protagonistas de la contienda, al igual que Carlos Gaviria, actual presidente, que sí tiene lista propia.

El Polo y los azules se adelantan a otros partidos como el Liberal, que ha decidido aplazar su consulta y su congreso interno, hasta tanto no se aclare el panorama reeleccionista. Cambio Radical depende de la decisión de Germán Vargas Lleras, y en el caso de los demás partidos de la coalición, parece que evitan desgastarse. De pronto calculan que para las próximas elecciones pueden ser parte de un solo partido que se llame Primero Colombia, que tiene como jefe natural al presidente Uribe.
 
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