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| 6/1/2010 12:00:00 AM

Cinco retos que enfrentarán ahora Mockus y Santos

Reducir la abstención, mantener las votaciones, mostrar sus programas, ganar nuevos electores, entre otros, son los retos de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta.

Comienza la cuenta regresiva para la segunda vuelta presidencial. Los candidatos, del Partido Verde y de La U, se alistan para una nueva etapa. La carrera es corta y agitada por lo que ninguno se puede descuidar. Santos arranca en una posición privilegiada, pues solo le hicieron falta un poco más de 3 puntos porcentuales para ganar en primera vuelta.

Sin embargo, cada movida del ajedrez es clave para definir la partida. ¿Cuáles son los retos de cada una de las campañas?
 
Primer reto:

Juan Manuel Santos                                               Antanas Mockus

Mantener su votación. A pesar de los resultados favorables en primera vuelta, el candidato de La U no se puede confiar. Su principal reto es tratar de mantener la votación que obtuvo y sumar unos votos más.
 
La campaña deberá mantener el interés del electorado para que acuda a la segunda vuelta. Porque, como lo indicó el propio Santos esta semana: “no se puede decir esto ya se decidió… Creo que es un desafío importante que la gente salga a votar ese día (20 de junio), porque nos interesa que el mandato sea muy claro y muy contundente”.
 
Sin embargo, “el riesgo de perder en segunda vuela es mínimo. Máxime cuando un sector del Partido Liberal, el Partido Conservador y Cambio Radical ya expresaron su alineamiento”, dijo a Semana.com el investigador de asuntos electorales, Javier Duque.
Demostrar que tiene carácter. Uno de los principales errores de Mockus durante la primera etapa de la campaña fue el temor a diferenciarse. Ahora Mockus deberá mostrar en qué es diferente de lo que representa el uribismo y eso implica perder el miedo a señalar las debilidades del Gobierno.
 
Para el politólogo Luis Alejandro Arévalo, profesor de la Universidad Javeriana de Cali, Mockus hasta ahora ha ido por un lado y la ‘Ola verde’ por otro. “Mockus no ha entendido que la gente que votó por él no lo hizo por él, sino porque no quiere más de lo mismo”, argumentó Arévalo. “Lo que tiene que hacer es sintonizarse con el descontento de quienes lo respaldaron, que están en contra de la corrupción, de los subsidios para los más ricos, de las ‘chuzadas’, en fin, con todos los errores del Gobierno”, agregó.

 
Segundo reto: 

Materializar su propuesta de unidad. Una vez se conocieron los resultados de la elección en primera vuelta, el candidato de la U ha llamado a los sectores políticos a construir un proyecto de construcción nacional, “en el que caben todos”.
 
Santos ha dicho que el país está abonado para lograr objetivos comunes como derrotar la pobreza, generar empleo y acreditar a Colombia como un país competitivo.
 
Para el politólogo Duque sus palabras buscan conquistar la mayoría en el Congreso. “Él no está pensando en las elecciones, sino en el futuro donde necesita la mayoría”, explicó.
Para el analista Fernando Giraldo, Santos puede incluso prescindir de los acuerdos formales con otras fuerzas para ganar en las elecciones.
 
Santos expresó este martes que no repartirá cuotas burocráticas a quienes lo apoyen. Aún así, una parte del Partido Liberal, el Partido Conservador y Cambio Radical ya anunciaron su respaldo al candidato de La U a pesar de no haber hecho acuerdos previos. Con estas decisiones, cada vez se cristaliza más lo que él llama el acuerdo de unidad, que para muchos no será otra cosa distinta al ejercicio del poder a sus anchas, con mayorías en el Congreso (incluso más fortalecida que la “aplanadora uribista” que acompañó al Gobierno saliente). No hay que olvidar que Uribe también llamó a la unidad, una vez ganó la Presidencia.
Convocar la abstención y los votos de otros partidos. Un reto que parece insuperable para la campaña de Mockus es lograr la movilización de los abstencionistas el próximo 20 de junio y lograr la adhesión de un sector del electorado que votó por otros candidatos.
 
Lo primero, explica el politólogo Duque “es borrar el tablero y volverlo a llenar”. En su criterio, es como empezar de ceros.
 
Dos factores contraproducentes son el tiempo y la tradición. Lograr movilizar en menos de veinte días a más de 3 millones de personas es casi imposible. Y, como quedó demostrado en las elecciones, Colombia sigue siendo un país de tradición abstencionista. En las pasadas elecciones, a pesar de que las encuestas anunciaban una alta intención de participar, al final no se tradujo en asistencia a las urnas.
 
Para que la campaña de Mockus logre convocar el electorado que votó por otros candidatos, según varios analistas, son imprescindibles los acuerdos. No obstante, varios caciques de otros partidos se montaron al bus ganador y Mockus no dejó las puertas abiertas para las alianzas, pues en varias de sus declaraciones dio la impresión de que se sentía triunfador antes de la primera vuelta. “Cuando el Polo le tendió la mano, Mockus se la rechazó groseramente. Y los demás partidos ya están afuera de su órbita”, dijo Duque.
Este martes, el candidato expresó su interés de mantenerse en el centro ideológico con lo cual descartó el apoyo del Polo.

 
Tercer reto: 
 

Superar la abstención. De los 29.983.279 ciudadanos aptos para votar solo fueron a las urnas 14.699.845 personas. Es decir, se mantuvo la abstención del 51 por ciento; más de la mitad de los electores.
Esta cifra supone desconfianza en el sistema electoral, falta de cultura política, indiferencia o, incluso, rechazo al sistema de gobierno.
Por todas estas razones, la campaña de La U deberá convocar a nuevos votantes y así legitimar en mayor medida la elección. No obstante, la abstención, en segunda vuelta, según los estudios, disminuye cuando la competencia es reñida. Ante unos resultados tan ventajosos para el candidato de La U, es improbable que los ciudadanos que no ejercieron su derecho, se animen a participar.
Levantar el ánimo de los electores. Tras los resultados del domingo, el sentimiento de frustración en los electores, sobre todo los jóvenes, ha cundido. Por esta razón, la campaña de Mockus deberá diseñar una estrategia que genere esperanza para no perder los votos ganados.

“La campaña con la que ganó Andrés Pastrana, en 1998, se basó en el uno más uno. El mensaje era que por cada voto había qué conseguir otro. Algo así tiene qué hacer el Partido Verde”, dijo Arévalo.

Según el analista, otro viraje que debería dar la campaña para levantar el ánimo es poner el foco en lo que representa la ‘Ola Verde’, más que en el candidato. “Es mostrar que tienen algo diferente: creatividad, alegría, entusiasmo, juventud. Mockus ha olvidado, por tratar de caer bien y de parecer serio, cómo fue que ganó las alcaldías: bajándose los pantalones”.

 
Cuarto reto: 
  

Blindarse de los escándalos. Aparentemente el candidato de La U salió indemne de los escándalos que han sacudido al Gobierno: ‘chuzadas’, falsos positivos, yidispolítica, parapolítica, entre otros.

No obstante, como lo advierte la politóloga y periodista María Teresa Ronderos “si siguen creciendo las denuncias de que mucho de esto (sus logros) se obtuvo por la intervención indebida del gobierno en política o por otras estrategias poco santas, algunos podrán abandonarlo”.

Su éxito depende de que logre mantener el “efecto teflón”, que hasta ahora le ha funcionado al Gobierno para sofocar las críticas.

Mostrar que tiene un programa distinto. Buena parte del bajo resultado de Mockus en los comicios pasados, se debió a que la estrategia del uribismo se enfocó en resaltar que el candidato del Partido Verde se mostró errático y tiene propuestas impopulares como el aumento de los impuestos.

Sin embargo, no destacó un programa que recoja el sentimiento de quienes lo respaldan. “Eso se debió, en parte a que el movimiento construyó el programa con 15 días de anterioridad, sobre la marcha de la campaña”, explicó Arévalo.


 
Quinto reto: 
 

Mostrar el programa. La campaña de Santos estuvo orientada en la primera fase a contener el crecimiento del Partido Verde. No obstante, salvo el mantenimiento de la política de seguridad, la campaña no destacó los principales objetivos que busca el programa de La U.
 
Incluso, el candidato cambió de posición en algunos temas como en su propuesta económica, en la que primero estuvo de acuerdo en que había que hacer una reforma tributaria para hacer sostenible el sistema de salud y después no.
 
Ahora, con menos presión por contener el crecimiento de los verdes, deberá dejar clara cuál es su política en el manejo de las relaciones exteriores, cuál es su propuesta de reforma a la Justicia y a la Política, cuál es su programa de educación, entre otros.
Seguir adelante. El Partido Verde logró encarnar un sentimiento de rechazo a la ilegalidad, como lo reconoció el propio Germán Vargas Lleras, candidato de Cambio Radical, “no pueden ser desoídos 3 millones de votos a favor de la legalidad”.
 
Pero, más allá de los resultados inmediatos, los ex alcaldes de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, Enríque Peñalosa, Antanas Mockus y el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, tienen el reto de canalizar ese sentimiento y convertirlo en un proyecto político de largo aliento, estructurado y partidista.
 
“Deberían aprovechar el tiempo de exposición mediática para enviar tres mensajes: que no traicionarán la intención de sus votantes, que se debe rodear a los congresistas de su bancada con brazos fuertes y los mejores equipos técnicos, y que van a ejercer funciones de control y vigilancia de las instituciones del Estado”, dijo Arévalo.

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