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| 5/19/2010 12:00:00 AM

¿Cómo les fue a los candidatos en los debates de NTN 24 y Caracol?

Analistas dicen que los debates de esta semana poco influirán en las preferencias electorales. Los candidatos se mostraron parcos. Los temas relevantes siguen por fuera de la discusión.

Los candidatos presidenciales se mostraron mesurados en los recientes debates emitidos por Caracol Televisión y NTN 24 este martes. Las críticas entre ellos estuvieron ausentes. Esa timidez se notó en las respuestas a preguntas que podrían comprometerlos.

Incluso, se mostraron de acuerdo en temas como la solidaridad con Juan Manuel Santos por el proceso judicial que abrió Ecuador en su contra. Y en la posibilidad de hacer un acuerdo entre candidatos para rechazar la injerencia de gobiernos extranjeros en la campaña, -en una evidente alusión a las declaraciones del presidente Rafael Correa, de Ecuador, y de Hugo Chávez, de Venezuela-, todos dijeron sí.

Sólo Gustavo Petro, del Polo Democrático, y Antanas Mockus, del Partido Verde, fueron enfáticos en que ese acuerdo debería suscribir la prohibición de la injerencia de doble vía, es decir, desde otros gobiernos hacia Colombia y de Colombia hacia otros gobiernos.

Al final, no hubo ganadores y perdedores, coinciden algunos analistas. ¿La razón?: En la medida que se acerca la hora cero, los candidatos se cuidan de no arriesgarse, pues un error podría ser muy costoso.

El debate de Caracol TV se concentró en preguntas de la coyuntura política, en la que las relaciones exteriores, el TLC con Europa y la decisión de un juez ecuatoriano que vincula a Juan Manuel Santos por la operación Fénix, centraron la agenda.

En el debate de NTN 24 y la Silla Vacía, los ciudadanos del común plantearon interrogantes más cercanos a su cotidianidad, buscando respuestas concretas a problemas como el desempleo, la violencia intrafamiliar, la vivienda, el salario mínimo, el consumo de droga, la adopción de parejas homosexuales.

Los debates no alcanzaron un nivel de profundidad que permita a los electores tomar partido. Es probable que no influyan en el índice de intención de voto registrado por las encuestas.

Para el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Norte Carlos Guzmán “en estos debates, los candidatos no han salido de prometer una seguridad -que ya la tenemos-, la salud, la educación, entre otras cosas. Pero no nos dicen cómo lo harán. Creo que se ha menospreciado al ciudadano”.

Guzmán calificó la puesta en escena de los candidatos frente a los periodistas como un debate light, pues los candidatos no discutieron un tema en profundidad. Esto, en parte, se explica por el formato de los debates: abarcaron muchos temas, pero permitieron poco tiempo para las respuestas.

Para el director del grupo de investigación sobre partidos políticos de la Universidad Nacional, David Roll, en la medida que pasa el tiempo y se acerca la hora cero de la elección, se nota más que el éxito de los candidatos depende de los mensajes cortos y contundentes que del conocimiento del Estado. Y los formatos de estos debates contribuyen a ratificar esa hipótesis.

“Los candidatos que repiten una idea, que se convierte casi en un eslogan, tienen más éxito, son los que la gente premia, al contrario de aquellos que tienen un mayor conocimiento del Estado”, dijo Roll.

¿Cómo le fue a cada candidato?

Antanas Mockus: Estuvo mucho menos errático que en otras ocasiones y fue capaz de responder concretamente la mayoría de las preguntas.

“Aunque se ha convertido en una costumbre no darse a entender, probablemente, debido a las críticas de otras campañas y las recomendaciones de sus asesores, anoche se mostró claro, aunque muy parco”, dice Guzmán.

Para Roll, Mockus fue quien más repitió su mensaje, y por lo tanto pareció el más coherente. “Enfatiza en tres cosas básicas: la necesidad de legalidad, la importancia de la decencia en la administración de los recursos públicos y su objetivo de implementar una pedagogía contra la corrupción”, dice el investigador.

Juan Manuel Santos: Pareció más jovial que en debates anteriores y agradeció a sus contendores su solidaridad por su expresión manifiesta de protegerlo en el proceso de la justicia ecuatoriana en su contra. Incluso, fue el único que dijo por quién votaría en caso de no ser candidato. Su respuesta fue a favor de Vargas Lleras, pero reconoció buenas propuestas en sus demás contendores.

“Fue el ganador por el apoyo que recibió. Parece que le está pasando lo mismo que a Uribe, que no le afectan las críticas”, dice Guzmán.

“Se notó el efecto de los asesores que le han dicho que esté menos a la defensiva, que sea más amable. Su mensaje se concentra en mantener la seguridad y, de cierta manera, reconoce las fallas del Gobierno”, dice Roll.

Rafael Pardo: estuvo menos parco que en los debates anteriores y su discurso fue mucho más asequible para un público no especializado.

“Al hablar sigue siendo muy plano. A mi juicio, sigue sin convencer”, dice Guzmán.

“Pardo ha corregido su costumbre de hablar como si el público conociera los tecnicismos. Ha perfilado su discurso con mayor cuidado”, dice Roll.

Noemí Sanín: Se enfrentó a los periodistas al negarse a responder la pregunta sobre las garantías que ha dado el Gobierno a los candidatos para hacer su campaña. Cuando le preguntaron por quién votaría si no fuera candidata, su respuesta pretendió demostrar que a su juicio tenía el mejor programa de gobierno.

“Sigue mostrando una alegría de niña, de adolescente”, dice Guzmán.

En el mismo sentido Roll argumenta que a pesar de que fue la primera en enviar mensajes cortos, sin tecnicismos, su manera de enfrentarse a los periodistas, de mirar a la cámara le resta espontaneidad. “La actitud, como de quien está haciendo una propaganda, pareciera artificiosa, impostada”, dice el investigador.

Gustavo Petro: Sigue siendo uno de los ganadores de los debates por su manera de presentar las ideas, su seguridad y conocimiento. Al igual que Mockus, no se limitó a expresar su solidaridad con Santos por el caso abierto por la justicia de Ecuador en su contra, sino que insistió en que Colombia debería indemnizar al país vecino por el ataque a su territorio.

Además enfatizó en la necesidad de que si se llega a un acuerdo entre candidatos para rechazar la injerencia extranjera en la campaña, éste debería también rechazar la injerencia desde Colombia hacia otros países.

Fue el único, que defendió las libertades individuales sin condicionamientos. En temas como la dosis personal, derechos de homosexuales, marcó diferencia frente a las posiciones del resto de candidatos.

“Estuvo muy concentrado en la presentación de su programa, concreto y tranquilo. Es uno de los candidatos más estructurados a la hora de comunicar sus planteamientos”, dice Guzmán.

“Es contundente en sus planteamientos. Queda claro que un eventual Gobierno suyo sería de concesiones con la izquierda democrática y trasmite el mensaje ‘vamos a atacar la corrupción patrimonial de los bienes en manos de la mafia’”, argumenta Roll.

Germán Vargas Lleras: No utilizó el tono que había acostumbrado en otros debates, propio de la plaza pública.

“Estuvo más sereno, le restó vehemencia a sus intervenciones. Sin embargo, su discurso sigue dirigido a un público poco informado. Y yo creo que el electorado colombiano ha madurado, por lo que a veces pareciera que no se conecta”, dice Guzmán.

“Tiene el país en la cabeza. En los últimos años se le nota que ha estudiado varias horas diarias y por eso sabe tanto del país. Si las elecciones fueran a través de un examen universitario seguramente sería el Presidente. No obstante, su eslogan “Mejor es posible” parece descontextualizado”, dice Roll.

A dos semanas de las elecciones, los candidatos prefieren la cautela y no dar papaya con alguna declaración salida de tono. En la recta final de campaña, es mejor aplicar el adagio: “es mejor voto en mano que cien volando”.

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