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| 4/8/2010 12:00:00 AM

Consultas internas en Colombia: un tiro por la culata

Comenzaron como un ejercicio democrático para su fortalecimiento, pero al paso que van se están convirtiendo en un lastre. ¿Por qué?

Cuatro partidos políticos celebraron consultas internas para elegir a su candidato a la Presidencia 2010-2014. Primero fueron las del Partido Liberal y el Polo Democrático, el 27 de septiembre del año pasado. Después vinieron las del Partido Conservador y el Partido Verde, el 14 de marzo de este año. Pero, a excepción de este último, los partidos en lugar de salir robustecidos han sufrido consecuencias negativas tras las consultas.

En Colombia los partidos hacen sus consultas de manera voluntaria. La organización electoral corre por cuenta del la Registraduría que es una facilitadora de la votación, mas no un garante de la transparencia, pues la Ley no la faculta para esto.

Las consultas internas de los partidos son una forma de democratizar y robustecer estas organizaciones. El propósito de su celebración es que los militantes puedan elegir a los candidatos que mejor los representan. En algunos lugares del mundo, las llamadas también primarias, son más importantes que las mismas elecciones para los puestos públicos, pues de ellos depende el norte de un partido político y su estrategia electoral.

“Sirven para que las organizaciones políticas interpreten los reclamos del electorado, midan el pulso de las corrientes ideológicas, se refresquen los liderazgos, entre otras utilidades”, explicó Adolfo Maya, profesor investigador de Escuela de Ciencias Y Humanidades de la universidad Eafit.

Sin embargo, la división en el Partido Conservador protagonizada por Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias; la ausencia del respaldo decidido de Carlos Gaviria a Gustavo Petro, en el Polo; y la renuncia de la senadora liberal Cecilia López a participar de una nueva elección al Congreso con su partido, son síntomas de que las consultas fueron más nocivas que saludables para las organizaciones políticas.

Para el politólogo Fernando Giraldo, “el problema es que la versión colombiana de las consultas es abierta, lo que da un resultado aberrante”. El analista explica que la posibilidad de que cualquier persona participe en la elección de los candidatos de un partido se presta para distorsionar un resultado a favor de los cálculos electorales, incluso de otros partidos, y no para el fortalecimiento de las organizaciones. En criterio de Giraldo, este problema se resolvería si las consultas de partidos fueran obligatorias para todos y el mismo día.

“Con un sistema de partidos débil como el que tenemos y reglas de juego también débiles, lo que ocurre es que las organizaciones escogen sus candidatos por cálculo electoral, en el afán de llegar al poder, pero no por convicción ideológica”, dijo Giraldo.

Para Maya, “lo que develan las consecuencias de las consultas es que en Colombia no hay democracia dentro de los partidos, ni acuerdos programáticos, ni filiación ideológica, sino intereses burocráticos”.

El único partido que salió indemne después de la consulta, o mejor, fortalecido, fue el Partido Verde. Sin embargo, el resultado se explica porque esa organización tiene características que la hacen sui generis. Por ejemplo, los verdes, a diferencia de los partidos tradicionales, no tenían una cuota burocrática en juego. Además, los tres ex alcaldes bogotanos que participaron en la consulta, Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Luis Eduardo Garzón, representan intereses comunes.

En otras palabras, el Partido Verde, antes de las consultas no tenía nada que perder y mucho que ganar, razón por la que en su caso la consulta para elegir su candidato resultó ser benéfica, y además lo impulsó como una opción real de poder. No obstante, según indicó Maya, “un partido no se forma en tres meses ni en un año. Para que la centro izquierda o social democracia se consolide, es necesario que se decante a través del debate y la experiencia”.

La fractura azul

En los últimos días, la candidata Noemí Sanín y el ex Ministro Andrés Felipe Arias han sido los protagonistas de una rencilla política que pone en riesgo la unidad del Partido Conservador.

Paradójicamente, luego de que por primera vez esa organización eligiera a su candidato en una consulta y recuperara lo que el ex Presidente Andrés Pastrana llama su “vocación de poder” -tras sus buenos resultados en la elección del Congreso-, su posibilidad de llegar a la Casa de Nariño está amenazada.

Desde el momento en que Sanín llegó a Colombia, en junio pasado, después de haber sido la embajadora del actual Gobierno en Reino Unido, e instó al partido a cambiar la fecha de la consulta con el argumento de que había que esperar la suerte del referendo que buscaba la reelección del Presidente Álvaro Uribe, comenzaron las desavenencias. Sus detractores interpretaron esa petición como un cálculo político para ganar tiempo y alcanzar a hacer campaña.

Sanín se anotó su primer triunfo, hecho que desagradó a Arias, quien era en ese momento el favorito y era considerado el pupilo de Uribe. Luego vino el escándalo por el manejo de los subsidios de Agro Ingreso Seguro (AIS), programa creado por Arias cuando pasó por la cartera de Agricultura. El momento fue de provecho para la entonces precandidata, quien no ahorró críticas a la gestión de Arias.

Al final Sanín resultó elegida el pasado 14 de marzo. La reacción del precandidato derrotado fue apoyar a regañadientes la candidatura de Noemí. En varias ocasiones dijo que dejaba en libertad a sus seguidores si querían apoyar a otro candidato, con el argumento de que no estaba de acuerdo “con la disciplina para perros”.
Sin embargo, con el paso del tiempo, varios conservadores que apoyaron a Arias han decidido pasarse a la campaña de Juan Manuel Santos, del Partido de La U y Arias no ha hecho ningún esfuerzo por evitarlo.

Mientras tanto, el ex ministro ha seguido empeñado en que la candidata le debe una disculpa porque en una entrevista aseguró que el programa AIS les había robado recursos a los pobres. La candidata ratificó sus críticas al programa y Arias alentó a sus seguidores para que no vayan a la próxima convención azul.

Una vez más, las consultas causaron un impacto en el imaginario, lo que termina siendo contraproducente. En otras palabras, sobredimensionaron el resultado. Es así como el Partido Conservador resultó con dos millones de votos, pero con Arias condicionando su apoyo a Sanín a una disculpa.

“Eso no es serio. Un resultado de una consulta es para respetarlo”, sentenció Giraldo.

La pelea de Cecilia López

En el Partido Liberal, una de los siete precandidatos de la consulta, la senadora Cecilia López, decidió no presentarse al Congreso de las pasadas elecciones. La senadora argumentó que estaba desilusionada de la organización. “Este es un partido sin proyecto político, que se ha maginado de las grandes discusiones, donde se manejan las cosas por roscas, no valora el voto de opinión y no tienen en el centro de sus prioridades a la gente sino a las maquinarias políticas”, explicó en su momento a Semana.com.

Su renuncia a participar en política, que se dio tras la consulta de su partido, fue interpretada por sus seguidores como un asunto de coherencia política. No así lo interpretaron sus detractores quienes calificaron su actitud como una pataleta, porque, dijeron, parte de su molestia fue el hecho de que Pardo hubiera elegido como cabeza de lista al Senado a Juan Manuel Galán y no la hubiera tenido en cuenta a ella.

El martes de esta semana, la senadora citó a un debate de control político al Ministro de la Protección Social, Diego Palacio, por los decretos de emergencia social. Sin embargo, la bancada liberal no estuvo presente, lo que además de generar la molestia de López, prueba su distanciamiento con la organización.

En la consulta del partido, en la que también se eligieron directores regionales, solo participaron un poco más de un millón 100 mil personas. El resultado desalentó a sus conmilitones y analistas advirtieron que había sido un fracaso pues la organización esperaba mucho más. Sin embargo, el partido logró conservar sus curules en el Congreso en la pasada elección.

Un gesto de buen recibo entre los analistas fue el hecho de que Pardo hubiera elegido como fórmula vicepresidencial a Aníbal Gaviria Correa, ex gobernador de Antioquia, quien obtuvo la segunda mayor votación en la consulta después de Pardo. Además de la posibilidad de que esos votos puedan sumarse a los suyos, la decisión de Pardo fue una manera de respetar el resultado de la consulta.

El Polo: ¿qué pasó con Gaviria?

Quizá uno de los partidos más damnificado tras su consulta interna fue el Polo Democrático. El triunfo de Gustavo Petro en el partido de izquierda fue contra todo pronóstico. Entre los analistas fue calificado como el triunfo de la opinión independiente frente a las maquinarias que acompañaban a Carlos Gaviria Díaz.

No obstante el Polo solo obtuvo un poco menos de 500 mil votos en la consulta, mientras que en 2006 Gaviria había sacado más de un millón 700 mil votos en la votación por la Presidencia.

Dentro de los militantes de la organización el favorito era Gaviria. Tras un sondeo hecho después de uno de los debates anteriores a la consulta, el 66 por ciento de los participantes apoyaban al ex Magistrado. Pero la consulta fue abierta y el voto de opinión catapultó a Petro, cuya propuesta abogaba por la apertura del Polo a las alianzas.

Una vez Petro fue investido como el candidato del partido, el ex magistrado Carlos Gaviria decidió no participar más en política. A la pregunta de si apoyaría a Petro, el respondió que sí, pero no en la plaza pública. La unidad del Polo se puso a prueba, pues las directivas del partido, quienes apoyaban a Gaviria, opusieron resistencia a la propuesta de los acuerdos, bandera de Petro.

Para Giraldo, “el apoyo del sector del Moir (representado por el senador Jorge Robledo) y del sector anapista (representado por el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno y su hermano Iván) fue por justeza, no les quedaba más opción, mas no por convicción”.

En otras palabras, estos sectores del Polo respetaron el resultado desde el punto de vista formal y no de corazón.

La escasa participación en la consulta dejó ver la debilidad del partido. A esto se sumaron las críticas a la gestión del alcalde Moreno. Esas fisuras y el debilitamiento se tradujeron en los resultados de la elección del Congreso: el Polo perdió 2 curules en el Senado y 3 en la Cámara.

“Los resultados de las consultas develaron que internamente hizo falta unidad programática e ideológica para que sus militantes hubieran podido recibir de manera tranquila el resultado”, sintetizó Maya.

En el mundo entero, las consultas internas de partidos son atractivas para la democracia, porque convocan a la gente a la participación en las decisiones. Sin embargo, en la versión colombiana pasa algo muy diferente, en cambio de fortalecerlos, han terminado siendo insuficientes y hasta perjudiciales. ¿Qué les falta?: reglas que obliguen a respetarlas.
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