Viernes, 29 de agosto de 2014

Los partidos en Colombia seguirán existiendo en un extraño juego de alianzas y traiciones y son lo suficientemente importantes para que no los ignoremos en esta coyuntura electoral

| 2010/05/19 00:00

¿Cuál es el papel de los partidos políticos en la contienda electoral?

por David Roll, Director del grupo de investigación de partidos políticos de la Universidad Nacional

La relación entre candidatos con sus partidos políticos no ayuda a fortalecer estas organizaciones, pero eso no significa que nuestro sistema de partidos no haya evolucionado.

En los debates, el único candidato que habla de un gobierno de partido es Rafael Pardo, quien insiste en que hará un gobierno liberal, basado en la tradición progresista de su partido con visos socialdemócratas. Los demás, apenas mencionan las colectividades que usan como plataforma para su aspiración. Antanas Mockus habla más de un gobierno de equipo, que de partido. Noemí Sanin menciona al Partido Conservador, pero no deja claro que su eventual gobierno sea con la tolda azul. Gustavo Petro es coherente con los principios del Polo Democrático, pero no se sabe si gobernaría con su partido en caso de que gane la elección. Germán Vargas Lleras y Juan Manuel Santos integran colectividades muy jóvenes, la primera disidente del liberalismo, la segunda también, pero creada en torno de la figura del presidente Álvaro Uribe.

¿Significa esto que se están acabando los partidos en Colombia como se ha vaticinado desde hace años? La relación entre candidatos con sus partidos no ayuda a fortalecer estas organizaciones, pero eso no significa que nuestro sistema de partidos no haya evolucionado. Los partidos en Colombia seguirán existiendo en un extraño juego de alianzas y traiciones; son lo suficientemente importantes para que no los ignoremos en esta coyuntura electoral.

Cuando comencé a estudiar los partidos políticos en Colombia en 1988 me dijeron que estas organizaciones se estaban extinguiendo y que no merecían mi atención. Sin embargo, desde entonces, y en cada período electoral, recibo ofrecimientos para dar conferencias y hacer análisis en los medios de comunicación, sobre estas colectividades que se “iban a acabar” el siglo pasado. Estos condenados a la extinción, como los héroes de las películas de Hollywood, han sobrevivido a todo: al narcotráfico terrorista de los ochenta; a la operación avispa; al proceso 8.000; a la escalada guerrillera del final del siglo, a la parapolítica en el nuevo milenio y al transfuguismo descarado de los últimos años.

Otra evidencia de que el sistema de partidos ha evolucionado es que pasamos, a partir de la Constitución de 1991, de un bipartidismo excluyente, a un bipartidismo fragmentado pero incluyente, y desde la reforma de 2003 a un pluripartidismo desajustado pero más abierto que todos los anteriores.

En mis conferencias en Colombia el público se revuelve inquieto porque no acepta que en medio del caos político hay mejoras por reconocer. Pero más difícil resulta si estoy en otro país, porque el optimismo realista del investigador se va derrumbando cuando voy contestando las inquietudes del público especializado o de un periodista. Me inquieta cómo será el paredón en el próximo Congreso de Ciencia Política cuando intente demostrar con gráficos que el sistema de partidos colombiano ha evolucionado, y sobre todo, el momento en el que algún colega experto me haga preguntas como estas:

Pregunta: Usted dice que el sistema de partidos de su país ha evolucionado, aunque a pasos lentos. Según eso, ¿seguramente el candidato con más posibilidades de ser elegido en su país provendrá de un partido con mucha trayectoria e institucionalizado?

Respuesta: Pues no, los candidatos que puntean en las encuestas, pertenecen a partidos nuevos (mucho más La U que el Partido Verde) y desarticulados. La U se creó en torno a un líder político, el actual Presidente Álvaro Uribe, con “u”.

P- Ese presidente debe ser un político al que nunca le permitieron entrada a los partidos tradicionales y por eso se volvió antipolítico y creó este partido nuevo…

R- Pues no. Él perteneció siempre al Partido Liberal, el cual ha tenido más poder en la historia de Colombia que cualquier otro. Él no cree en los partidos políticos. El partido lo crearon para rodearlo, pero no lo hizo él. Él siempre fue del Partido Liberal.

P- ¿Pero seguramente no le dieron espacio político en su partido y por eso se fue?

R. No. Incluso este presidente fue gobernador de su provincia por ese partido y apoyó la candidatura presidencial del líder del Partido Liberal en su momento, al que venció cuatro años más tarde pero desde otro partido. Se fue porque sabía que no ganaría la consulta interna del partido y decidió crear otro, que luego se extinguió, y ahora el Partido de La U congrega a varios de sus seguidores.

P- El actual candidato del partido de La U si debe ser un antipolítico al que no le han prestado atención por falta de plataforma electoral…

R- Todo lo contrario. Pertenece a la familia que fue dueña hasta hace poco del principal periódico del país. Uno de sus contrincantes en un evento hace años lo llamó “el aguacate”, insinuó que fue madurado a punta de periódico. Y no es antipolítico, en su familia hubo un presidente en 1938 y él mismo fue director del Partido Liberal hace no muchos años. El actual vicepresidente es además de su familia.

P- ¿Pero los opositores al candidato del uribismo si serán los que han hecho una oposición firme estos años desde un partido de oposición institucionalizado?

R- .No todos. El tercero en la encuestas es una candidata que era uribista y ya no lo es. Ella misma fue la que propuso modificar la constitución para hacer posible la segunda reelección del actual Presidente, pero no apoyó la tercera reelección y se lanzó como candidata. No desde un partido de oposición, sino desde el Partido Conservador, que fue el gran aliado del actual presidente por 8 años.

P- ¿Eso quiere decir que esa líder está haciendo un programa político que parte de la critica al gobierno de Uribe que bien conoce y al que le retiro su apoyo para un tercer mandato?

R- Todo lo contrario. En la convención conservadora lo primero que hizo la candidata fue dar una gran felicitación al presidente actual, aunque el resto del evento se dedicó a regañar a los miembros del Partido Conservador que van a apoyar al candidato del Presidente y no a ella.

P- ¿O sea que ella sí es una conservadora de vieja data, firme y coherente con la ideología de su partido?

R- Nada de eso. Ella fue inicialmente conservadora, pero hace 10 años se retiró del partido con palabras duras contra la colectividad. En un debate la acusaron de haber vuelto al partido sólo porque lo necesitaba como plataforma para lanzarse a la presidencia. Ella dijo que se había alejado del partido porque le parecía muy corrupto, pero que al haber vivido en España como embajadora se había dado cuenta de que la democracia funciona sólo con partidos y que desde ellos había que hacer la política.

P- Pero debe haber algún disidente dentro de los uribistas que ahora esté haciendo oposición.

R- Sí hubo una disidencia, Cambio Radical, pero su lema no resulta nada crítico del actual gobierno: “Mejor es Posible”. Y el candidato ya dijo que en una segunda vuelta votaría por el candidato del partido en el gobierno.

P- En esa evolución del sistema de partidos de que usted habla ¿por lo menos habrá emergido un partido de izquierda con posibilidades de hacer oposición?

R- Efectivamente surgió un partido de izquierda muy visible, el Polo Democrático, y con alguna representación, de cuyas filas han salido dos alcaldes en Bogotá, incluyendo al actual. Uno de esos ex alcaldes se salió del partido para ingresar en uno llamado Partido Verde.

R. Entonces, ¿en Colombia hay Partido Verde al estilo de las democracias europeas, fundado por ecologistas convencidos?

R- No es así, lo fundó un ex guerrillero desmovilizado no hace mucho.

P- ¿O sea que es de izquierda?

R- No, porque luego se lo tomaron líderes de derecha amigos del gobierno. Recientemente sirve de paraguas a cuatro ex alcaldes exitosos que no pudieron sacar adelante a sus propios partidos. Su coalición ahora puntea en las encuestas en cabeza a cabeza con el candidato del Partido de La U.

P- Y alguno de esos ex alcaldes era “Verde” en el sentido de ecologista, anteriormente? ¿Tienen similitudes ideológicas?

R- No exactamente. Uno de ellos sí construyó ciclo vías en Bogotá y fue el inventor del famoso “día sin carro”, pero siendo liberal llegó a la alcaldía de Bogotá como independiente. El otro fue líder sindical, pero gobernó Bogotá de espaldas a su partido de izquierda y ya rompió con ellos. Los dos restantes son profesores de matemáticas, considerados de centro derecha. Hasta hace pocas semanas tenían un claro discurso antipartidos. Uno de ellos fue alcalde de Medellín y el otro de Bogotá en dos oportunidades.

P- Eso parece como un sistema de partidos dentro de un solo partido. Un candidato de izquierda, otro de centro, y dos de centro derecha. ¿Por lo menos el candidato de semejante grupo sí debe creer verdaderamente en los partidos?

El candidato es un ex rector de la universidad pública más importante del país, que en un debate en la universidad se bajó los pantalones de espaldas a los estudiantes, como un gesto simbólico. A partir de allí pasó a ser conocido por las masas, hasta llegar a la alcaldía de Bogotá. Le fue muy bien en sus dos alcaldías y es visto como incorruptible. Pero en lo que respecta a los partidos, ha reconocido que nunca ha creído en estos como proyecto, de lo cual dice haberse arrepentido profundamente. Su propuesta -legalidad ante todo, carácter sagrado de los dineros públicos y pedagogía para reforzar los anteriores- ha ganado varios adeptos. Pero su discurso no apunta a la madurez del sistema de partidos.

P- Supongo que el candidato del partido de izquierda ¿sí es coherente con su ideología y está siendo respaldado por su partido y por toda la izquierda tradicional?

R- En el partido de izquierda había dos líderes para la consulta interna. Uno ex guerrillero y el otro ex magistrado de la Corte Constitucional. Pero se pelearon porque el primero consideraba que el segundo era muy tolerante con la guerrilla y el ex magistrado decía que el ex guerrillero se estaba derechizando. La consulta la ganó el ex guerrillero e inmediatamente expresó su deseo de aliarse con el Partido Liberal y hasta con Cambio Radical, el partido uribista que abandonó la coalición al final. El ex magistrado no apoyó, al comienzo, al ex guerrillero. Para más inri, otro líder de izquierda, un ex sindicalista que ha sido ministro y gobernador, es la fórmula vicepresidencial en el partido de La U, que representa a la derecha.

P- Pero es de suponerse que en un país donde gobernó 8 años un sólo Presidente hay alguna oposición partidista que pueda capitalizar los errores de su Gobierno…

R- Los partidos que hicieron oposición fuerte fueron el partido de izquierda, el Polo Democrático, y el Partido Liberal, o lo que quedó de él después de que la mitad se fuera con el Presidente disidente. No parece que los electores los fueran a premiar, pues entre los dos no suman en promedio ni el 10 por ciento de intención de voto en las encuestas para las presidenciales. El ex director del Partido Liberal, César Gaviria, quien fue presidente exitoso y secretario general de la OEA y quien ha defendido al Partido Liberal en su peor momento dijo que no descartaba que el partido se aliara con el candidato del partido del presidente Uribe, a quien atacó férreamente durante 8 años. Esto creó confusión en el partido, pero el candidato ya dijo que no hará esa alianza.

P-¿ Los colombianos no deben ser optimistas sobre el futuro de sus partidos, teniendo en cuenta este escenario que usted describe?

R- Los colombianos son muy escépticos sobre los partidos políticos, y votan más bien por personas para la presidencia y por jefes de maquinarias políticas en las legislativas.


P- ¿ Y usted insiste en que ha habido a pesar de todo una evolución del sistema de partidos en Colombia y que por supuesto éstos seguirán existiendo?

R- Aunque no lo parezca, el sistema de partidos sí ha evolucionado. En el siglo XIX los Partidos Liberal y Conservador eran por períodos largos más ejércitos para la guerra que partidos. Durante el siglo XX si bien compitieron algunos períodos limpiamente, hubo épocas de casi guerra civil y otras donde se repartían el poder de manera descarada, mediante unos pactos excluyentes que generaron violencia generalizada y subdesarrollo.

En este milenio, gracias a varios acontecimientos, a reformas políticas y a transformaciones internas en los partidos, comienza a perfilarse un horizonte de partidos de izquierda, centro y derecha, que puede llegar a constituirse en un escenario de competición política en proceso de normalización. Parecen un desastre de partidos, pero han avanzado en algunos temas y por eso no se van, por lo menos a mediano plazo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×