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| 11/23/2011 12:00:00 AM

¿Cuáles son los actos de "buena fe" de la guerrilla que espera Santos?

Juan Manuel Santos dejó saber que la llave para la paz está en su bolsillo y que él está a la espera de señales por parte de la guerrilla que apunten en ese sentido. Una podría ser la liberación de los militares y policías secuestrados. Los expertos examinan esa posibilidad.

Pocas horas después de conocer que Rodrigo Londoño Echeverri, alias 'Timoleón Jiménez' o 'Timochenko', se convertía en el nuevo jefe de las Farc, el presidente de la república, Juan Manuel Santos, y su alfil, el ministro del Interior Germán Vargas Lleras, le enviaron mensajes donde le hacían saber que si seguía por el camino de las armas tendría el mismo destino de otros jefes de las Farc como ‘Raúl Reyes’, el ‘Mono Jojoy’ o ‘Alfonso Cano’, quienes murieron tras operativos de la fuerza pública. La expresión fue “reflexione o va correr muy pronto la misma suerte de ‘Alfonso Cano”.
 
Exactamente una semana después, las palabras y el tono son otros. El presidente escogió su gira por Europa, más exactamente Londres, como escenario internacional para decir que ‘la llave (para la paz) está en mi bolsillo y estoy dispuesto a abrir la puerta para una solución política”. En su alocución explicó que la puerta que abriría un posible diálogo con la guerrilla tendría que pasar primero por actos de buena fe. “Necesito indicaciones muy claras de esta gente que ya ha traicionado la confianza de los colombianos”, afirmó.
 
El cambio en su discurso es importante y notorio. Según María Victoria Duque, analista y subdirectora de Razón Pública, “los términos de ‘solución política’ y ‘buena fe’ son dos conceptos más apropiados para entablar un diálogo. El primer mensaje enviado por el gobierno no era congruente con la intención de firmar la paz, a los guerrilleros no les atemoriza morir y los mensajes guerreristas no les producen miedo”, explica Duque.
 
En medio de los dos pronunciamientos de Santos hubo una carta de 'Timochenko' en la que le hacía saber al presidente que el camino de las amenazas no eran. “Así no es, Santos, así no es”. La pregunta es si el recado fue oído.
 
¿Qué espera Santos?
 
Juan Carlos Palou, Coordinador del área de construcción de paz y postconflicto de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), explica que afirmar o exigir que haya expresiones de buena fe es una manera de sintetizar un proceso que es muy complejo. “La construcción de la confianza entre dos partes que están en guerra y que necesitan negociar es muy larga”, asegura Palou.
 
El enroque en el que se encuentran las dos partes será difícil de deshacer. Para Ricardo García, analista político, el moderado mensaje enviado por Santos no implica que vaya a haber una respuesta en ese mismo sentido por parte de las Farc.
 
Según García, este es un juego de mensajes paralizados que no implicará una reacción de la otra parte. “Históricamente esta guerrilla no cambia de estrategia a partir de determinadas acciones. Son un grupo de orden inercial, siguen su propia fuerza, una dinámica sin variaciones desde el punto de vista ideológico, político y militar”, puntualiza.
 
Esta lógica es la que invita a pensar que el grupo guerrillero no va a destapar una ola de actos terroristas pero que tampoco va a entrar en una etapa de diálogo, sino que continuará en su repliegue de fuerzas sin contemplar modificaciones sustanciales.
 
Para García, el discurso de Juan Manuel Santos corresponde al juego de un estadista: el de combinar el garrote con la zanahoria. Desde el 2008 cada nueve meses ha caído un jefe del Secretariado pero también se mantiene la apertura a una negociación.
 
“Las palabras de Santos corresponden a ese juego de combinar los golpes militares con el de abrir puertas al proceso de paz, pero ese mensaje encierra un abandono de las armas sin un proceso de reformas que no entra en la dinámica de la guerrilla”, concluye García.
 
El balón en manos de la guerrilla
 
Como telón de fondo de la actual situación está el importante papel que juegan los policías y militares secuestrados. Un acto que sería interpretado tanto por la sociedad como por el Gobierno como de buena fe sería la liberación sin condiciones de los secuestrados. Sin embargo, expertos coinciden en que de momento no hay un punto de encuentro que permita pensar en esto y para que esto ocurra deberá haber primero una serie de pasos.
 
En primer lugar, Santos pretende encontrar una respuesta positiva, un comunicado de la guerrilla en el que se deje entrever su interés en una solución política al conflicto. Un paso más esperanzador, pero improbable por el momento, sería la renuncia al secuestro por parte de las Farc, situación que favorecería a un clima distinto.

Los analistas coinciden en que la opinión pública y el gobierno deberán tener paciencia. “Las soluciones al conflicto no se hacen desde los micrófonos sino que se lleva en secreto, con estrategias y con expertos en el tema”, concluye Duque.
 
Redacción política Semana.com
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