El Congreso que viene: entre el escepticismo y los desafíos
ELECCIONES 2010¿Cuáles son los retos del Congreso entrante? ¿Qué está pendiente en la agenda legislativa? ¿Las caras nuevas lograrán despercudir la política? ¿Cuánto alcanzará la herencia de la parapolítica?

El Congreso colombiano sigue siendo una de las instituciones más desprestigiadas del Estado. ¿Logrará superar su descrédito?
En medio de denuncias de exceso de dinero en las campañas, relaciones de parentesco entre los nuevos aspirantes al Congreso y parapolíticos, del consabido clientelismo y de los fundados temores de fraude electoral, los colombianos elegirán a sus representantes en el Legislativo este 14 de marzo.
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Figuras como Marta Lucía Ramírez, Gina Parody, Gustavo Petro, Héctor Elí Rojas, Germán Vargas Lleras, Cecilia López, entre otras, no se presentaron esta vez para integrar el Senado por diferentes razones. La ausencia de esos pesos pesados sumada a la ausencia de los parapolíticos, supone la renovación del Congreso con muchas caras desconocidas.
Le elección del próximo Congreso no será importante solo porque definirá el mapa político del país (cuáles partidos obtuvieron más o menos curules), sino porque marcará la pauta del desarrollo de importantes políticas que se quedaron en el camino en el período legislativo pasado.
Los retos El Congreso saliente fue percibido como una de las instituciones más desprestigiadas del Estado. Según el último informe bianual de Transparencia por Colombia, el Legislativo registró un “altísimo riesgo” de corrupción. Y, la más reciente encuesta de Invamer Gallup indicó que el 51 por ciento de los colombianos encuestados tiene una imagen desfavorable de esa institución.
Por esta razón, para la politóloga y directora de Transparencia por Colombia, Elizabeth Ungar, “la principal tarea del próximo Congreso será recuperar su propia legitimidad y credibilidad”.
No será tarea fácil. Pues además de la parapolítica –proceso en el que se vio involucrado más del 3o por ciento de los congresistas- el Congreso se ha visto salpicado por escándalos como el de la farcpolítica, la yidispolítica y la feria de las notarías, entre otros. En palabras del politólogo de la Universidad del Norte, Carlos Guzmán, “el ausentismo, la corruptela y las alianzas con paramilitares y grupos ilegales dejaron muy maltrecho el sistema político”.
También, varios temas de la agenda legislativa del Congreso saliente se quedaron a medio camino debido a que el Gobierno y las mayorías uribistas concentraron la mayor parte de sus esfuerzos en la aprobación del referendo reeleccionista, que al final fracasó.
Por ejemplo, a pesar de que la Reforma Política fue aprobada en junio pasado, se quedó sin desarrollar. El Legislativo que termina su período en julio no creó un estatuto que obligue a los partidos políticos a hacer más trasparentes sus campañas, que defina cuáles serán las sanciones para las organizaciones políticas aliadas con grupos ilegales, o que procure su democratización. Por esta razón, desarrollar la Reforma Política será una de las tareas más importantes del Congreso entrante.
Para Guzmán, “urge una reforma que profesionalice la actividad política, para que los políticos entiendan que la política no es un modo de vivir, sino de servir”, dijo. El analista explicó que la actividad legislativa debe estar orientada a darle mayor participación a la mujer en la política y a promover la coherencia programática e ideológica de los partidos. “Solo así tendremos organizaciones políticas fuertes”, sentenció el politólogo.
Otro de los temas pendientes de la agenda legislativa es la Ley de Víctimas. Este proyecto, impulsado por el Partido Liberal, alcanzó a cursar sus cuatro debates reglamentarios en el Congreso pasado, pero se hundió durante la conciliación entre la Cámara y el Senado.
Para las organizaciones de derechos humanos, los veedores internacionales y algunos sectores políticos, la creación de un estatuto de víctimas que garantice la asistencia humanitaria y la reparación integral, es una prioridad. Falta ver cuál es la voluntad de los congresistas entrantes para el diseño de esa política.
Otro de los temas clave al comienzo de la próxima legislatura será la reforma a las leyes que regulan la prestación del servicio de salud. Para los analistas, es muy probable que los decretos de emergencia social, expedidos por el Gobierno tras la crisis del sector de la salud, se hundan en la Corte Constitucional. La propia Procuraduría pidió que sean declarados inconstitucionales.
Para los críticos del Gobierno, la llamada emergencia social sirvió como excusa para crear una reforma saltándose la discusión en el Congreso. Si los decretos finalmente no pasan el examen de la Corte, la tarea de crear normas de largo alcance para garantizar la prestación del servicio de salud, sin que se afecte el patrimonio de las empresas que lo prestan, le quedará al Congreso.
Una reforma agraria para garantizar a los campesinos el acceso a la tierra, otra para que el sistema de justicia sea más efectivo, la creación de políticas de empleo y emprendimiento, entre otros, son desafíos que persisten para el Congreso.
Las caras nuevasPara los analistas Guzmán y Ungar, las nuevas caras de los aspirantes al Congreso suponen una renovación en los cuadros políticos cuyos resultados están por verse.
Según la directora de Transparencia por Colombia, “hay gente muy buena repitiendo, pero no deja de ser una preocupación el hecho de que se esté presentando la parapolítica otra vez en ‘cuerpo ajeno”. Se refiere así al hecho de que hay nuevos aspirantes al Congreso, familiares y amigos de los ex congresistas que terminaron en la cárcel por su relación con los paramilitares.
La preocupación de Ungar no es infundada, pues éstos nuevos políticos podrían terminar definiendo la suerte de temas tan importantes como la reforma a la justicia y afectar las investigaciones de sus parientes o amigos.
Para Guzmán, no todos los cambios significan un mal, sino que podrían darle un respiro a la política. En su criterio, la presencia en las listas de gente joven y con experiencia en el Congreso - como los representantes Simón Gaviria (Inscrito en el Partido Liberal), Nicolás Uribe (de La U), Rodrigo Lara (de Cambio Radical), entre otros-, puede convertirse en el comienzo de un nuevo proceso que ayude a despercudir la política.
“No debemos tomarlo como un fin en sí mismo, pero sí como un proceso que al cabo de dos períodos legislativos logre responder a las necesidades del electorado. Eso sí, es necesario que esos nuevos actores jalen el proceso del fortalecimiento institucional”, dijo el politólogo.