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| 3/19/2010 12:00:00 AM

El conservatismo retoma la "vocación de poder"

La victoria de Noemí en las toldas azules supone una fractura del uribismo que equilibra las cargas políticas y vuelve más emocionante la competencia por la Presidencia. Análisis.

Tras casi una semana de incertidumbre por la falta de resultados en la votación de la consulta conservadora, finalmente la ex embajadora Noemí Sanín derrotó al ex ministro Andrés Felipe Arias.

Fue una disputa reñida hasta última hora. Días antes de que se celebrara la consulta, las encuestas indicaban un empate técnico. Y, en medio de una alta tensión por la entrega de resultados a cuenta gotas, en varios momentos del escrutinio la votación daba cuenta de ese empate. Sin embargo, al final la ex embajadora se impuso.

Con Noemí se completa la baraja de nueve aspirantes a la Presidencia. Pese al desgaste de su campaña y al rifirrafe que sostuvo con el precandidato Arias hasta última hora, su triunfo en las urnas la catapultan como una de las favoritas.

Sola a primera vuelta

Hay al menos tres razones para creer que Sanín irá a la primera vuelta sin hacer ningún tipo de alianza:

Primero, durante toda su campaña, incluso desde antes de que anunciara su aspiración oficialmente, insistió en que su partido debería tener un candidato propio. Un amplio sector de la bancada conservadora en el Senado cree lo mismo, al igual que el ex presidente Andrés Pastrana, quien en reiteradas ocasiones advirtió que si ganaba Arias la consulta, éste “le entregaría el partido a Santos (Juan Manuel el candidato de La U)”.

Segundo, la victoria del Partido Conservador en las pasadas elecciones del 14 de marzo, convierten a Sanín en una competidora fuerte. En el Senado, el Partido Conservador obtuvo 23 curules, 5 más que en las pasadas elecciones y en la Cámara aumentó en ocho escaños su poder y quedó con 37 curules. Este triunfo le devuelve a los azules lo que el ex presidente Pastrana ha llamado “vocación de poder”, refiriéndose a la capacidad de ocupar el Solio de Bolívar.

Tercero, durante la campaña de la consulta se abrieron profundas grietas entre Sanín y Juan Manuel Santos, el candidato de La U, lo cual hace muy improbable una posible alianza entre los competidores de los partidos más fuertes en este momento. En reiteradas ocasiones el ex Ministro de Defensa la acusó de estar en contra del Presidente Uribe. Ella respondió que la campaña por la Presidencia “no es un concurso de sapería”. En una ocasión dijo “soy mejor que Juan Manuel Santos en todo” y lo acusó de querer manipular la consulta. Desde ese momento, el rumor de que los militantes de La U votarían por Arias durante la consulta rondó la política.

A esto se suma el hecho de que el presidente Álvaro Uribe no haya disimulado durante la campaña de la consulta su favoritismo por Arias a quien llamó su “versión mejorada”.

Por esta razón, el analista político Fernando Giraldo dijo a Semana que “el triunfo de Sanín significa un golpe al uribismo, y la primera posibilidad que se abre es que la coalición de Gobierno se resquebraje”. En su criterio, la campaña del Gobierno para desprestigiar a la Registraduría durante esta semana de incertidumbre, tenía el propósito de empañar el proceso electoral ante la posibilidad de que Sanín ganara la consulta. Por todas estas razones es muy improbable que en la primera vuelta Sanín haga una alianza con Santos, quien es el candidato que representa la continuidad del Gobierno Uribe.

El Partido estará unido

A pesar de que el sector del conservatismo que acompañó a Arias era el sector uribista ‘pura sangre’, que apoyaba la reelección, en su totalidad respaldará a la candidata Sanín hasta el final, y no a Santos. Así lo reiteró Arias durante su campaña, quien dijo durante el proceso de escrutinio que respetaría el resultado así perdiera por un solo voto.

Juan Gabriel Uribe, jefe de debate de Sanín, también aseguró en una entrevista con El Nuevo Siglo que el “Partido Conservador se va a presentar unido a las elecciones, que quede perfectamente claro; sale fortalecido de su consulta”.

Para el politólogo de la Universidad del Norte, Carlos Guzmán los conservadores están convencidos de que llegarán al poder. “Estos ocho años al lado de Uribe han significado un proceso de fortalecimiento del partido, en el que se ha disciplinado y alineado sus programas. Más que en cuotas burocráticas el partido está pensando en llegar al poder”, dijo.

Esta es la primera vez, en la historia reciente, que el Partido Conservador se presenta sin ambages como una opción de llegar a la Casa de Nariño. Desde el Frente Nacional, los aspirantes a la primera magistratura de esa colectividad maquillaban sus aspiraciones de suprapartidismo para ocultar su verdadera estirpe. ¿La razón?: los partidos tradicionales cayeron en el desprestigio, y además ser conservador representaba en el imaginario colectivo estar ligado a una vieja clase política, anacrónica y sin futuro.

Sin embargo, dicen los expertos, la política es dinámica, y hoy ser conservador tiene una connotación distinta. El analista Guzmán explicó que en el mundo los partidos de orientación conservadora se han fortalecido por razones coyunturales, pero que además, “se presentan como una alternativa progresista de la política”.

Tras constituirse en la segunda fuerza más importante del Congreso el pasado 14 de marzo, el Partido Conservador cree que tiene la fuerza suficiente para llegar a la Casa de Nariño.

La estrategia

Los dos gobiernos de Uribe fueron determinantes para la resurrección conservadora, porque además de que el Presidente ideológicamente está más cerca de esa organización y potenció conceptos como los de la seguridad y el orden, su Gobierno estuvo rodeado de conservadores. Además, en el Congreso la bancada de ese partido fue clave para la aprobación de proyectos, como el del referendo reeleccionista (que al final fracasó), que midieron la fidelidad del uribismo.

Pero ese fortalecimiento a la sombra de Uribe, paradójicamente juega en contra de una nueva coalición uribista. Para Sanín, una cosa es el uribismo con Uribe a la cabeza y otra cosa es el uribismo con Santos, con quien tiene diferencias que parecen insuperables.

Todo parece indicar que habrá segunda vuelta en las elecciones. Los pronósticos de las encuestas dicen que hay una alta probabilidad de que Sanín y Santos sean los que al final disputen la Presidencia.

Sanín es una política versátil, que ha hecho parte de varios gobiernos y eso juega a su favor. Fue ministra de comunicaciones en la gestión de Belisario Betancur (Conservador), fue canciller en durante el gobierno de César Gaviria (liberal), embajadora en Londres en el período de Ernesto Samper (liberal), fue candidata independiente con el ‘Movimiento Sí Colombia’ cuya fórmula vicepresidencial era Antanas Mockus, y fue embajadora en Londres, otra vez, con Uribe. Eso mismo le ha merecido las más ácidas críticas de parte de quienes la señalan como “oportunista” y hasta “camaleónica”.

Noemí sabe que en un escenario de segunda vuelta, lleva las de ganar a la hora de tener que hacer alianzas. “Mientras que Santos solo tiene al PIN, Noemí podría llegar a acuerdos con Vargas Lleras, con Mockus, incluso con Pardo (liberal) lo cual significa una ventaja estratégica”, explicó el analista Giraldo.

En últimas, el triunfo de la candidata conservadora equilibra las cargas políticas y hace la carrera por la Presidencia más reñida, lo cual supone que lo que resta de la carrera será muy emocionante.

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