Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/10/01 00:00

"El modelo Uribe aumentó la desigualdad a niveles muy altos": Cecilia López

La vocera del Partido Liberal, la senadora Cecilia López explicó por qué cree que la política económica del actual gobierno está equivocada y cuáles problemas enfrentará el país con la desaceleración.

Cecilia López, senadora y vocera del Partido Liberal

En entrevista con Semana.com, la vocera del Partido Liberal en el Senado y economista experta, Cecilia López, advirtió que la economía del país entró en una etapa decreciente y explicó lo que a su juicio debe hacer el país para enfrentar la crisis.

La senadora también habló de la posición de su partido frente a la eventual nueva reelección presidencial y de su decisión de abstenerse de discutir las reformas, a la política y a la justicia.

Semana.com: ¿Para dónde cree que va la economía del país, luego de que el gobierno anuncia que la meta de crecimiento de este año será del 4 por ciento, un punto menos de la presupuestada?

Cecilia López: Estamos en un momento de quiebre en el que salimos del ciclo expansivo de la economía y entramos en su fase descendente. Toda la preocupación está enfocada en qué vamos a hacer para afrontarlo. Yo quisiera señalar que también es un punto en el que se necesita hacer un quiebre en la política social. La fórmula del Presidente de seguridad democrática más confianza inversionista para generar crecimiento económico, empleo y cohesión social, no funcionó. Si uno mira lo que ha pasado en su período de gobierno, la fórmula le llega hasta crecimiento. No se generó ni el empleo necesario y por lo tanto no se generó la cohesión social.

Semana.com: ¿Según lo que usted piensa, para qué ha servido la política económica de este gobierno?

C.L: La pregunta es quiénes se beneficiaron estos seis años, y quiénes van a ser los perjudicados con un proceso en el que, obviamente, va a haber costos sociales. En un informe de la Comisión Económica para América y el Caribe (Cepal) se muestra que los beneficiarios fueron los sectores de mayores ingresos del país. Colombia fue el único país de América Latina en el que durante este período de crecimiento no mejoró la distribución de ingresos, a diferencia de Perú, Brasil e incluso Venezuela. Colombia pasó a tener un nivel de desigualdad alto a tener un nivel de desigualdad muy alto. Eso es muy grave.

Semana.com: ¿Pero no es mejor crecer, que no hacerlo?

C.L: La política económica no es neutra ante lo social. El modelo planteado decía que la confianza inversionista iba a generar una dinámica que mejoraría las condiciones de los colombianos. Pero está demostrado que no la generó. El crecimiento funcionó para unos cuantos pero no para ayudar a superar la desigualdad del país. La cifra de ocupación se mantuvo igual, la tasa de participación de los trabajadores disminuyó, es decir, el número de personas productivas en Colombia ha disminuido (eso se llama el trabajador desalentado). El desempleo desde el 2002 se ha mantenido igual, alrededor del 12 por ciento. Este es un crecimiento económico sin empleo. Por ejemplo la industria creció el 40 por ciento, pero en este sector sólo aumentó en 1 por ciento el empleo. Ese modelo puede aumentar la indigencia y el desempleo, puede reducir la participación laboral, es decir que haya un des estímulo de los trabajadores y un aumento de la informalidad.

Semana.com: ¿Qué debe hacerse, entonces?

C.L: La política económica debe dar un viraje, junto con la política social. No basta con estimular la política inversionista, hay que generar políticas productivas, hacer una transformación para tener nuevos sectores productivos que generen empleo. Hasta ahora sectores como el campo están paralizados, porque los subsidios fueron para los más ricos.

La política social no puede ser Familias en Acción, no puede ser solamente el proyecto de guardabosques. Esas son políticas que deben ser transitorias, despolitizadas y muy focalizadas. Porque no son sostenibles fiscalmente, porque desestimulan el trabajo y no generan capital humano. La orientación nueva en la política social debe garantizar que todas las personas pobres, por el hecho de ser ciudadanos colombianos, tienen los mismos derechos en educación, salud y vivienda, que tienen un mínimo de vida garantizado. En ese sentido formulé un proyecto de Ley que ya se discutió en primer debate. Si se aprueba, la ley le exige al gobierno que al presentar el plan de desarrollo o una reforma tributaria diga a quién beneficia y a quien perjudica.

Semana.com: Últimamente usted ha mencionado los problemas que aquejan al campo ¿por qué tanta preocupación?

C.L: La seguridad democrática también ha desestimado el costo del desplazamiento. Aquí hay tres millones de campesinos que están por fuera del campo, que desde el punto de vista productivo, generan un costo muy grande, y el gobierno no lo ha querido aceptar. Aquí hay unos problemas estructurales que hay qué resolver como lo es el acceso a la tierra. El mercado de tierras está congelado porque la tierra está en manos de testaferros de los paras y de los narcos.

Semana.com: Pero según las encuestas lo que la gente quiere es seguridad…

C.L: Yo no creo que haya que abandonar la seguridad y el ataque a las Farc. Pero quedan otros problemas pendientes. Según cifras del Codhes, en lo corrido de este año ha habido más desplazamiento del promedio anual y la seguridad democrática no ha resuelto esto. Claro que tenemos que llegar a una negociación política con las Farc y eso no se resuelve hasta que no se debiliten lo suficiente. Pero quedan muchos otros problemas, como por ejemplo las víctimas, porque no ha habido verdad, ni reparación. También hay que resolver el problema de la reinserción efectiva de los paramilitares que están rearmándose.

Semana.com: la semana pasada se dijo en algunos medios que el Partido Liberal contemplaba la propuesta de incluir la reelección presidencial en la reforma política ¿es eso cierto?

C.L: Quien llamó a los representantes del partido en la Comisión Primera fue el Ministro del Interior, Fabio Valencia, y los representantes quedaron en consultar con el liberalismo porque nosotros tomamos decisiones en bancada. Lo que quedó claro es que el partido no está de acuerdo con la reelección ni ahora, ni en 2014. Nosotros nos oponemos radicalmente a la reelección, ese es un principio liberal. Tampoco apoyamos el referendo reeleccionista y no se van a discutir las reformas de la Política y de la Justicia hasta que no se aclare la posición del gobierno con respecto de la reelección.

Como economista, no como política le digo: no se puede elegir la Seguridad Democrática que ya no es suficiente para crecer, no se puede elegir la confianza inversionista que queda claro que enriqueció a los ricos y no generó empleo, no se puede continuar con una política social que no se ha mejorado la calidad de la educación y de la salud.

Semana.com: Cambiando de tema, hay miembros de su partido, como el senador Héctor Elí, que parece que hubieran dejado ser de oposición, ¿qué es lo que está pasando?

C.L: El partido no tiene disciplina para perros. Allá no hay delitos de opinión y las recientes declaraciones de Héctor Elí son posiciones personales, y él mismo lo ha dicho. Pero en el momento en que lleguen las votaciones ahí si tiene que haber disciplina y se tienen que votar en bancada.

Semana.com: ¿Y usted cree que esa disciplina le va a durar al partido?

C.L: Si todo el partido tuviera voto de opinión sería distinto, porque los congresistas podrían preocuparse por los temas del país. Pero desafortunadamente tenemos el problema de que hay senadores que tienen sus decisiones amarradas a grupos que los apoyan, responden a una clientela. Eso es una realidad. Si todo el mundo tuviera voto de opinión, el partido tendría apuestas más contundentes, pero ahora, en vísperas de elecciones hay senadores que tienen miedo de que no los vuelvan a elegir. Hay que ser realistas, ojalá el partido pueda conservar su disciplina hasta el final.

Semana.com: Hablando de ética pública, ¿el partido sigue empeñado en pedir la renuncia del Ministro Valencia Cossio?

C.L: Es que es una vergüenza para Colombia, que el hermano de quien estaba como Presidente delegatario la semana pasada, esté preso por vínculos con narcotráfico. Si al gobierno le queda dignidad, el Ministro debería renunciar.

Semana.com: Ante la posibilidad de una nueva reelección presidencial, ¿qué papel va a jugar su partido?

C.L: Fortalecer la separación de poderes y apoyar la Justicia. No estamos de acuerdo con que el Presidente controle todas las instituciones del Estado porque eso es acabar con la democracia. No solamente se necesita un cambio de agenda económica y social, se necesita defender la democracia, que yo creo que con estos seis años de gobierno, lo que hemos visto es su debilitamiento. El ex presidente Gaviria anunció que independiente de lo que digan los congresistas, la toma de decisiones se hace en bancada, en defensa de la Constitución, de la separación de poderes, y de la democracia. Eso se lo garantizo.

Semana.com: ¿cuál cree que es el legado que dejará este gobierno?

C.L: Nadie duda de que se haya avanzado en el tema de la seguridad, pero el país necesita que se traduzca en resultados para toda la gente. Para mí es muy grave que este gobierno vea a la oposición como la malquerencia. En Colombia no se ha entendido que la oposición es pilar fundamental de la democracia, que el control político es un mandato constitucional para los miembros del Congreso. Eso no lo entiende el Presidente ni sus clones.
 
Se volvió norma la agresividad en una sociedad proclive a la violencia. Ese va a ser un legado muy negativo, que va a quedar de la forma de entender la democracia, y una mala interpretación la popularidad. Una cosa es la popularidad y el liderazgo, popularidad es cuando una persona se conecta con lo que la gente está pidiendo, el liderazgo lo tienen los estadistas que ven el futuro, que toman decisiones así no sean populares. Eso es lo que nosotros necesitamos, líderes y no gente popular. Porque sino, que se elija a Shakira o a Juanes.





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