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| 8/27/2012 12:00:00 AM

El plagio en un proyecto del senador Juan Carlos Vélez

El congresista de La U no sólo tuvo que retirar un proyecto de ley que incluyó párrafos copiados sin citar la fuente, sino que debió aceptar la renuncia de uno de sus asesores y presentar disculpas. ¿Por qué?

Las funciones de “copy” y “paste” que traen los procesadores de texto son de las más importantes para crear, editar o modificar archivos escritos en una computadora. Tanto, que Gabriel García Márquez dijo que desde cuando conoció esas herramientas duplicó su producción literaria. Pero también es cierto que son un peligro para los perezosos.
 
Muestra de ello fue que este lunes, el senador Juan Carlos Vélez, de La U, tuvo que despedir a un integrante de su Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) por haber copiado y pegado apartes de distintos documentos en la “exposición de motivos” de un proyecto de ley.
 
La iniciativa que buscaba crear un “Congreso Juvenil” incluyó en la exposición de motivos más de diez párrafos copiados en su integridad y sin agregar la fuente. Los fragmentos copiados pertenecen a artículos publicados en Semana.com, El Espectador.com, Colombiajoven y JuventudesColombia.
 
Un acucioso joven, Carlos Andrés Santiago, quien fue uno de los fundadores de la Asociación Colombia Soy Yo, fue quien notó el presunto plagio. “Al menos el 70 por ciento de dicha Exposición de Motivos corresponde a artículos publicados en medios reconocidos”, según sus cuentas. En su blog, Santiago explica cómo llegó a darse cuenta de que el proyecto de ley contenía extractos de artículos publicados. 
 
Varios medios radiales recogieron la noticia y llamaron al denunciante y al denunciado (al senador Vélez) para que hicieran sus descargos. Al medio día ya era noticia que Vélez había aceptado la renuncia de su asesor (quien llevaba cinco años trabajando a su lado), se había comprometido en retirar el proyecto y había presentado disculpas al país.
 
En entrevista con SEMANA, Santiago indicó que todavía no ha pensado en entablar una denuncia penal ni disciplinaria. Sin embargo, sí llamó duramente la atención a los congresistas: “No sigamos legislando de espaldas a la ciudadanía”, dijo.
 
Santiago indicó que los colectivos de jóvenes que participaron en decisiones legislativas anteriores no fueron consultados para formular este proyecto. “El tema es que formulan un proyecto sobre jóvenes, sin la participación de jóvenes. El Congreso no puede caer en lo mismo que cayó con la Reforma a la Justicia y con la Reforma a la Educación”, dijo.
 
Y comparó a Vélez con el representante liberal Simón Gaviria, quien votó la polémica reforma a la Justicia y después admitió que no había leído el texto con rigor. 
 
El senador Vélez, uno de los mosqueteros del expresidente Álvaro Uribe, salió a poner la cara. Explicó que los congresistas normalmente escriben los artículos, que son el contenido grueso de las leyes, pero que les dejan la tarea de la sustentación (exposición de motivos) a sus asesores, después de esbozar unos argumentos generales. “Mi asistente hizo la exposición de motivos, la revisamos, pero no me indicó que había tomado pedazos de artículos publicados”, dijo.
 
El asesor, de quien no dijo el nombre, renunció. “Yo le acepté la renuncia porque él me debió decir de dónde salieron los textos”, dijo.
 
El tamaño del problema
 
Si bien es cierto que gracias a internet el control ciudadano es mucho más efectivo y por eso casos como este no pasan inadvertidos, llama la atención que este año se hayan conocido al menos tres casos de presunto plagio en documentos oficiales de distintos lugares. 
 
En Cartagena, el director de la corporación Bolívar Visible, Tomás Batista, denunció que los planes de desarrollo de Cartagena y Magangué tenías apartes idénticos a pesar de que los municipios tienen vocaciones comerciales distintas. 
 
En Bogotá, el concejal del PIN Marco Fidel Ramírez tuvo que pedir la renuncia de una de sus asesoras, pues incluyó en el proyecto de acuerdo para crear la Secretaría de Seguridad apartes de un artículo de la revista Geografía y Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona.
 

 
Y en Neiva el diputado liberal Alfadil Ortigoza puso el dedo en la llaga cuando denunció que un proyecto de ordenanza presentado a la Asamblea del Huila era copia de un proyecto de acuerdo presentado en Bogotá. El Diario del Huila, que además estudió otros casos, advirtió que “la práctica podría ser más común de lo que se pudiera imaginar”. 
 
El fenómeno, no obstante la frecuencia, no es un asunto menor. Según el abogado de la Universidad de los Andes experto en derechos de autor Wilson Ríos, “así sea un proyecto de Ley o de acuerdo, el ponente indudablemente debe citar las fuentes que toma”, dijo. 
 
Ríos explicó que en las universidades, por ejemplo, los alumnos que son pillados en el plagio están expuestos a sanciones como la expulsión o cancelación de la matricula. 
 
En Colombia, las leyes contemplan sanciones de prisión de entre dos y cinco años y multas de entre 20 y 200 salarios mínimos cuando se comprueba violación de los derechos de autor (patrimoniales o morales).
 
“Indistintamente que se utilice un texto con fines comerciales o no, se incurre en violación de un derecho patrimonial si no se hace la respectiva cita”, dijo Ríos. 
 
Por estas razones, el debate sobre cuál es la responsabilidad política de las personas elegidas por los ciudadanos para representar sus intereses y dar ejemplo, pero que copian y pegan sin empacho, sigue abierto.
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