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| 8/27/2012 12:00:00 AM

El segundo tiempo de Santos: un giro hacia la paz

Más allá de los recientes rumores de diálogos secretos en Cuba, varias decisiones del Gobierno y del Congreso ambientan el clima hacia la salida negociada del conflicto.

El pasado 7 de marzo, día en que el presidente Juan Manuel Santos hizo un viaje relámpago a La Habana para entrevistarse con el presidente cubano Raúl Castro, puede convertirse en el momento del nuevo impulso para un eventual proceso de paz con la guerrilla de las Farc.
 
Aquel día, la visita diplomática que no estaba en la agenda del gobierno, tuvo el propósito de que el presidente Santos, directamente, le trasladara al presidente Castro la imposibilidad de que Colombia invitara a Cuba a la Cumbre de las Américas de Cartagena de Indias.
 
Al menos ese fue el discurso oficial que hubo tras la reunión, pero no se descarta que Santos, Raúl Castro, y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien se encontraba en la isla (adelantando una nueva etapa de su procesos de recuperación del cáncer que se le detectó el año pasado en su organismo), se hayan limitado al veto sobre Cuba.
 
Las versiones de que ese día se haya hablado sobre el conflicto armado colombiano, y una posible salida negociada, van en aumento. No en vano Cuba, o concretamente, el expresidente Fidel Castro ha sido uno de los más inquietos con el tema, y siempre ha expuesto la posibilidad de ofrecer sus buenos oficios para un eventual proceso de paz entre el gobierno colombiano y las Farc.
 
Al menos, esa es la versión que motivó al expresidente Álvaro Uribe a manifestar, con cierto tono de indignación, los supuestos acercamientos del gobierno con las Farc. Uribe, en su cuenta en twitter, dijo “gobierno busca diálogo y la guerrilla aumenta el terrorismo” y expresó que “la protección efectiva de los ciudadanos es primero que la pretensión de diálogo”.
 
Según el senador Juan Carlos Vélez (la U), quien se ha convertido en el vocero del uribismo en el Congreso, la información que ha conocido el expresidente Uribe para afirmar que hay diálogos secretos entre gobierno y Farc en Cuba es “cierta, fidedigna y confiable”. Incluso fue más preciso al afirmar que el propio presidente Juan Manuel Santos “pudo haber conversado” aquel 7 de marzo con ‘Rodrigo Granda’ (canciller de las Farc y excarcelado por decisión del gobierno de Álvaro Uribe) y con ‘Iván Márquez’ (cabecilla del secretariado de las Farc), y que pudo ser a través del presidente de Venezuela Hugo Chávez.
 
Sobre la versión del senador antioqueño no hay ningún tipo de certeza, sencillamente porque el gobierno no le ha dicho al país si en realidad se están adelantando esos diálogos.
 
El presidente Juan Manuel Santos y algunos de sus ministros, como lo dijo esta semana el de Defensa, Juan Carlos Pinzón, reiteraron que el país conocería de primera mano y por boca del mandatario los eventuales pasos definitivos hacia la paz.
 
Los rumores de paz se iniciaron precisamente tras las declaraciones del expresidente Uribe, pero han cobrado fuerza gracias a determinados pasos del gobierno, el más reciente la crisis ministerial.
 
El senador liberal Juan Fernando Crtisto sostiene que la renuncia del gabinete en pleno es un episodio lógico porque “el Presidente está tomando decisiones políticas de cara a grandes temas del país, como la solución al conflicto armado”.
 
Y desde el gobierno, fue la propia ministra de Justcia, Ruth Stella Correa, quien sobre la crisis de ministros afirmó que “es posible que busque un equipo que esté más vinculado con el tema (de la paz), que le pueda contribuir de manera más eficaz a lograr”.
 
En estos días de relevos y nuevos nombramientos, hasta se han agitado los nombres de eventuales nuevos integrantes del gobierno. Horacio Serpa, quien ya ha estado en procesos de paz con las Farc, ha sido propuesto por los liberales y la renuncia de Luis Eduardo Garzón a la vocería del partido Verde también aumenta la hipótesis de que podría entrar al gobierno, y el tema de la paz sería una de sus funciones.
 
El senador Juan Carlos Vélez confiesa que Santos, para buscar la reelección, estaría buscando la paz como la fórmula del éxito. No en vano los recientes discursos del presidente Santos ante los indígenas en el Cauca, y el que pronunció en Tolemaida el día en que su hijo se enlistó en las filas del Ejército, señalan que “la paz es la victoria”.
 
Pero estos serían los recientes movimientos de Santos hacia la paz. Desde el día de su posesión, el 7 de agosto del 2010, el presidente afirmó que tenía la llave de la paz en el bolsillo y que no la lanzaría al mar.
 
Posteriormente, en la primera legislatura, el Congreso decidió prorrogar los alcances de la ley de orden público, en la que se prohibió el despeje y la desmilitarización de territorio en el país, pero que se autorizaron escenarios exploratorios en el exterior.
 
La aprobación de la ley de víctimas y restitución de tierras es para el senador Juan Fernando Cristo uno de los primeros pasos asumidos por el gobierno hacia “la paz y la reconciliación”.
 
Pero fue quizás el impulso que le dio el gobierno a la reforma constitucional conocida el marco para la paz, la más reciente decisión pública que evidenció los pasos hacia la paz. Un respaldo que se produjo de forma directa el 15 de mayo, horas después del atentado en el norte de Bogotá contra el exministro de Uribe, Fernando Londoño, y que generó una fuerte controversia en el Capitolio sobre la oportunidad y conveniencia de aprobar dicho marco jurídico sin conocer una voluntad de paz de la guerrilla, que intensificado su accionar especialmente en Cauca, Nariño, Putumayo, Arauca y Caquetá.
 
Roy Barreras, autor de dicho marco jurídico, y presidente de la Comisión de Paz del Senado, recordó que la iniciativa siempre tuvo el apoyo irrestricto del gobierno, porque se trataba de la llave para la paz de la que tanto había hablado el presidente de la República.

Fueron precisamente los rumores sobre la paz, según Barreras, los que precipitaron la decisión de que las Comisión de Paz volvieran a sesionar después de 14 meses sin hacerlo y que su trabajo ahora adquiriera carácter interinstitucional.
 
El senador conservador Luis Emilio Sierra recordó que el Congreso no es un convidado de piedra en el tema de la paz, y que desde hace más de un año está metido en el proceso, pues recordó que la decisión política de todos los partidos fue entregarle al presidente Santos un instrumento para que se pudiera hacer la paz. “Ahora solo falta que el presidente Santos active ese instrumento”.
 
Incluso, otro de los integrantes de la Comisión de Paz, el senador Carlos Baena (MIRA) propuso que se reinstaure el Consejo Nacional de Paz, una institución integrada por el gobierno, autoridades civiles y eclesiásticas, y que ha tenido actividad en procesos de paz o acercamientos exploratorios que se han adelantado en gobiernos precedentes.

El respaldo político hacia la paz ha quedado en evidencia. Primero porque todos los voceros de los partidos políticos en el tema, los integrantes de la Comisión de Paz, le dijeron al presidente Santos “que no está solo” en su objetivo de alcanzar la paz.

Este domingo, según un estudio adelantado por la Fundación ideas para la Paz, revelado por El Tiempo, señaló que 32 de los líderes empresariales más importantes del país y 9 ejecutivos de multinacionales apoyarían los eventuales diálogos y hasta pagarían un impuesto para la paz.
 
En ese ambiente lo único que falta, según el senador conservador José Darío Salazar, es que el país conozca qué se ha hecho en torno a los procesos de paz. “El país no está enterado de ello, si es que e espaldas al país hubo un proceso de paz en medio del secuestro, del reclutamiento de menores, del terrorismo, porque si es así sería un proceso de paz contra los intereses de la Nación colombiana, no se entendería que mientras se cometen crímenes se llevan conversaciones de paz cuando la voluntad de las guerrillas es de guerra”.
 
Pero empieza una semana de definiciones. No se descarta que el presidente Santos, quien ya ha ido aceptando la renuncia de algunos ministros, haga nuevos anuncios. Las primeras señales podrían ser en la conformación del gabinete, en los que cuenta ya con algunos expertos en materia de paz. El ministro de Trabajo, Rafael Pardo, ya estuvo en diálogos con la guerrilla durante el gobierno de Virgilio Barco, y el ministro de Medio ambiente, Frank Pearl, fue comisionado de Paz del segundo gobierno de Álvaro Uribe.
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