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| 8/16/2012 12:00:00 AM

Elección de magistrado destapa fractura en la Unidad Nacional

Santos afronta la mayor fractura de la Unidad Nacional por cuenta de la elección de Luis Guillermo Guerrero como nuevo magistrado de la Corte Constitucional. Conservadores y La U actúan por su lado, y los liberales exigen mayores definiciones al Gobierno. Crisis.

A quienes pensaban que con el discurso del 20 de julio, el presidente Juan Manuel Santos había limado asperezas con el Congreso tras la crisis de la reforma a la Justicia, las primeras semanas de la tercera legislatura les demuestran lo contrario. En el Capitolio cada vez se huele un ambiente enrarecido entre el Ejecutivo y el Legislativo.
 
En la misma semana en que el presidente Santos inició un diálogo ‘cara a cara’ con los congresistas de los partidos políticos de la Unidad Nacional, en los que el reporte oficial es que la crisis “ha quedado superada”, los hechos que se han producido en el Capitolio advierten que la coalición política está rota.
 
La decisión del Senado de elegir como nuevo magistrado de la Corte Constitucional a Luis Guillermo Guerrero -un conservador para ocupar la vacante que dejó un magistrado liberal (Juan Carlos Henao)- es la evidencia que el presidente Santos ha perdido el control del parlamento.
 
Más allá de las calidades de Guerrero, que no han sido puestas en duda, y sus merecimientos para acceder al máximo tribunal Constitucional, su elección se consiguió gracias a que el Partido Conservador y la U sellaron un acuerdo de última hora y, a juicio de los liberales, incumplieron un acuerdo previo al interior de la Unidad Nacional para hacer elegir al exministro Carlos Medellín.
 
Para los liberales, lo sucedido el martes en la plenaria del Senado debe obligar al Gobierno a pensar “cuál es el grado de lealtad de algunos partidos de la coalición con el presidente”, pues se había asumido un compromiso que fue incumplido en cuestión de horas, dijo un senador liberal.
 
Otro parlamentario del mismo partido dijo que la elección de Guerrero “fue una elección contra el Gobierno, que aún no se ha dado cuenta de que la coalición se acabó y aún no ha hecho nada para recomponerla”.
 
Esas fueron algunas de las opiniones que los congresistas liberales le trasladaron al presidente Santos en la reunión que sostuvieron este miércoles en la Casa de Nariño. Donde incluso le pidieron a Santos “mayores definiciones” de hacia dónde van él y su gobierno: si va a apostar por la reelección, si va a cambiar su “agenda liberal”, entre otras inquietudes.

Uno de los asistentes a la reunión reveló que el presidente Santos se comprometió a analizar “el verdadero compromiso y la seriedad” de cada una de las bancadas con la Unidad Nacional.
 
Cuando se habla de la fractura de la coalición, en el Congreso ha quedado comprobada la definición de dos bloques políticos. El Partido Conservador y La U, quien ejerce como partido de gobierno y a quienes señalan de haber votado en contra de la voluntad del gobierno en la elección de magistrado de la Corte Constitucional. Efraín Cepeda, presidente del partido Conservador, admite “la afinidad” que siempre ha existido entre conservadores y la U.
 
Para los liberales, lo que sucede es que los conservadores y la U “añoran” la coalición que conformaron con el presidente Álvaro Uribe “en la que les daban de todo a los parlamentarios”.
 
Conservadores y la U rechazan tales señalamientos y niegan que haya habido un previo compromiso para votar por Carlos Medellín y dicen que la elección de Guerrero obedeció a “identidad ideológica”, como explicó el senador de La U Juan Carlos Vélez al señalar que nunca recibió una llamada del Gobierno para votar por un candidato en específico.
 
El senador Eduardo Enríquez Maya dice que la elección de Guerrero fue “un acto soberano del Congreso”, palabras que evidencian la tesis de que el Gobierno está perdiendo el control del parlamento.
 
Desde la mirada de la oposición, la elección de Guerrero también deja varias lecturas. El senador Mauricio Ospina, vocero del Polo en el Senado, dijo que la Unidad Nacional no está convencida de la reelección de Santos y tampoco de la candidatura de Germán Vargas Lleras, quien en esta elección debía ser neutral, pero promovió la candidatura de Medellín. “Santos ya no manda en el Congreso, es el mensaje que se produjo tras la elección de Guerrero”.
 
La otra inquietud es a qué le juega el cuarto miembro de la coalición, Cambio Radical, quien en la elección de magistrado, sin mayores explicaciones, se inclinó por Guerrero y no por Medellín.
 
En lo que coinciden todos los partidos es en que el Gobierno debe “recomponer sus relaciones” con el Congreso. La fórmula de la mesa de Unidad parece desueta. Luis Eduardo Garzón, presidente vocero del partido Verde, considera que ese mecanismo desvió sus objetivos y terminó “cooptando la agenda legislativa”. La Mesa de Unidad Nacional considera que debe ser un escenario entre el presidente y los jefes de los partidos para discutir las políticas públicas, y no las pretensiones parlamentarias.

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