Viernes, 20 de enero de 2017

| 2009/05/19 00:00

Fiebre de revocatorias a alcaldes

17 solicitudes de referendos revocatorios a alcaldes en lo corrido del año muestran un repentino interés de los ciudadanos por la participación directa. ¿Democracia en acción o politiquería?

En 2006 miles de caleños salieron a la calle a pedir la revocatoria del entonces alcalde de Cali, Apolinar Salcedo.

Regidor es un pequeño municipio al sur de Bolívar con 8.796 habitantes. Para ser alcalde de esa localidad basta con reunir mil votos. Y aunque el municipio no es precisamente un enorme pastel burocrático (su presupuesto comparado con otros municipios es bajo), el tema electoral se aborda con ojo milimétrico.

Por cuenta de las disputas políticas hubo disturbios durante las elecciones de 2007 y hace un mes se llevó a cabo un referendo revocatorio del mandato de su alcaldesa liberal, Sandra Urrego. La consulta no cumplió su objetivo pese a que ganó el sí, ya que en las votaciones sólo participaron 904 personas y se requerían 1.070. Es decir la iniciativa fracasó por 166 votantes.

Regidor no es el único caso en el que los electores le sacan cuenta de cobro anticipada a sus alcaldes. Según datos de la Registraduría Nacional, este año ya se tramitaron otras 16 solicitudes de revocatoria, de las cuales once están a la espera de fecha para elecciones y cinco fueron rechazadas.
 
La fiebre de revocatorias en el último año es intensa. Las solicitudes en lo corrido de 2009 representan más de la mitad de solicitudes de referendo revocatorio que se han presentado en el país en los últimos 15 años. En Colombia se ha intentado infructuosamente revocar a 27 mandatarios locales, desde que la Constitución de 1991, a través de la Ley 134 de 1994, reglamentó ese derecho político de los ciudadanos. En otras palabras, ni un solo alcalde ha sido tumbado por voluntad popular.

La fiebre de revocatoria contagió a municipios de departamentos como Antioquia que lidera este año con cinco solicitudes, Bolívar tiene tres; Caquetá, Valle, Córdoba, Boyacá, Cesar, Cundinamarca, Atlántico, Sucre y Cauca tienen hasta ahora una solicitud.
“Salvo en el caso de 2005 en Murindó, Antioquia, donde ganó el No; en todos los demás siempre ganó el Sí, pero los votos válidos no alcanzaron el 55% del umbral”, explicó Alfonso Portela, director de Gestión Electoral de la Registraduría.

El trámite para una revocatoria es sencillo aunque los requisitos pueden ser engorrosos: reunir firmas por al menos el 40% de los votos con el que fue elegido el respectivo alcalde y que éste haya cumplido un año en su cargo. La revocatoria es efectiva si el día de consulta además de que gane el sí, los votos válidos igualen o superen el 55% de la votación anterior con la que se eligió al mandatario.

Esta última condición es considerada por muchos como la talanquera jurídica responsable del fracaso de los referendos revocatorios. No obstante, expertos en temas constitucionales como Alfonso Portela, investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia, consideran que el umbral no es un obstáculo y por el contrario se ha flexibilizado, “Hay que recordar que hasta 2002 la Ley obligaba que sólo podían participar en los referendos quienes sufragaron en la jornada electoral que eligió al alcalde cuestionado y el umbral era del 60%”, explicó a SEMANA.COM

Gracias a esas nuevas facilidades líderes cívicos, políticos y hasta opositores recorren las calles de sus pueblos para recoger firmas e incluso hacen convocatorias públicas mediante redes sociales en Internet, tal como sucede actualmente en Bogotá, donde un grupo de internautas intenta, a a través de Facebook, reunir las firmas para revocar el mandato del alcalde Samuel Moreno. En Cartago, Valle y Miranda, Cauca, también iniciaron la recolección de firmas con el ánimo de revocar el mandato de sus gobernantes, pero el proceso no ha sido oficializado por la Registraduría porque aún no han sido entregadas las firmas para su respectivo cotejo.

Los referendos, de los que poco se hablaba como mecanismos de participación directa hace unos años, se han vuelto jerga cotidiana. Por ejemplo, hoy el Congreso debate tres: el reeleccionista, el del agua y cadena perpetua para violadores de niños, sumados a la reforma que el presidente Uribe intentó sacar adelante en 2003, pero fracasó, también por no cumplir con el umbral.

Si bien los referendos revocatorios son una expresión nítida de la democracia participativa, para los afectados no es más que “Una retaliación polítiquera en un año pre electoral”, dijo a SEMANA.COM, Germán González, alcalde de Cartago. Algo similar piensan en Polonuevo, Atlántico, un caserío que repetirá revocatoria; ya lo hizo en 2005 y su récord sólo lo iguala Murindó, Antioquia.

Aunque los referendos revocatorio fueron pensados como sanción social a quienes incumplieran su programa de gobierno, los promotores le suman rosarios de quejas que van desde supuestas irregularidades, alto costos de servicios públicos y avalúo catastral, “El pueblo no le perdona al alcalde que en un año gastara 774 millones de pesos en capacitaciones”, aseguró Carlos Pava, concejal de Pradera, otro municipio del Valle donde quieren tumbar al alcalde.

Jaime Castro, abogado constitucionalista y ex alcalde de Bogotá va mucho más allá y argumenta que en el fondo lo que prueba esta ola de revocatorias “Es que hay mayor exigencia ciudadana y mala gestión de alcaldes” y defiende el oportunismo de los opositores que intentan tumbar a quien les ganó en franca lid aclarando que “El voto y la calificación de los mandatarios son un acto político”.

Castro coincide con quienes critican el tema del umbral y aclara que “Los porcentajes son demasiado exigentes”. Argumenta que con esas reglas el alcalde a revocar la tiene más fácil, porque su campaña consiste “Sencillamente en invitar a no votar”.

Sin embargo, a quienes el pueblo no quiere tener como sus gobernantes ya encontraron la manera de esquivar la revocatoria. A través de la impugnación ante el Consejo Nacional Electoral, algunos alcaldes encontraron un refugio jurídico para frenar el llamado a nuevas elecciones, después de que se validen las firmas.

Muchos están ansiosos por saber si éste año por fin alguien se ganará la medalla de oro en la carrera por revocar el mandato de un alcalde.

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