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| 6/16/2010 12:00:00 AM

Gaviria apoya a Santos y le pide a Pardo fijar términos de relación con el nuevo gobierno

El apoyo del ex presidente César Gaviria a Juan Manuel Santos, que se hizo público este miércoles, no sólo sella el respaldo mayoritario del Partido Liberal al aspirante de la U, sino que podría significar un golpe a la dirección de su actual jefe único: Rafael Pardo.

Este miércoles, a través de una carta, el ex presidente César Gaviria hizo pública su intención de voto para la segunda vuelta: respaldará la propuesta de unidad nacional de Juan Manuel Santos.
 
En la carta, Gaviria confió en que Santos rectifique algunas políticas del presidente Álvaro Uribe; que su gobierno de unidad nacional ponga fin a la polarización; que recoja las banderas de los liberales; que defienda la Constitución y el Estado Social de Derecho, y que además recoja "el sentimiento de la ola verde" a propósito de transparencia, lucha contra la corrupción, depuración de las costumbres políticas y respeto al ordenamiento jurídico. (Ver carta del ex presidente Gaviria).

Pero más allá de ese respaldo, que de antemano ha sido bienvenido y calificado de “necesario” por el candidato Juan Manuel Santos, la decisión de Gaviria puede significar un duro golpe a la dirección que adelanta Rafael Pardo, quien podría tener sus días contados como jefe único del Partido Liberal.

Porque, tras su decepcionante resultado en la primera vuelta, al obtener poco más de 600.000 votos, Rafael Pardo tuvo que observar cómo el 90% de su bancada se fue al abrigo de Juan Manuel Santos acogiendo el llamado a la libertad del propio jefe del partido. Y bajo esa misma libertad, el ex presidente Gaviria también respaldará a Santos.

Para Santos, según fuentes cercanas al candidato de la U, el apoyo de Gaviria significaría un “pleno respaldo” del Liberalismo a su invitación a un gobierno de ‘unidad nacional’, y dejaría de ser entendido como un respaldo de unos 50 congresistas, aproximadamente, para dar la sensación de que sería un apoyo institucional.

Porque desde cuando asumió la dirección del liberalismo, en marzo de 2006, el ex presidente César Gaviria se convirtió en el máximo referente del liberalismo y en el símbolo de mayor peso de la oposición al Gobierno del presidente Álvaro Uribe.

Como director del Partido Liberal no sólo consiguió cohesionarlo, al convertir la bancada parlamentaria en una de las más disciplinadas en el parlamento y librar duras batallas contra el Gobierno, especialmente, el proyecto que abría las puertas de una segunda reelección.

Gaviria fue, además, un férreo defensor público de la Corte Suprema Justicia en los choques motivados por el Ejecutivo. Impulsor de la Ley de Víctimas, hasta se dio el lujo, en un célebre 20 de julio, el de 2009, de montar un centro de operaciones en el Capitolio y arrebatarle las presidencias de Senado y Cámara al Gobierno.

Por eso, luego de haber sido embajador de Colombia en la OEA, su participación en la vida política tuvo peso, y desde cuando el referendo fue aprobado con muchos vicios de trámite en el Congreso, dio un paso al costado, quizá con la conciencia de haber puesto lo suyo para el veredicto final de la Corte Constitucional.

Sin embargo, a pesar de haber estado al margen de la actividad política en la presente campaña, Gaviria seguía siendo el referente del liberalismo, por encima del su jefe, Rafael Pardo, tal como lo han revelado varios congresistas liberales.

El ex presidente fue clave para contener los conatos de adhesiones individuales de congresistas liberales hacia la campaña de Juan Manuel Santos antes de la primera vuelta, y muchos de estos parlamentarios aceptaron el consejo del ex presidente de no hacer acuerdos individuales porque supondrían un fracaso para el liberalismo. Sin embargo, las cosas han cambiado.

Pero ahora puede ser clave para el papel del liberalismo en un eventual gobierno de Unidad Nacional propuesto por Santos. El candidato de la U, además, es muy cercano a Gaviria. Fue su primer designado presidencial en su gobierno, muchas veces ofició con funciones presidenciales y fue su primer ministro de Comercio; precisamente con Gaviria, Santos obtuvo sus primeros cargos públicos.

Golpe a Pardo

Tras los decepcionantes resultados de la primera vuelta, Rafael Pardo tomó la decisión de dejar en libertad a los miembros de su partido. Podrían votar por Santos o por Antanas Mockus, pero el liberalismo como partido no haría acuerdos electorales con ninguno de ellos.

Esa postura fue respaldada dos días después de la primera vuelta en una junta de parlamentarios liberales. Allí, también se le dio legitimidad a la dirección de Rafael Pardo, pero dos semanas ese respaldo está en tela de juicio.

Ese día, parlamentarios como Piedad Córdoba propusieron convocar un Congreso Extraordinario para redefinir el rumbo del Partido y por ende la Dirección de la colectividad. Pero no hubo eco.

Sin embargo, tras el respaldo de Gaviria a Santos, un alto porcentaje está más que convencido de convocar esa instancia para definir el nombre de su nuevo director.

La razón, según explicó el representante Germán Olano, es que hay sectores que quieren vender la idea de una división en el Partido Liberal. Ese sector, según Olano, es el único que respalda a Pardo y que no ha querido asumir los malos resultados de las elecciones. “Hoy no hay división. En un partido en que más del 85% de sus miembros ha decidido apoyar a Santos, no se puede hablar de división”.

Lo cierto es que los liberales no ven en Rafael Pardo a la persona que adelante las negociaciones con Juan Manuel Santos y han preferido que sea Gaviria quien lo haga, pero el ex presidente está más convencido de mantenerse al margen y sólo mencionar su intención de voto.

Pero la decisión de Gaviria afectaría a Pardo, quien ha dicho que no hará público su voto por considerar que eso puede ser entendido como una postura institucional.

Por eso, en estos días ha cobrado fuerza la intención de quienes han apoyado a Santos de convocar el Congreso Liberal para darle “un golpe de Estado” a Pardo y poner allí una dirección que represente a la mayoría. Podría ser una dirección colegiada en la que hagan parte los dirigentes que lideraron la adhesión a Santos, como el propio Olano y el representante Simón Gaviria, o incluso figuras nuevas como el senador Juan Manuel Galán.

Incluso, no se descartan escenarios como el de que Juan Manuel Santos sea ungido por los propios liberales como su jefe natural y que sea el hombre que oriente la reunificación del Partido.

Ese análisis lo advirtió este martes el senador Héctor Helí Rojas, quien reconoció, en declaraciones al diario El Tiempo, que “el nuevo jefe es Juan Manuel Santos. Si (César) Gaviria se le suma, y Simón Gaviria es elegido presidente de la Cámara, lo que quede del liberalismo terminará en manos de (Ernesto) Samper o de (Piedad) Córdoba”.

Pardo, en consecuencia, estaría obligado a convocar a una junta de parlamentarios, después de las elecciones presidenciales. Y ese escenario podría significar el principio de su partida de la dirección Liberal, pues allí encontrará una bancada con poco respaldo a su favor.

Algunos congresistas sostienen que los únicos que le “harán la corte” a Pardo, en el partido, serán, además de ex presidente Ernesto Samper y la senadora Piedad Córdoba, el también senador Juan Fernando Cristo, quien, cuando oficiaba como jefe de debate del candidato liberal, dijo que Pardo “no se podía poner a atajar gallinas”, al referirse al aquel conato de desbandada de parlamentarios a la campaña de Santos. Probablemente Cristo, después del respaldo de Gaviria a Santos, “encuentre un corral solo, sin gallinas ni huevitos”, como advirtió un congresista.

Y en la mala hora de Rafael Pardo al frente del liberalismo no contará con quien fue su mentor y su principal respaldo en las consultas internas del partido: el ex presidente Gaviria.

La campaña del candidato liberal generó roces entre ellos, críticas del propio Gaviria, quien estuvo marginado por voluntad de quienes rodeaban a Pardo. Y, al parecer, esos roces están lejos de una cercana reconciliación.

Semana.com supo además que los impasses llegaron a tal punto, que Gaviria le sugirió a Pardo no dirigirle más la palabra, choque que tuvo lugar la semana pasada en torno a los resultados de las elecciones presidenciales.

Por eso, los días próximos a las elecciones podrían ser trascendentales para el liberalismo. No sólo estarían en juego su postura y su papel en el próximo gobierno, en caso de que gane Juan Manuel Santos, y su direccionamiento inmediato, con el reto de las elecciones regionales de 2011, cuando el partido tendrá que ratificar su presencia regional.

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