Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/11/26 00:00

Herida de muerte la Reforma Política

Por la inasistencia de los congresistas, la Comisión Primera del Senado no debatió la Reforma Política. En el Congreso ya casi nadie cree que el proyecto, que el gobierno defendió a capa y espada, pueda sobrevivir.

El gobierno cree que la Reforma Política es útil para modernizar la política en el país.

El proyecto de Reforma Política, de iniciativa gubernamental, tiene los días contados. Antes de que termine esta legislatura, este 19 de diciembre, el proyecto deberá cursar dos debates: uno en la Comisión Primera del Senado y otro en la Plenaria de la misma corporación. Para que salga adelante el Senado deberá hacer una maratónica labor.

Este miércoles, el proyecto perdió la oportunidad de cursar su tercer debate en la Comisión Primera de la Cámara Alta. Sólo se presentaron cinco senadores de los 19 que conforman la célula legislativa. Así las cosas comienza el conteo regresivo.
Los congresistas fueron citados de nuevo para este jueves.

Críticas y escepticismo

En los pasillos del Congreso se dice que la propuesta de reforma está condenada al fracaso. A esto se suma la pérdida del entusiasmo de la sociedad civil que al principio acompañó la discusión, pero que tras conocer la propuesta se apartó de la discusión.

“Este proyecto no hay que debatirlo, hay que combatirlo. Es un proyecto inconveniente, más por lo que calla, que por lo que dice”, dijo ayer el ex alcalde de Bogotá, Jaime Castro en una reunión de las organizaciones sociales que han hecho seguimiento al proyecto.
Estos son algunos de los reparos que han surgido durante su trámite:

A pesar de que el proyecto nació como respuesta al escándalo de la parapolítica, en el que 59 congresistas han sido judicializados, perdió su objetivo principal de sancionar a los partidos que permitieron a sus miembros hacer alianzas con grupos ilegales. Aunque el proyecto menciona que se sancionará a los partidos, no especifica de qué manera. Además las sanciones se aplicarían para otro Congreso y no para el actual.

Por esta razón varios sectores han dicho que el proyecto que se hundió en séptimo debate, durante la legislatura pasada, era mejor que este.

El desbalance que tiene el proyecto, por ejemplo, se evidencia en el hecho de que sanciona severamente la doble militancia (que una persona sea elegida para un cargo público y se pase de partido mientras está fungiendo), y también define las sanciones. Pero no hace lo mismo con los partidos que dejaron que miembros suyos fraguaran alianzas con paras y narcos. ¿Es menos grave incurrir en la doble militancia que actuar en connivencia con grupos ilegales para cooptar el poder?

Otro tema que ha sido criticado por la sociedad civil es que se le da muchas facultades al Consejo Nacional Electoral, como la posibilidad de que niegue candidaturas de personas que están incursas en inhabilidad, lo cual es necesario, pero no despolitiza el funcionamiento del organismo. El Consejo debería ser un organismo independiente y técnico.

En ese sentido Juan Fernando Londoño, coordinador del Proyecto de Reforma Política del PNUD-IDEA, dice que el proyecto se excede en definir las funciones del organismo, lo que se puede hacer a través de una ley ordinaria, y no es riguroso con puntualizar las sanciones y responsabilidades de los partidos.

A esto se suma que el proyecto retomó temas como el aumento del umbral –el mínimo de votantes-, para que un partido pueda ser constituido legalmente. Si bien es necesario incluir este punto para el fortalecimiento interno de los partidos, por sí solo no es una solución a la infiltración mafiosa de los mismos.
 
Al final del articulado aprobado en la Plenaria de la Cámara en su último debate, el proyecto incluyó un artículo transitorio que crea un régimen especial en lo económico, lo político y lo social, para varias regiones del país. Todas son zonas afectadas por el conflicto, en las que eventualmente grupos ilegales tienen un ávido interés.
Este artículo no ha sido debatido lo suficiente y no tiene ninguna relación con la Reforma Política que necesita el país.

La parapolítica, la inoperancia, el ausentismo y la falta de un debate serio, son factores que indican que este período legislativo pasará sin plantear una reforma política de fondo, que ayude a salvaguardar las instituciones democráticas. Mientras tanto, todas las fuerzas políticas están concentradas en alistar sus candidatos para las próximas elecciones, comicios en los que no habrá reglas de juego claras que impidan que se repita lo que pasó con el actual Congreso: que sea uno de los más nefastos de la historia reciente.

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