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| 10/26/2011 12:00:00 AM

La Guajira, entre dos aguas

Bladimiro Cuello, que cuenta con el aval de cuatro partidos políticos, y Kiko Gómez, con el aval de Cambio Radical, se disputan el poder en un departamento minero al que los ilegales han convertido en ruta del narcotráfico. La disputa es tensionante, como lo comprobó Semana.com en una reciente visita.

En la noche del 7 de octubre, el centro de convenciones Anais Mai de Riohacha estaba lleno. Todos los asistentes, de impecable blanco de los pies a la cabeza, estaban ubicados en las mesas a la espera del banquete y del homenajeado. La música de piano se interrumpió de repente. Una caravana de cinco camionetas burbuja se estacionaba en la puerta principal. Primero bajaron varios hombres que se ubicaron en estratégico orden, formando una especie de calle de honor. Luego, cuando todos estaban formados, Bladimiro Cuello, también vestido de blanco, con pantalón de lino y guayabera, hizo su ingreso al salón principal.
 
“Recibamos al futuro gobernador de La Guajira”, dijo el cantante que minutos antes trataba de hacerle ‘cóver’ a un par de canciones, en español, de Frank Sinatra. Bladimiro tomó el micrófono por pocos minutos. Sólo agradeció la presencia de quienes lo acompañaban y dio paso para que comenzara la fiesta.
 
No era una tradicional parranda vallenata. Ni tampoco había mucho ánimo para que la fiesta se extendiera más de la cuenta. El ambiente era de tensión. Bladimiro nunca se sentó. Pasó por cada mesa, una por una, y a pesar del optimismo de los asistentes, reconocía que la pelea por la Gobernación no era fácil. Y mucho menos tranquila. “Es un hueso duro de roer”, confesó a uno de sus amigos que lo abrazó tan pronto se acercó a su mesa.
 
En la calle, mientras tanto, varios jóvenes, vestidos de jean y camiseta, aprovechaban que la atención estaba dentro del centro de convenciones y empapelaban los postes y las fachadas cercanas con publicidad política de Kiko Gómez, el otro candidato a la Gobernación. Afiches color naranja, pegados con solución de almidón a la carrera y sin hacer el mayor ruido posible. Era una especie de mensaje.
 
“Te apoya toda la clase política”, decía con optimismo el amigo de Bladimiro. Dos horas antes, cerca de la avenida de los estudiantes (la única vía arteria que atraviesa la ciudad), en el polideportivo de Riohacha, Bladimiro había protagonizado una de las manifestaciones más multitudinarias de las que se tenga conocimiento en los últimos años.
 
Acompañado de Juan Lozano, presidente del Partido de la U, y de José Darío Salazar, presidente de su partido, el Conservador, Bladimiro prometía el mejor gobierno de la historia en La Guajira y se atrevía a denunciar que venía siendo blanco de un montaje, según él, sustentado en testigos falsos que querían vincularlo con el narcotráfico y el paramilitarismo.
 
El discurso fue emotivo. Todo ante la mirada de un cartel gigante que tenía la foto de Kiko Gómez, en la que esbozaba una sonrisa a medias, y que dirigía su mirada hacia el horizonte, precisamente en frente de la tarima donde estaba su principal contendor.
 
“Te repito, es un hueso duro de roer”, decía Bladimiro a su amigo durante el banquete. Por los atuendos se notaba que allí estaba la ‘crema y nata’ de la alta sociedad de Riohacha. Quien quisiera tener lugar debía aportar 200.000 pesos por asiento, dinero que serviría para la causa política.
 
A Bladimiro lo apoyan el Partido Conservador, la U, el Partido Liberal, el Partido Verde y la Alianza Social Independiente. El Polo Democrático no aparecerá en el tarjetón respaldándolo. Pero en el banquete se hizo presente un senador de ese partido, Jorge Eliécer Guevara, vestido de jean y camisa polo a rayas rosa y blanca, que había encontrado la oportunidad para sellar una especie de acuerdo con el candidato.
 
A simple vista, Bladimiro tendría todo para ser el gobernador. Pero ese ‘hueso duro de roer’ es Juan Francisco Gómez Cerchar, Kiko Gómez, quien consiguió conservar el aval de Cambio Radical pese a que el director único de ese partido, Carlos Fernando Galán, había pedido a las autoridades electorales revocarlo por razones de “conveniencia política”.
 
Bladimiro Cuello y Kiko Gómez llevan meses protagonizando una de las más duras y tensionantes campañas de estas elecciones. A ambos se les ha cuestionado su pasado. Un pasado que, por ser dirigentes de La Guajira, no se puede apartar del estigma que siempre ha rodeado a los poderosos, a los jefes o patrones del departamento.
 
Una realidad que puede verse en estas tres historias:
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