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| 9/15/2010 12:00:00 AM

"La reforma política del Gobierno es un paño de agua tibia": John Sudarsky

Luego de que el Gobierno radicara la reglamentación de la reforma política, el senador del Partido Verde asegura que el proyecto no resuelve los "verdaderos problemas de la democracia".

Días después de que el Gobierno radicara en el Congreso la reglamentación de la reforma política, donde incluyó algunos ajustes para blindar las elecciones locales y departamentales de 2011, el senador del Partido Verdde, John Sudarsky, advierte que la iniciativa del Gobierno y de los partidos de la coalición  “no resuelve ninguno de los problemas de la democracia”.
 
En entrevista con Semana.com, Sudarsky asegura que el Gobierno no tiene ningún interés en enfrentar los problemas de corrupción y falta de transparencia de los procesos electorales, y por eso "no quiere que el Congreso se enrede en una reforma electoral".
 
El congresista defiende los alcances de la reforma electoral que ha construído durante tres años, en la que busca que los ciudadanos le puedan exigir cuentas a los congresistas que eligieron, y estrechar aún más la relación entre electores y elegidos. (Conozca aquí la propuesta de reforma electoral del Partido Verde).

Según la iniciativa, al dividir electoralmente el territorio en 109 distritos electorales, los partidos políticos estarán obligados a escoger al mejor de sus candidatos en cada una de las regiones, y a acabar con "la clientela electoral que ha beneficiado a los caciques políticos". Sudarsky considera que tarde o temprano "tendrán que pararnos bolas".   
 
Semana.com: El Gobierno adelantó con sus partidos una reforma, pero no los tuvo en cuenta. Si el sistema político involucra a todos los actores, ¿hay molestia en el Partido Verde porque el ministro no los escuchó?  

John Sudarsky: Tuve la oportunidad de hablar con el ministro Vargas y él sostiene que primero la reunión es con su bancada para estructurar lo que la coalición estime necesario. Personalmente me molestó que no nos hubieran llamado.

Semana.com: Para el ciudadano del común, ¿qué busca su reforma electoral?

J.S.: Tenemos un proyecto para cambiar el sistema electoral, que consideramos la madre de los problemas de corrupción. Para acabar la corrupción es importante un estatuto, pero lo que de verdad se necesita es tener ciudadanos que puedan hacerles seguimiento a sus representantes, que sepan a quién llamar a rendir cuentas, a quién hacerle seguimiento sobre su desempeño en el Congreso. Todos los problemas de corrupción, de transparencia, se dan porque los ciudadanos no saben a quién hacerle seguimiento.

Semana.com: ¿Y por qué cree que esta fórmula sí es más efectiva para los ciudadanos?

J.S.: El problema central en Colombia es que como usted no sabe quién es su representante, usted no puede llamar a cuentas. El 96 por ciento de los colombianos no sabe quién es su representante y eso es la fuente de la corrupción. El señor promete a todo el mundo y después sólo hace lo que le parece, sin que nadie lo evalúe.

Esta reforma elimina los problemas fundamentales de la democracia colombiana, que son la falta de transparencia y la corrupción.

¿Qué sucede? Son los ciudadanos los que le están haciendo el seguimiento. Y eso genera una ciudadanía movilizada, conociendo las obras que se están haciendo, los costos, los presupuestos.

Semana.com: Venimos de un proceso confuso, como lo fueron las pasadas elecciones parlamentarias, ¿cree que este mecanismo de dividir los departamentos en pequeños distritos electorales será más sencillo para los colombianos?

J.S.: El tarjetón se vuelve sencillo porque con este sistema se escoge su candidato. Hoy usted escoge de una lista de cien números, entonces, yo era el número 3 del Partido Verde y a mí lo que me importaba era que la gente supiera mi número, pero ¿quién sabía mis ideas?

Este sistema fortalece dos elementos. Saber quién es el candidato, porque es de su territorio, y conocer su ideología y su propuesta.

El sistema actual fortalece la figura del cacique, que, en el fondo, no es un representante de un territorio, sino un personaje que tiene clientela en todo el territorio, y que normal y tradicionalmente son o liberales o conservadores.

Pero con este sistema lo que hay es un representante de toda la colectividad. Y lo más importante es que si el representante no cumple, el ciudadano no vuelve a elegirlo.

Semana.com: ¿Qué busca fortalecer con los distritos electorales?

J.S.: Fortifica la localidad, el territorio. Usted crea unidades más importantes, localidades fuertes. La gente sabe qué proyectos la beneficiarán y se asegura de que se cumpla lo que se promete.

Obliga a los partidos a elegir los candidatos en cada una de estas partes, entonces deben tener capítulos políticos específicos y organizaciones locales. Haría que la ciudad se hiciera más fuerte en territorios intermedios.

Una sociedad civil fuerte es la que tiene procesos políticos de planeación participativa y presupuestos participativos. Usted une la democracia participativa con la representativa.
 
Hoy nuestro sistema político no le responde a la sociedad. El congresista sólo necesita a la sociedad para unos votos, después verá lo que hace. Esa es la esencia del problema fundamental de la democracia.

Semana.com: Es innegable que esta reforma requiere una capacidad intelectual de los electores. ¿Los electores sí están preparados para este cambio?

J.S.: El problema es a qué le apostamos. ¿A que los electores sigan siendo como borregos que van al matadero, o a que desarrollen racionalidad colectiva? Usted tiene que apostarle a que los ciudadanos no sean bobitos, porque el proceso busca crear conciencia en los ciudadanos. ¿Qué hace la gente cuando no entiende? Pues deja de pararle bolas a la política.

Semana.com: ¿En qué modelo se inspiró esta propuesta?

J.S.: Los sistemas mixtos son muy comunes en el mundo. Son lo que llaman la revolución del Siglo XXI. En América latina no existe el concepto de principal agente, que hay un representado que tiene un representante. Esto es un contrato. Yo como elector tengo un contrato con usted, que es mi representante. El voto significa que usted nombró a alguien como su representante y este le tiene que cumplir.

Semana.com: ¿Es consciente de que esto tendrá que pasar por un Congreso dominado por los sujetos que pretende acabar, los caciques, como usted los llama? ¿Tendrá resultado?

J.S.: Ellos son víctimas de lo mismo. Les ha tocado sufrir un proceso electoral muy costoso para hacerse elegir, y después están obligados a conseguir la forma de volver a hacerse elegir. Eso es la madre de la corrupción.

Semana.com: ¿Por qué cree que esta es la mejor forma para legitimar el Congreso?

J.S.: Los partidos políticos y el Congreso son las instituciones de menor confianza en el país, hay una crisis. Y se ha empeorado. El Legislativo está pendiente del Ejecutivo, no tiene autonomía y no sabe para quién trabaja.

Esta fórmula es introducir ante los políticos una alternativa que puede resolver muchos de los problemas de la democracia colombiana. ¿Cuándo va a pegar? Siempre existe un comienzo. Y este puede ser el momento, con todas las exigencias que un cambio cultural tiene.

Semana.com: ¿Qué pasa si el Gobierno no incluye su propuesta en la reforma política que pretende impulsar?

J.S.: Las propuestas de reforma que se han ventilado en los medios no resuelve ninguno de los problemas. Es un paño de agua tibia. La idea de acabar la circunscripción nacional arrasa las minorías. La de eliminar el voto preferente es antidemocrática, porque convertiría el sistema en un cartel de partidos que consiguen plata del Estado para nombrarse ellos mismos.

Esta propuesta sí resuelve cómo se relaciona la sociedad con el Estado. La propuesta de distritos uninominales resuelve el tema de la representación. El de la circunscripción proporcional, disciplina el partido. Un partido que es capaz de elegir buenos candidatos en los distritos unipersonales, y arma unas buenas listas en lo nacional, será una institución más fuerte.

Semana.com: ¿El Ministro del Interior conoce su propuesta?

J.S.: Hablamos hace una semana y le manifesté mi molestia porque no habían visto la iniciativa. Pero ya envió a algunos de sus asesores a que conocieran la propuesta.

Semana.com: ¿Cree que tendrá eco en el Gobierno?

J.S.: El Gobierno quisiera no meterse en este tema de la reforma electoral. Quieren hacer una cosa rapidita porque tiene otras prioridades. Ya ganaron las elecciones y quieren gobernar, no meterse en el lío electoral. Les tocará meterse en eso, pero no les llama la atención porque enredan al Congreso. Por eso querrán hacer una reforma relativamente benigna.

Semana.com: Si el Gobierno no le pone cuidado a la reforma política e impulsa ajustes superficiales, obligaría a que se prolongue la reforma en la agenda legislativa por muchos periodos.

J.S.: El problema de la reforma electoral va a ser eterno hasta cuando resuelva los problemas de los que estamos hablando. Si usted no sabe quién es su representante, va a decir que la política es una farsa. Esta reforma introduce la sociedad al Estado y el Estado tiene que responder a las necesidades de la sociedad.

Semana.com: ¿Como se llevó la discusión de esta propuesta en el Partido Verde?

J.S.: En marzo del año pasado planteé el tema con Sergio Fajardo y los tres ex alcaldes de Bogotá. Pero vino la campaña y el tema se olvidó. Creamos los mapas de departamentos divididos en distritos unipersonales. Todos en el partido saben de qué estamos hablando. Esta reforma tiene tres años de diseño, de la mano de Naciones Unidas, no es nada improvisada.


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