Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2009/05/28 00:00

La renuncia de Lucho

Después de una guerra fría con su partido, finalmente el ex alcalde Luis Eduardo Garzón hizo oficial su salida del Polo Democrático Alternativo. Se va desgastado, y a la vez, debilita al partido al que tantos triunfos le dio.

Luis Eduardo Garzón llevó por primera vez a la izquierda democrática a la Alcaldía de Bogotá en octubre de 2003.

Hace menos de cinco años, Luis Eduardo Garzón, el carismático y conciliador líder sindical, le estaba dando a la izquierda colombiana el triunfo electoral más importante de su historia. Su carisma y sentido del humor lo hizo ganarse más de 700 mil votos de los bogotanos que lo eligieron su Alcalde por cuatro años. (2003-2007).

Y hace poco más de un año, luego de un gobierno que mostró de manera efectiva una especial sensibilidad social con programas exitosos como Bogotá Sin Hambre,  el mismo Garzón le entregó,en bandeja de plata,  la Alcaldía de la capital otra vez al Polo Democrático Alternativo.  
 
Por eso era difícil prever que hoy, cuando los partidos empiezan a calentar motores para arrancar una nueva campaña política con miras a las elecciones de marzo y de mayo de 2010, Lucho Garzón esté saliendo de su partido al que le trajo tantos triunfos, con una lacónica carta en la que dice que se va a buscar una alianza con otros sectores para intentar llegar a la Presidencia.

 “Saben ustedes que discrepo de la decisión tomada por el congreso del partido y su ratificación en la reciente junta nacional en el sentido de negar una convergencia para las elecciones de 2010”, indica en la carta.

La decisión de Garzón no sorprendió a nadie, y menos a su partido, que no pareció conmoverse en lo más mínimo con su salida. No obstante, haber perdido a uno de sus líderes más carismáticos, tendrá consecuencias a la hora de medirse en la urnas. Tampoco hay que olvidar que en la plaza bogotana Lucho fue un alcalde mucho más popular que su sucesor Samuel Moreno, que ha devuelto a la ciudad a los tiempos en que la imagen negativa de sus gobernantes era más alta que la positiva.
 
Así mismo, Garzón era una figura que jalaba al Polo hacia el centro del espectro idelógico, más cercano al de las conservadoras mayorías colombianas. Y precisamente lo que lo saca del Polo es su insistencia en que para llegar a conquistar la Presidencia, el Polo tenía que aliarse con fuerzas de centro. De lo contrario, jamás lo lograría.
 
El joven Polo Democrático ha sufrido un desgaste acelerado por las pujas entre sus líderes. Unos ideológicamente más dogmáticos y radicales de izquierda, como Carlos Gaviria;  otros, más preocupados por sus feudos burocráticos, como los que rodean al Alcalde bogotano Samuel Moreno;  y aún otros, como el senador Gustavo Petro que piden no perder de vista la principal razón de su existencia: empujar el cambio social y de las costumbres políticas por las vías pacíficas.
 
En esa pelea interna, Garzón quedó en el grupo de los perdedores y por eso, ahora prefirió irse.  No sale indemne. Queda poco de su enorme capital político, cosechado en un gobierno que tuvo muchas debilidades, pero que con una gran capacidad de adaptación, logró entrar en lo que una inmensa mayoría de bogotanos consideró la buena racha de gobernantes de la ciudad.
 
Las encuestas de los últimos tiempos le dan un modesto tercero o cuarto lugar después de otros aspirantes a la Presidencia; eso, si el actual presidente Uribe no logra presentarse por tercera vez. Tampoco es claro cuál será su futuro, y si esta apuesta, de buscar la fuerza política por fuera de su partido, en lugar de batallarla por dentro, será ganadora.
 
Según ha trascendido, Lucho cuenta con el apoyo de un puñado de dirigentes de su Partido, entre los que se destacan el ex gerente del Acueducto, Edgar Ruiz y el concejal Antonio Sanguino. Y su idea es construir sobre el encuentro que tuvo con otros cuatro dirigentes políticos independientes la semana pasada, para consolidar una alianza de independientes progresistas de centro que tengan una posibilidad real de disputarle el poder al uribismo en el 2010.

El interrogante político que sigue ahora, es si el combativo senador Gustavo Petro seguirá los pasos de Garzón. Es más probable que Petro resuelva más bien dar la pelea en la interna de su partido que tendrá consulta popular abierta para escoger candidato a la Presidencia en septiembre próximo.

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