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| 11/26/2011 12:00:00 AM

Las consecuencias de la 'diplomacia paralela' de Uribe

Las opiniones del expresidente Álvaro Uribe no tendrían efectos en las relaciones entre Colombia y Venezuela en la medida que ambos gobiernos no le den trascendencia. Pero las alarmas es que crezcan movimientos políticos que interfieran en la política de otros países.

Que un expresidente de la República motive a dirigentes de oposición de otro país a ‘rebelarse’ contra la política exterior de determinado mandatario, no tiene antecedentes en la historia colombiana.
 
Álvaro Uribe rompió esa tradición (de respeto institucional), al pedirles a miembros de la oposición venezolana que rechazaran la nueva política de acercamiento al gobierno de Venezuela que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, implantó desde los pocos días de su posesión en agosto de 2010.
 
Uribe descalificó el hecho de que Santos haya encontrado en Hugo Chávez a su “nuevo mejor amigo”, más aún después de casi cuatro años de tensiones y relaciones congeladas. Y por eso consideró que por encima de las relaciones comerciales debe primar eso que llamó “los valores democráticos”.
 
Quizás, desde que se convirtió en expresidente, Uribe nunca había pronunciado palabras más duras contra Santos para cuestionar el rumbo de su política exterior.
 
Por eso, el expresidente Ernesto Samper calificó esta nueva intervención de Uribe como “insólita” y descalificó el hecho de que utilice la política exterior para hacer política interna. “Eso nunca se ha visto en Colombia”.
 
Y el consenso general entre dirigentes políticos de Colombia y Venezuela, y expertos en relaciones exteriores, fue de absoluto rechazo.
 
¿Afectará las relaciones diplomáticas?
 
Un día después de la reunión entre Uribe y opositores venezolanos, el interrogante que surgió es: ¿las palabras del expresidente pueden afectar el rumbo de las actuales relaciones entre Colombia y Venezuela?
 
La respuesta general es negativa. Eso sí, siempre que los canales institucionales de ambos países no se pronuncien al respecto, tal como lo consideró el exministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Guillermo Fernández de Soto, quien en declaraciones a Noticias Caracol señaló que la política exterior es manejada exclusivamente por el presidente de turno. “La política exterior fue encomendada por la Constitución al presidente y su canciller. Hoy son Juan Manuel Santos y María Ángela Holguín”.
 
Por eso, el excanciller consideró que el gobierno colombiano hace bien en no pronunciarse y consideró que el silencio que ha guardado este viernes la canciller María Ángela Holguín es la actitud adecuada.
 
Una postura que comparte uno de los voceros de la dirección plural del Partido Liberal, el presidente de la Cámara de Representantes, Simón Gaviria, quien en diálogo con Semana.com recordó que Colombia tiene una tradición de 200 años de vida republicana en la que no se han permitido diplomacias paralelas, tradición que se ha respetado “aún en los momentos de más aguda crisis. El único vocero de la política exterior es el presidente de la República”.
 
El único funcionario del gobierno colombiano que se ha referido a esta controversia ha sido el vicepresidente Angelino Garzón, pero su pronunciamiento, que no debe entenderse como oficial, sino una percepción personal, está lejano en profundizar cualquier eventual malestar. “Las relaciones internacionales entre los Estados no descansan sobre las afinidades ideológicas o partidistas de los gobernantes”.
 
La única preocupación que le genera al excanciller Fernández de Soto es la naturaleza y personalidad del presidente venezolano Hugo Chávez, al señalar que el mandatario del vecino país es “contestón”.
 
Sin embargo, Fernández de Soto considera que si ambos gobiernos mantienen la prudencia y no se refieren al respecto, probablemente, el próximo lunes 28 de noviembre, cuando Santos y Chávez se reúnan de nuevo en Caracas, las relaciones bilaterales podrán salir fortalecidas.
 
Su reflexión es que un expresidente, cualquiera que sea, “debería tener todo el cuidado para no generar polémicas con dos jefes de Estado cuyas relaciones no han sido fáciles”.
 
Los expertos tampoco consideran que las opiniones del expresidente Uribe afecten el buen clima entre los dos países, ni siquiera por el hecho de que haga parte de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores. El expresidente Ernesto Samper aclara que esa es una instancia sólo de carácter consultivo, y que en Colombia la política exterior “siempre se ha definido a través de consensos, y no para hacer política interna de la política exterior”.
 
Eso sí, en diálogo con Caracol Radio, Samper invitó al expresidente Uribe a participar de la comisión asesora de relaciones exteriores donde tiene asiento (desde que se posesionó Juan Manuel Santos no ha participado), y en ese escenario controvierta las diferencias que tenga en cuanto al manejo de la política exterior que adelanta el gobierno Santos.
 
El próximo 15 de diciembre está pactada una nueva sesión de la comisión, según lo informó el propio Samper.
 
Y en la eventualidad de que Uribe participe, es poco probable que el gobierno dé un giro en su política con Venezuela, más aún cuando esta ha tenido un gran consenso en sectores políticos del país.
 
Incluso, la canciller María Ángela Holguín advierte en su documento de rendición de cuentas que el principal logro de su gestión ha sido el restablecimiento de las relaciones con el gobierno de Chávez.
 
Allí, señala que “con Venezuela, luego de la reunión del Presidente Santos y el Presidente Chávez, realizada en Santa Marta, en el mes de agosto de 2010, se han logrado importantes acuerdos en diversos temas como comercio, turismo y salud, entre otros y se ha avanzado en el tema de seguridad, el cual es una prioridad para Colombia”.
 
El juego político de Uribe
 
La otra lectura que se le ha dado a las declaraciones de Uribe ante un grupo de políticos de oposición venezolana sí podría tener consecuencias negativas a largo plazo.
 
Se trata del escenario que en Colombia dirigentes y movimientos políticos establezcan coordinaciones con sus pares ideológicos en países vecinos para afectar las relaciones entre dos naciones.
 
Ese es el riesgo que advierte el presidente de la Cámara, Simón Gaviria, al señalar que no sería sano para ninguna democracia.
 
Como vocero del Partido Liberal, Gaviria afirma que “no podemos permitir coordinaciones entre los diferentes grupos políticos de Colombia y Venezuela saboteando las relaciones de Colombia y nuestros intereses en el exterior”.
 
Aunque es común que partidos políticos afines en distintos países tengan diálogos permanentes, asegura Gaviria que no puede permitirse que alteren políticas de Estado.
 
La reunión de Uribe con opositores venezolanos fue promovida por la Fundación Internacionalismo Democrático, presidida por el expresidente colombiano. En la página web de esta Fundación se lee que se trata de un centro de pensamiento “que nace con el propósito de promover y defender los valores de la Democracia y la Libertad en el ámbito continental, y hacer frente a los proyectos autoritarios y populistas establecidos en algunas naciones de América Latina, que amenazan con propagarse en otros países del continente con toda suerte de engaños y recursos”.
 
El senador Roy Barreras (la U) aseguró, en diálogo con Semana.com, que “a nadie le debe sorprender” que el expresidente Álvaro Uribe participe en este tipo de
proyectos continentales, al afirmas que Uribe “es un referente latinoamericano y tiene todo el derecho de hacer política”, además como contraposición a proyectos como el de Chávez en Venezuela.
 
Al senador del Polo Camilo Romero, integrante de la Comisión Segunda del Senado que se ocupa de temas de relaciones exteriores, tampoco le sorprende este camino del expresidente Uribe, y asegura que “como le fue tan mal en Colombia, ahora intenta abrir nuevos campos para hacer política”.
 
Telésforo Pedraza, representante conservador de la Comisión Segunda de la Cámara, también considera que cualquier dirigente puede hacer política, pero califica de riesgoso que en ese empeño afecte la política exterior.
 
Pedraza también considera que “en Colombia se ha venido forjando una cuadrilla de jurásicos que prefieren fijarse en el pasado y no en el porvenir”, refiriéndose a que las crisis con Venezuela han quedado atrás.
 
Mientras que el senador Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical, es de la opinión que el que quiera hacer política lo puede hacer pero “respetando a los gobiernos vecinos”.
 
En Venezuela, los políticos de oposición a Chávez también guardan distancia frente a la intervención política de Uribe.
 
El secretario ejecutivo de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo, en un comunicado recogido por la agencia EFE, señaló que las opiniones del expresidente (Álvaro) Uribe “las escuchamos con el respeto que merece y con el reconocimiento que se ha ganado por sus logros como gobernante, pero con el mismo respeto debemos decirle que apreciamos que su punto de vista tiene un fuerte sesgo de política interna colombiana que a nosotros no incumbe, aunque la seguimos con natural interés”.
 
Mientras que en Colombia, el vicepresidente Angelino Garzón también advirtió la inconveniencia de que se haga política con asuntos de otros países. “Así como nosotros no queremos que ningún país se entrometa en nuestros asuntos, nosotros también tenemos que no entremeternos en asuntos internos de otros países”, dijo a manera de sugerencia en la instalación de la jornada sobre gobernanza y derechos humanos organizada por la Fundación Santillana en Bogotá.
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