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| 9/27/2011 3:00:00 PM

Las lecciones de la 'Corzotón'

Para muchos ciudadanos el Congreso sigue siendo la institución del Estado que representa la corrupción. El presidente Juan Manuel Corzo dio la cara en los medios, presentó disculpas y se comprometió a cambiar la imagen del parlamento.

Para el controvertido senador Juan Manuel Corzo este martes 27 de septiembre fue uno de sus días más difíciles en la presidencia del Congreso.
 
Mientras ocupaba su curul en la Comisión Primera del Senado, donde se discutía el también polémico proyecto sobre la prohibición del aborto, a pocos pasos del capitolio, en la plaza de Bolívar, casi un centenar de ciudadanos decidieron expresarle su indignación por las infortunadas declaraciones que concedió, entre otras, sobre la necesidad de subsidiar la gasolina para el presidente del Congreso.
 
Pocos han sido los antecedentes en los que los ciudadanos se movilizaban contra un congresista. La más reciente se remonta a 1996, cuando con un elefante de espuma, cubierto por un manto de mogollas, muchos ciudadanos reaccionaron contra el entonces representante Heyne Mogollón, quien por esos días adelantaba la investigación contra el presidente Ernesto Samper por su presunta responsabilidad en el ingreso de dineros del narcotráfico a su campaña y sembraba dudas sobre la imparcialidad en el proceso.
 
Desde entonces no se veía una manifestación contra un congresista. Esta vez, numerosas pancartas que ironizaban las salidas en falso de Corzo expresaban la indignación. “La mejor inmunidad es ser honesto”. “Blinden sus carros, pero no sus delitos”.
 
Los ciudadanos repartían el famoso billete azul de 190.000 pesos con la cara de Corzo, una cifra simbólica que para Planeación Nacional significa ahora el umbral de la pobreza. Los billetes pasaban de mano en mano y terminaban en varias urnas. Era una colaboración simbólica para quienes ganan 21 millones de pesos, como congresistas, y se les hace difícil tanquear sus vehículos. 
 

La manifestación, muy por debajo de las expectativas, también sirvió para poner en el ojo del huracán al Congreso. Más allá de que el año pasado expidió más de una veintena de leyes cruciales para las reformas del actual gobierno, para la opinión de los manifestantes sigue siendo la institución que simboliza la corrupción del país.
 
Por lo menos así lo reflejaban las arengas cuando por la entrada principal del capitolio entraban parlamentarios para asistir a los debates de las plenarias.
 
Incluso, uno de los promotores de la movilización, el periodista y libretista Gustavo Bolívar, planteó que en Colombia el Congreso debería ser unicameral e integrado sólo por 100 parlamentarios. “¿Cuánto dinero se ahorraría el Estado?”, se preguntaba.
 
Mientras la ‘corzotón’ marchaba, el senador Juan Manuel Corzo seguía en su curul. No dejaba de coger su Blackberry para mandar mensajes. La discusión sobre el aborto lo tuvo como protagonista principal. Todo apuntaba a que se votaría el primer debate del proyecto, pero Corzo se opuso y con una proposición promovió una audiencia pública en la que expertos de todo nivel, desde médicos, abogados y organizaciones sociales pudieran pronunciarse sobre el tema antes de la decisión de los senadores.
 
El debate se aplazó y Corzo dio la cara. Muchos lo esperaban en la plaza de Bolívar, pero prefirió los medios de comunicación. Precisamente donde entregó sus declaraciones polémicas.
 
“Me equivoqué, errar es de humanos. Por la dignidad que tengo, pido inmensas disculpas al pueblo colombiano, porque realmente mis palabras generaron indignación. Prometo que la presidencia del Congreso será honesta, como ha sido mi carrera política”.
 
Corzo, por primera vez, reconocía sus errores. Y los atribuyó a que lo suyo es el derecho, quizá no la comunicación. “Soy un pésimo comunicador y eso quedó demostrado”.
 
Muchas voces en la plaza de Bolívar pedían la renuncia de Corzo. El presidente del Senado se defendía sacando en cara el trabajo del Congreso. “Hemos avanzado en temas importantes y estamos abordándolos con responsabilidad. Acabo de venir de un viaje donde la comunidad internacional entiende que lo que estamos trabajando es por una libertad del Congreso para representar bien al pueblo colombiano. Tengo un interés altruista”.
 
Aunque Corzo parecía solo, aguantando el chaparrón de críticas, el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, sin reducir la discusión a las frases del presidente del Congreso, le dio un respaldo al trabajo del legislativo. “Los proyectos avanzan satisfactoriamente. El Congreso trabaja con normalidad, incluso sin que el debate electoral lo afecte. El balance, en un año, va a ser positivo”.
 
Esa especie de espaldarazo del Gobierno probablemente sea lo que necesitaba Corzo, cada vez más obligado a convertir las 'lanzas en cañas' y dejar atrás sus infortunadas apariciones. Por lo menos, el día de la ‘Corzotón’, dio un primer paso. No insistió en defender sus ideas, a cambio, presentó disculpas por toda la indignación que produjeron. Falta ver si el país las acepta o insiste en su rechazo.
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