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| 10/8/2012 12:00:00 AM

¿Les preocupa a los políticos colombianos seis años más de Chávez?

El proceso de paz del Gobierno colombiano con las FARC ha cambiado la percepción que sobre Hugo Chávez tiene la clase política colombiana. Ahora recibe con mayores expectativas que reservas un nuevo periodo presidencial del comandante en Venezuela.

La percepción que los dirigentes políticos colombianos tienen hoy sobre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dista un poco de la que tenían hace tan solo dos años. Y en buena parte hay un responsable: el presidente Juan Manuel Santos. 
 
Hace dos años, cuando los más pesimistas pensaban que un escenario de guerra entre Colombia y Venezuela podría resolver las diferencias entre los gobiernos de las dos naciones, y cuando el presidente Álvaro Uribe no paraba de reclamar a Chávez por la presencia de jefes guerrilleros en el territorio patriota, el presidente Santos apostó por recomponer las relaciones diplomáticas. 
 
No solo fue uno de los primeros actos de su gobierno. Santos incluso aseguró que el comandante Chávez se había convertido en su “nuevo mejor amigo”. Ese giro en las relaciones con Venezuela fue recibido con optimismo, especialmente en materia comercial y más aún en los municipios de lado y lado de la frontera. 
 
Sin embargo, en los sectores políticos, como en algunos dirigentes de La U y del Partido Conservador, siempre hubo reparos frente a esa nueva relación. 
 
Y aunque la clase política no se fía de Chávez, por lo menos su permanencia en el poder, por seis años más, ya no se ve como una “hecatombe”, como en términos ‘uribistas’ alguna vez se asumió la posibilidad de que el Socialismo del Siglo XXI se perpetuara en Venezuela y se expandiera hacia otras naciones de América Latina. 
 
Y el hecho de que ahora haya más expectativas con Chávez en el poder, sin duda lo marca el proceso de paz que el Gobierno colombiano instalará con las FARC la próxima semana en Oslo, Noruega. 
 
Por ejemplo, Simón Gaviria, jefe único del Partido Liberal, es de los que no tienen ningún temor. Porque asegura que los términos de las relaciones diplomáticas con Venezuela fueron acordados en la primera reunión que Santos y Chávez sostuvieron en Santa Marta (agosto del 2010) y que han mantenido dos años de armonía entre las dos naciones. Colombia, dice Gaviria, seguirá exportando sus productos a Venezuela y el pago de la deuda a los comerciantes nacionales, confía el dirigente liberal, se sigan saldando. 
 
Pero Gaviria, en lo que sí considera “muy decisivo” a Hugo Chávez, será en la participación en el proceso de paz. 
 
El vocero del Polo Democrático en el Senado, Mauricio Ospina, también califica de “determinante” el papel de Chávez en el proceso de paz colombiano al señalar que podría “generar las confianzas institucionales necesarias” entre gobierno y FARC. 
 
Los diálogos entre las FARC y el Gobierno, son procesos que tienen pronóstico reservado, dice Ospina. Son diálogos entre “dos poderes” que carecen “de todo tipo de confianza”, por lo que “los países padrinos o acompañantes” deberán dar las garantías de los compromisos adquiridos, “incluso la confianza para lograr sentarse en la mesa de Dialogo”. 
 
Para Ospina, Chávez además tiene “vocería natural y legítima” en el proceso de paz, porque considera que el presidente venezolano ha desarrollado un modelo diferente que reivindica la lucha social, que quita el monopolio al dueño del capital, que valora y refunda unas relaciones sociales diferentes con las clases trabajadoras. Y además, dice el vocero del Polo en el Senado, Venezuela también ha sufrido el impacto en la frontera. “la descomposición de las Farc ha golpeado a los venezolanos”. 
 
Sin embargo, en menor medida, hay quienes mantienen sus reservas. El senador Juan Lozano, expresidente del Partido de La U e integrante de la Comisión Segunda del Senado (de asuntos internacionales) no le quita la relevancia a Chávez en el proceso de paz pero dice que el gobierno colombiano debe impedir que “el anhelo de la paz sea un pretexto” para que el presidente venezolano intervenga en los asuntos nacionales”.
 
Carlos Fernando Motoa, vocero en el Senado de Cambio Radical (el cuarto partido de la Unidad nacional) dice que seis años más en el poder de Chávez no le genera “ninguna expectativa”. Por el contrario, le genera una “preocupación” el hecho de que en la frontera en el departamento de Arauca donde Motoa recuerda que se ha registrado un aumento de secuestros y otro tipo de delitos. 
 
El sector político que más recibió con reserva la reelección de Chávez sin duda fue el uribismo. El expresidente Álvaro Uribe no dejó pasar desapercibido el veredicto de las urnas en el vecino país para twittear “la lucha por la democracia y en contra del terrorismo no está atada a circunstancias electorales”. Al menos, ese ha sido el único ‘trino’ de su autoría, pues también ha utilizado su cuenta en esa red social para reenviar, o retuitear, algunos mensajes de seguidores suyos y hasta columnas de prensa que ponen en duda la transparencia de las elecciones y dicen que hay que distinguir entre comicios y democracia. 
 
Uribe, en sus ocho años de gobierno, mantuvo relaciones “muy tensas” con el gobierno de Chávez. Unas relaciones que tuvieron crisis, como la captura del guerrillero Rodrigo Granda o el bombardeo de la fuerza pública colombiana al campamento de Raúl Reyes en Ecuador, y que se rompieron cuando Uribe acusó al gobierno venezolano en el escenario de la OEA de tener connivencia con la guerrilla y refugiar en su territorio a los jefes de las FARC. Una situación que generó la indignación de los sectores políticos, pero sobre la que ahora muchos prefieren pasar la página. 
 
Por lo menos el gobierno colombiano hace rato que lo practica. Y la más reciente muestra es la felicitación  al pueblo venezolano y al presidente Hugo Chávez que despachó la cancillería colombiana este lunes. "Para Colombia siempre será una prioridad trabajar con Venezuela en el mantenimiento y fortalecimiento de las relaciones entre los dos países".
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