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| 8/26/2011 12:00:00 AM

Los candidatos a la Alcaldía de Bogotá hablan sobre la situación actual de la ciudad

Semana.com y la Universidad del Rosario presentan las respuestas de los candidatos sobre el actual modelo de desarrollo de la ciudad, el crecimiento urbano y los retos que debe enfrentar el próximo alcalde.

¿Cuáles son los grandes retos que considera debe enfrentar quien presida el gobierno local?
 
Antanas Mockus
 
El reto fundamental es el problema de la corrupción que afecta la confianza de los bogotanos y afecta las inversiones sociales y la inversión en seguridad. Debemos proteger los recursos públicos como recursos sagrados.
 
 
 
 
 
 
Aurelio Suarez
 
Colombia es uno de los países más desiguales del mundo y Bogotá una de las ciudades más desiguales del país. Aunque la ciudad avanzó en áreas y garantía de derechos fundamentales, especialmente en educación, salud y seguridad alimentaria, no puede negarse que existen políticas de orden nacional que afectan el desarrollo de los entes territoriales y el bienestar de sus habitantes. Esto sucede, por ejemplo, con los tratados de libre comercio con países como Estados Unidos, la Unión Europea y Corea del Sur, que perturbarán aún más la industria bogotana, ya bastante disminuida, por cierto, por las políticas de apertura económica.
 
Al concentrar cerca del 18% de la población colombiana, Bogotá requiere hacer enormes esfuerzos para sostener un gasto social y una dinámica económica que propicie el empleo y permita estándares de vida digna para todos sus habitantes. Algunos elementos de la presente política económica nacional dificultan esta tarea, así como otras leyes vigentes, como la Ley 100, la Ley 142 y similares, sobre las que es necesario pronunciarse y promover su modificación sustancial en tanto en ellas se soportan buena parte de las razones que explican el deterioro de la situación socioeconómica de millones de habitantes de Bogotá.
 
Carlos Eduardo Guevara
 
La reconstrucción de la institucionalidad y la gobernabilidad del Estado local, asegurando el cumplimiento de las atribuciones del alcalde y recuperando la dignidad del cargo como del conjunto integral de la administración distrital.
 
 
 
 
 
 
Carlos Fernando Galán
 
El primero es recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones de gobierno distritales y locales. Sin la legitimidad otorgada por los ciudadanos a su gobernante cualquier política pública se echa al traste. Por eso la transparencia en las ejecuciones de mi gobierno serán fundamentales para retomar la confianza perdida, cero corrupción, sin carteles ni roscas. Cada peso que invirtamos será para que cada bogotano y bogotana mejore sus capacidades y pueda avanzar en su proyecto de vida. Nuestra responsabilidad como Estado es brindar todas las garantías para que ello se cumpla, por eso que sus desplazamientos por la ciudad sean seguros y rápidos; que tengan un espacio público amable y solidario, que potencien sus capacidades y logren emplearse porque recibieron la educación adecuada o puedan desarrollar sus aptitudes para las artes o para el deporte, sin ningún distingo de etnia, género, lugar de origen o de credo, sin limitaciones por cualquier tipo de discapacidad; en una ciudad que garantiza el aire limpio y la protección de sus cerros, ríos, quebradas y humedales, son los grandes retos que debe afrontar el próximo gobernante de Bogotá.
 
David Luna
 
El principal reto será devolverle el rumbo a la ciudad. Hoy Bogotá es una ciudad que no sabe para dónde va. La institucionalidad se ha perdido, no sólo por la falta de gestión de las instituciones sino también por la falta de liderazgo del alcalde mayor. El atraso en la infraestructura está teniendo serios efectos en la movilidad de la ciudad, la inseguridad está carcomiendo a los ciudadanos y hoy Bogotá es una ciudad más desigual gracias a que no contamos con una política de atención integral a la primera infancia y a la baja calidad generalizada en la educación pública.
 
Dionisio Araujo
 
Seguridad total. La seguridad es la base de la convivencia y del progreso. Tenemos que liberar nuestras calles del crimen hasta el punto de que podamos transitar por todas ellas a cualquier hora sin temor de ninguna clase.
 
Movilidad. La movilidad, como la seguridad, es presupuesto insoslayable para la buena calidad de vida, el crecimiento económico, la productividad y la alegría y salud de los habitantes. Adelantar las obras públicas que conduzcan a garantizar la posibilidad de transportarse digna y rápidamente es concreción de uno de los más elementales derechos del hombre: el de la libertad. La falta de movilidad se ha convertido en una verdadera pesadilla para los bogotanos y por ello hay que prestarle atención prioritaria.
 
Educación: Como estamos convencidos de que nuestros problemas vienen de las actitudes, se debe dar un vuelco total a nuestros métodos y propósitos educativos, sobre todo en la primaria y la secundaria. Hay que poner énfasis especialísimo en la educación para la convivencia, la creatividad, el trabajo y el civismo.
 
Crecimiento económico sostenido: La única manera real de resolver los problemas sociales es con dinero. Las promesas demagógicas de educación gratuita, salud, vivienda, recreación sólo se logran con progreso económico. Por ello no puede existir contraposición o exclusión entre socialismo bien entendido y crecimiento. Los únicos capaces de generar crecimiento económico son los empresarios. Cabe puntualizar que el término “empresario” no se limita a los grandes comerciantes o industriales, sino que abarca a todos aquellos que, de una u otra forma, ejercen actividades económicas independientes. Es imperativo, entonces, crear un clima favorable para el progreso empresarial. Con ese progreso vendrán el empleo, la riqueza, el incremento de los recaudos tributarios y el mejoramiento de la calidad de vida para todos.
 
Turismo: fue la redención económica de muchos países y ciudades. Es necesario brindarle a esta rama de la economía un apoyo irrestricto y un impulso enorme para que genere los frutos que todos necesitamos en materia de producción de divisas, buena imagen internacional que favorezca la atracción de capitales y generación de empleo poco especializado.
 
Enrique Peñalosa
 
Son muchos los retos que plantea administrar una ciudad de las dimensiones de Bogotá. Pero son temas prioritarios la generación de ingresos, la lucha contra la pobreza, derrotar la inseguridad y hallar soluciones a la movilidad, mejorando el Transmilenio y avanzando en la construcción de un metro social, que integre a todos los ciudadanos. Tenemos que asegurarnos de fortalecer las políticas sociales exitosas y, al mismo tiempo, avanzar en todos los indicadores de calidad de vida, cumpliendo las metas del milenio. También es urgente elevar la autoestima de los bogotanos, que han visto caer la ciudad en el hueco de la corrupción y el desgobierno.
 
Gina Parody
 
Los retos en Bogotá son múltiples. Urge dar respuestas en materia de seguridad, transparencia, empleo, transporte, educación, salud, medio ambiente, vivienda, protección a las minorías. Para responder a todos los retos que enfrenta Bogotá preparé un exhaustivo programa de gobierno con diagnóstico, medidas a corto, mediano y largo plazo. Y cuento con un equipo sólido, preparado para enfrentar los grandes retos de la ciudad. Lo más importante para resolver las problemáticas de Bogotá es contar con la independencia y la valentía que ellas requieren. Solo así podremos tener una ciudad orgullosa de sus gobernantes, de sus ciudadanos y de su transformación.
 
Gustavo Petro
 
Los retos de la próxima administración de la ciudad son construir un gobierno democrático, bajo los principios del Estado Social de Derecho, que depure las prácticas perniciosas del manejo público y promueva relaciones responsables, transparentes y en justicia y equidad con todos los actores urbanos, devolviéndole la confianza tributaria y en la administración a la ciudadanía, a la vez que garantice transparencia en la contratación. Se debe promover el crecimiento económico con equidad, el combate frontal a la inseguridad, erradicando las mafias asentadas en el distrito, la mejora de la calidad de vida sin exclusiones, el acceso a mejores oportunidades de trabajo, el respeto a las libertades civiles y a los derechos sociales y de la naturaleza al concebir el agua como eje articulador del desarrollo urbano.
 
Jaime Castro
 
Los principales retos están asociados a la toma de decisiones que permitan la solución de los problemas de moralidad en la gestión pública, movilidad e infraestructura de transporte y tránsito, seguridad y convivencia ciudadanas, desempleo e informalidad en la generación de ingresos, acceso a servicios públicos y sociales de calidad e integración con las entidades territoriales circunvecinas para abordar problemáticas y oportunidades comunes en temas como el medio ambiente, transporte, servicios públicos, seguridad alimentaria, competitividad e infraestructura para el desarrollo regional. Lo anterior implica un liderazgo fundamentado en el compromiso ético con lo público y con la ciudadanía, así como una gran experiencia en la administración pública y en la toma de decisiones complejas. Los actuales desafíos y encrucijadas de la ciudad no permiten más improvisaciones.
 
¿Qué cambiaría del modelo actual de desarrollo de la ciudad?
 
Antanas Mockus
 
El modelo de Bogotá se resume en alta densidad y segregación socioespacial. Lo primero es imposible e inconveniente de cambiar; hay que cambiar lo segundo: dotación de infraestructura de movilidad en donde escasea, más servicios del distrito (como seguridad), más mezcla de estratos en los planes parciales, y eventualmente una política de subsidio para vivienda en arriendo.
 
 
 
 
Aurelio Suarez
 
Es imprescindible profundizar más las políticas sociales, pero acompañadas de un programa redistributivo que combata la desigualdad y contrarreste los efectos perversos de las privatizaciones, especialmente de los servicios públicos, sobre la calidad de vida de la ciudad. Estas últimas han consistido en el traslado de enormes rentas públicas de usuarios y consumidores y de la propia hacienda distrital en pro de un oligopsonio.
 
Transformaría la política de hábitat y desarrollo urbano para que el Distrito pueda construir, de manera directa y sin intermediarios, vivienda de interés prioritario a menor precio y de calidad. Modificaría el esquema tributario hacia uno más progresivo y justo, que corrija las exclusiones deliberadas y los vacíos legales en el impuesto predial y en el de industria y comercio, así como la aplicación del mandato constitucional que ordena una participación estatal en la plusvalía urbana.
 
En movilidad, los usuarios, pocas veces consultados, jugarán el rol protagónico. Para combatir la corrupción, se acudirá al poder ciudadano para el control del gasto y la gestión pública, pues es un asunto que no compete sólo a los organismos de control y de justicia.
 
En seguridad no militarizaría el orden público. Por el contrario, propendería por el carácter de cuerpo armado civil de la Policía.
 
Carlos Eduardo Guevara
 
Frente al panorama actual, proponemos una ciudad compacta y policéntrica, con una planeación al largo plazo, donde las intervenciones urbanas integrales generen justicia e inclusión social, donde la infraestructura y equipamientos de la ciudad sean gozados en igualdad de condiciones por todas y todos los bogotanos, a través de un urbanismo sostenible, una planeación justa.
 
 
 
 
Carlos Fernando Galán
 
El modelo de desarrollo de Bogotá está llevando a los pobres a la periferia, lo cual trae grandes problemas a quienes tienen menos recursos. Para ellos, vivir la ciudad significa grandes desplazamientos a los centros de estudio, trabajo, diversión y servicios de salud, que se concentran en el denominado centro expandido de la ciudad, configurado por la carrera séptima y la calle 26, lo que va en detrimento de calidad de vida, pues no tienen tiempo para estar con sus hijos, no cuentan con espacios públicos que garanticen su derecho a la ciudad. Por eso la pregunta es ¿cuándo nos vamos a hacer cargo de nuestros pobres? No podemos seguir expulsándolos a las periferias en asentamientos informales.
 
Por ello, el cambio del modelo de la ciudad está trazado sobre la equidad en el uso y el derecho que tienen cada bogotano y bogotana de acceder en las mejores condiciones a los servicios públicos como a los servicios sociales básicos, en un modelo de ordenamiento en donde se densifiquen áreas con baja ocupación de viviendas y personas por hectárea y cercanas al centro expandido, a través de procesos de rehabilitación y de renovación urbana, donde no se cambie el perímetro de la ciudad para que siga siendo una ciudad concentrada, dejando de lado modelos expansionistas, que a la larga nos salen más costosos a todos, e integrada con los municipios vecinos y con la región que nos circunda, respetando sus vocaciones, potencialidades y autonomías territoriales, haciendo un ejercicio de complementariedad en la búsqueda del bienestar de quienes habitan la región-capital.
 
David Luna
 
(No respondió).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dionisio Araujo
 
Hay que promover un vuelco total de la manera como se relaciona el gobierno distrital con los ciudadanos, de tal manera que estos recuperan su incidencia y sentido de pertenencia y construyan confianza frente a la política y los gobernantes.
 
 
 
 
 
 
Enrique Peñalosa
 
Uno de los grandes problemas de la actual administración es la ausencia de una concepción de modelo de ciudad. Yo quiero proyectar un modelo que sea para la gente, sostenible, con un transporte público eficiente y accesible para todos, con espacio público de calidad y densamente poblado. También quiero generar a partir de los equipamientos urbanos una sociedad más igualitaria, por eso voy a construir los megacentros deportivos y culturales donde personas de todos los estratos podrán disfrutar de su tiempo libre en lugares de altísima calidad. Voy a promover una ciudad más competitiva que se convierta en el gran centro de exportación de servicios y de educación. Por último, quiero promover un debate para que reflexionemos colectivamente sobre el modelo de ciudad que queremos construir hacia el futuro. Por eso apoyo iniciativas como Bogotá 500, un plan estratégico de desarrollo que vinculará a los diversos sectores para pensar cómo será la Bogotá del 2038, año en el que la ciudad cumplirá cinco siglos de su fundación.
 
Gina Parody
 
Actualmente Bogotá tiene un modelo de desarrollo donde existe un sólo polo de desarrollo que genera la mayoría del empleo y la riqueza de la ciudad. Este polo se extiende entre las calles 26 y 116 y las avenidas Caracas y la Circunvalar. No obstante, una ciudad con siete millones y medio de habitantes no puede tener un solo centro de desarrollo. Todos los días, más de cuatro millones de habitantes se desplazan del occidente de la ciudad –desde localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Engativá, Fontibón y Suba– hasta el centro expandido de la ciudad en el oriente. Este modelo debe cambiar. Mi propuesta es crear desarrollo económico a través de tres polos de desarrollo en el occidente: En Suba con un parque tecnológico, en Engativá una aglomeración de servicios aeroportuarios y en Ciudad Bolívar uno de oferta cultural jalonado por un gran escenario para conciertos de talla mundial.
 
Gustavo Petro
 
El actual modelo impuesto es depredador del ambiente. Bogotá se ha desarrollado como urbe a costa de la segregación y depredación de la sabana que la rodea, las zonas aledañas son las que brindan abastecimiento alimenticio y en las que se genera el agua. Los índices de desarrollo social revelan enorme desigualdad entre los grupos de mayores ingresos y el resto de la población en materia de acceso a la infraestructura urbana, los servicios educativos, de salud y la capacidad de pago en servicios públicos. Estamos en medio de un modelo que concentró el desarrollo urbano en obras faraónicas interminables e inmovilizó a la ciudad, en medio de la corrupción de los contratistas.
El proyecto “Bogotá Humana Ya” concibe el crecimiento de la ciudad en relación directa con el ambiente, generando procesos de densificación del centro y concibiendo el agua como el eje articulador del desarrollo urbano. Concibe una política pública para abaratar la ciudad en contraposición a su encarecimiento a partir de su expansión. Concibe el apoyo a la economía popular en vez de su persecución. Concibe la creación del Área Metropolitana para el Desarrollo Humano y Territorial Sostenible, en vez del conflicto con los municipios vecinos. Concibe pasar de un modelo de obras faraónicas a recuperar las arterias vitales de la ciudad, y concibe pasar de una gestión pública dominada por carteles de contratación a procesos transparentes de gestión pública con amplia vigilancia y control por parte de la ciudadanía.
 
Jaime Castro
 
Es urgente cambiar el enfoque de crecimiento y de desarrollo económico y social pensado solamente hacia adentro de la ciudad, para pasar a actuar regionalmente de consuno con las entidades territoriales colindantes con el Distrito Capital y de cara al mundo globalizado atendiendo problemas como la movilidad y la seguridad humana. También es necesario recuperar la gobernabilidad democrática de la ciudad y la transparencia en la gestión pública, de manera que se recupere la confianza, el respeto y la credibilidad de los ciudadanos en su aparato institucional, y para ello, a manera de ejemplo, hay que redefinir el papel de los organismos de control y vigilancia y del control interno, modernizar el régimen contractual y blindar las finanzas de la ciudad de los malos manejos y las improvisaciones.
 
¿Qué representa para su ciudad el crecimiento urbano?
 
Antanas Mockus
 
Una tragedia inevitable.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Aurelio Suarez
 
En las dos últimas décadas, el 44% de las nuevas viviendas en Bogotá se han producido por autoconstrucción y se han incorporado alrededor de 5.000 hectáreas de suelo a la ciudad de manera informal, lo que se traduce en un recrudecimiento de las desigualdades urbanas. En Bogotá, la carencia de vivienda y el déficit habitacional es una realidad: el 54% de los hogares de estrato 1 y 2, muchos de ellos bajo responsabilidad de madres cabeza de familia, viven en arriendo y cerca del 14% viven en condiciones de hacinamiento. Adicionalmente, el 50% de hogares arrendatarios comparten la vivienda con dos hogares o más, hasta 10 personas por residencia. Esta proporción es superior para los hogares con jefatura femenina (52%) que masculina (47%). El mercado de trabajo informal está estrechamente relacionado con el mercado informal residencial. El 50% de los jefes de hogar informales tienen trabajos informales.
 
Paralelo a esta informalidad, se ha implantado un modelo predominantemente expansivo que ha favorecido los negocios inmobiliarios y de expansión del suelo. También los procesos de renovación urbana se han adelantado expulsando a moradores locales. Tanto la expansión como la renovación no se han ejecutado con eficaces instrumentos de gestión del suelo por parte del Distrito que protejan a los habitantes originales y que a la vez trasladen al Erario una porción importante del enorme valor que una y otra generan. Sin estos instrumentos no es posible ni un crecimiento urbano ordenado ni una redistribución en beneficio general del lucro causado.
 
Además del crecimiento urbano, es conveniente referirse al desplazamiento forzado de millones de personas desde el campo y las regiones hacia la capital, por la violencia o por causas económicas. A la par que sus ilusiones de una vida mejor, estas personas traen un sinnúmero de presiones para los ya costosos y monopolizados servicios públicos domiciliarios. Es un crecimiento caótico, intensificado este caos por los criterios de libre mercado que lo han regido.
 
Carlos Eduardo Guevara
 
Un reto, porque es necesario enfrentar las problemáticas de proliferación desmedida de asentamientos urbanos en condiciones precarias, el deterioro ambiental, la baja calidad y cantidad de espacio público, la deficiente prestación de servicios públicos, y el déficit en vivienda, entre otros.
 
 
 
 
 
Carlos Fernando Galán
 
Entiendo crecimiento urbano como la forma en que la ciudad se expande hacia arriba o hacia los lados. Como he explicado el crecimiento de Bogotá debe ser hacia arriba, en aquellas áreas con baja densidad y que cuenten con la oferta de servicios públicos para abastecer a una mayor población. Crecer hacia los lados significa organizar una ciudad que privilegia al carro sobre el peatón, a la que la carga de recursos por la expansión de servicios públicos le puede generar problemas fiscales, poblando la sabana sin considerar la importancia que ella tiene en la sostenibilidad ambiental de Bogotá y en su abastecimiento alimentario.
 
David Luna
 
Bogotá ya es una de las ciudades más densas del mundo y debe plantearse un crecimiento organizado y de manera integrada con la región. Es la única manera de lograr afrontar y mitigar de manera organizada las externalidades generadas por el crecimiento urbano al tiempo que se generan alternativas para ofrecer mejores condiciones de vida a la población.
 
 
 
 
Dionisio Araujo
 
El crecimiento urbano, dependiendo de cómo se maneje desde la administración, puede significar oportunidades de progreso y realización personal para muchos, o caos e inseguridad si no se maneja apropiadamente.
 
 
 
 
 
 
Enrique Peñalosa
 
Bogotá ya no tiene tierra hacia donde crecer. Eso significa un enorme reto de planeación urbanística y la concepción de un nuevo modelo de ciudad, por cuanto hay un enorme déficit de vivienda de más de 250 mil soluciones habitacionales. Tenemos que ser capaces de construir un promedio de 120 mil viviendas anuales durante los próximos diez años. Para ello será necesario adelantar un intenso proceso de ordenamiento territorial y de concertación con los municipios aledaños, para generar procesos de construcción de vivienda de calidad en los límites con Bogotá. Es necesario fortalecer y darle un nuevo rumbo a Metrovivienda. Promoveremos la solución de vivienda para cientos de miles de familias en entornos de altísima calidad, durante nuestra administración y hacia el futuro.
 
La Empresa de Renovación Urbana, que concebimos y cuya aprobación en el Concejo logramos en nuestra pasada administración, tendrá un verdadero liderazgo en este campo, en equipo con la secretaría Distrital de Planeación, la EAAB, y demás entidades del distrito, lideradas directamente por el alcalde mayor.
 
Gina Parody
 
La población de Bogotá crece a un ritmo del 1.2% anual según el DANE. Esto equivale aproximadamente a 80.000 personas al año. Un cálculo muy conservador puede llevarnos a estimar que la mitad de esas personas son pobres, lo cual significa que la ciudad tiene cada año 40.000 personas nuevas en condición de pobreza –alrededor de 10.000 hogares. Como Distrito Capital, Bogotá está obligada a acoger a todos aquellos que deseen buscar una nueva vida en la ciudad. El reto no es menor: en la actualidad Bogotá tiene un déficit de vivienda de alrededor de 300 mil viviendas. La creciente población de la ciudad requiere de soluciones reales y dignas de vivienda, pero también de oportunidades de empleo y estudio y, en general, del goce efectivo de todos sus derechos.
 
Gustavo Petro
 
Para la ciudad de Bogotá el crecimiento urbano bajo el modelo expansivo representa una depredación constante del medio ambiente, un modelo que genera altos costos fiscales a la ciudad por la instalación de redes de servicios públicos, malla vial y sus respectivos equipamientos, y un modelo que genera mucha más segregación social. (Este modelo ha sido liderado básicamente por el sector urbanizador informal en el cual se encuentra aproximadamente el 50% de la población de la ciudad de Bogotá). Por esto propongo un modelo de densificación caracterizado por ser amigable con el ambiente, crece en altura (edificios), aprovecha al máximo la malla vial, y los equipamientos ya existentes. La población de los distintos estratos tendrá acceso a estos bienes inmuebles, por lo que es un modelo democratizador. Pero para lo anterior, Bogotá tendría que asumir grandes retos de revitalización urbana, reconstruir una buena parte de la ciudad construida, bajo una contratación transparente; en la que se requiere una representación y gestión institucional competente, y un fuerte compromiso ético y económico del sector urbanístico privado, que le apueste a invertir de manera asociada con los propietarios de los bienes inmuebles ubicados en el centro ampliado de la ciudad.
 
Jaime Castro
 
Las grandes megalópolis del mundo, y Bogotá es una de las 50 más grandes, representan una doble condición: son fuente de oportunidades para el desarrollo humano, pero también son espacios para la exclusión y la pobreza. Después de la Carta del 91, que le dio el carácter de Distrito Capital, y de la expedición de su Estatuto Orgánico, que ha sido eficaz instrumento político, fiscal, administrativo e institucional para la construcción de una ciudad moderna, Bogotá se ha transformado de manera destacable. Ya alcanzó algunas y pronto puede alcanzar otras de las metas del milenio. Estamos en presencia de una Bogotá social, que en otros campos importantes también ha hecho progresos notables. Tiene el índice de desarrollo humano más alto del país (0.83), superior al promedio de las zonas urbanas de América Latina (0.78). Sus habitantes tienen el mejor nivel de vida y el mayor ingreso per cápita del país. Posee recurso humano joven y bien calificado.
 
A pesar de lo anotado, es una de las ciudades del continente, y hasta del mundo, en la que hay alarmantes desigualdades sociales, porque el crecimiento urbano y la prosperidad económica benefician a muy pocos. Por ello más del 80% de los trabajadores gana menos de dos salarios mínimos, la informalidad laboral es del 45%, y el subempleo, superior al 30%. Su empuje y dinamismo económico han hecho que hoy represente el 26% del Producto Interno Bruto Nacional. El PIB de Bogotá es superior al de países como Bolivia, El Salvador o Costa Rica. Tiene diversificada estructura productiva y dinámica plataforma empresarial (250.000 empresas).
 
Además, se convirtió en la gran Bogotá, comparable en muchos aspectos al Gran Buenos Aires, al Gran Londres o a la Gran Manzana, porque con los municipios de la cuenca alta del río, hasta el Salto de Tequendama, y los de la Sabana, no sólo conforma una ecoregión, sino que integra un conjunto de centros urbanos, entre los que hay toda clase de interacciones, pero también de interdependencias, pues afrontan situaciones y problemas comunes que deben ser tratados de manera coordinada y unificada. De ahí surge la necesidad de organizar e institucionalizar la primera ciudad región del país. Lo anterior exige que Bogotá tenga un gobierno de calidad. Transparente y participativo. Eficaz y eficiente, como el que espero presidir a partir del año entrante.
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