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| 3/15/2010 12:00:00 AM

Los cinco fenómenos del Congreso

Las grandes conclusiones: se configuran dos partidos poderosos en el Congreso, dos de cada tres senadores son ‘nuevos’, la izquierda perdió terreno y el Capitolio no se libró de la parapolítica.

 Los resultados de los comicios para el Congreso de la República dejaron en el escenario tres categorías de partidos. Los ganadores, que como estaba cantado son los uribistas (la U, el Partido Conservador y el PIN) que crecieron en número de curules. Los perdedores, que fueron los que le hicieron oposición a Uribe (el Polo y Cambio Radical) y perdieron un porcentaje significativo de sus puestos en el Congreso. La excepción a esta regla fue el Partido Liberal que, a pesar de estar en la oposición, mantuvo su caudal electoral. Lo cual es casi una hazaña si se tiene en cuenta que el trapo rojo está desde hace 12 años por fuera del poder y por ende del reparto burocrático. Y entre estos dos extremos apareció un tercer grupo de partidos que no son ni uribistas ni antiuribistas, y que como en el caso del Partido Verde resultaron un palo de las elecciones al sumar cinco curules.

Los siguientes son los fenómenos más importantes que revelan los resultados de los comicios parlamentarios.

1. El uribismo ganó pero perdió

Con las elecciones de 2010 se da un fenómeno que no se veía hace décadas en Colombia y es que surgen dos partidos con un peso específico suficiente para tomar entre ellos dos decisiones en el Congreso. La U y el Partido Conservador suman más de la mitad de las curules en el Senado. Eso quiere decir, que con un acuerdo entre esas dos bancadas podrían tener la mayoría simple en muchas votaciones.

Ese resultado entraña un aumento significativo del número de curules para cada uno de ellos. La U sacó 20 senadores en 2006 y ahora completa 27 (según el último reporte la Registraduría). El Partido Conservador tenía 18 y ahora suma 23. El incremento, en buena medida, se debió a que las dos agrupaciones fueron las grandes beneficiadas de la reforma política que el año pasado permitió a los congresistas trastearse de partido: la U recibió una camada de Cambio Radical y el Conservador a otros tantos de Alas Equipo Colombia.

Y si a estos 50 senadores “uribistas” se les suman las ocho curules obtenidas por el cuestionado PIN, la bancada del hoy presidente Álvaro Uribe completaría 58 de las 100 curules del Senado. La paradoja es que a pesar de que parece una victoria arrolladora, la realidad es que el uribismo pierde 12 curules con respecto a los comicios de hace cuatro años, cuando obtuvo 70. La explicación de esta pérdida de puestos en el Senado se debe en buena parte a que Cambio Radical se retiró de la coalición uribista.

¿Qué tanto van a durar estos partidos como “uribistas”? La historia de Colombia ha demostrado que las lealtades de un sector del Congreso son proporcionales al poder burocrático y por eso, hasta tanto no se resuelva quién será el candidato uribista, no se puede garantizar la solidez de la bancada.

2. Caras nuevas en cuerpo ajeno

Al comparar los resultados con los de hace cuatro años cualquiera estaría tentado de decir que en el Senado se dio una renovación sorprendente: de los 100 elegidos, 66 son senadores nuevos. En tres de los nueve partidos que lograron curules todos sus senadores son nuevos, el PIN, el Verde y Compromiso Ciudadano. Y en otros como la U, el porcentaje de recambio también es alto, 21 de 27.

Sin embargo, si se revisa uno por uno, la renovación es relativa. En primer lugar porque hay un alto porcentaje de nuevos senadores que dieron el salto de la Cámara al Senado, es decir, son viejos conocidos en el Capitolio. Es el caso de la U, partido en el que una cuarta parte de los senadores elegidos proviene de la otra corporación.

Y en segundo lugar no puede hablarse de una renovación en el sentido estricto de la palabra porque un número significativo de los nuevos senadores ganaron gracias a los votos que heredaron de familiares o jefes políticos que no pudieron entrar en la contienda electoral por estar investigados o condenados. Nadie espera, por ejemplo, que Arleth Casado, que se estrena en el Senado, haga ahora algo distinto de lo que hizo antes su esposo Juan Manuel López Cabrales, condenado por para-política. Ni mucho menos que lo haga Teresita García, la hermana del ex senador Álvaro García, condenado por la masacre de Macayepo.

En términos de renovación, llama la atención el hecho de que entre los grandes electores de los comicios de este año hay varias caras nuevas. De los nueve partidos que pasaron el umbral, los únicos senadores repitentes que encabezan las votaciones son Jorge Robledo del Polo, Alexandra Moreno de Mira y Javier Cáceres de Cambio Radical. Los demás son ‘caciques’ nuevos. Como Juan Lozano, en la U, quien había intentado ser alcalde de Bogotá y se había quemado pero su paso por el gabinete de Uribe lo reencauchó. Gilma Jiménez en el Partido Verde, que saltó directo del Concejo de Bogotá, a la élite del Senado. Juan Carlos Rizzeto, del PIN, que es el aporte del gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, a este controvertido partido.

Y en los tradicionales partidos Liberal y Conservador, las más votadas son dos mujeres que se convirtieron en candidatas de carambola: la mencionada Arleth para heredar los votos de su esposo Juan Manuel López y Olga Suárez Mira para capitalizar los de su hermano, el ex senador antioqueño Oscar, investigado por para-política.


3. La izquierda pierde terreno

Las elecciones al Congreso ratifican el fenómeno que se vio en la última consulta internas del Polo Demócratico: que el impulso que la izquierda había tomado en 2006 con los resultados a la Presidencia de Carlos Gaviria, cuando obtuvo históricos dos millones de votos, se fueron diluyendo con el paso del tiempo y el avance de la seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe.

De los 10 senadores que el Polo Democrático sacó en 2006, y que logró aumentar a 11 cuando tras una demanda ganó una curul más, su caudal se redujo en estas elecciones a 8. El retroceso es aún más significativo si se tiene en cuenta que el Polo no está propiamente huérfano de poder, pues tiene la alcaldía de Bogotá. E incluso también podría contarse la de Cali. De hecho, los hermanos de ambos alcaldes –Iván Moreno y Mauricio Ospina—están en la son dos de los ocho senadores elegidos por el Polo Democrático.

En porcentaje de votos sobre el total, también es evidente el retroceso. Pues en 2006, el Polo Democrático había obtenido el 9,5 por ciento de los votos. Y este año está en el 7 por ciento.

Una de las razones del retroceso es la división interna del partido que, contrario a lo que ocurría hace cuatro años, cuando se veía una izquierda unida, dejó ver profundas grietas.


4. Nace la bancada de los independientes

Uno de los resultados más refrescantes de estas elecciones para la democracia colombiana es el del Partido Verde. En la historia reciente del país no había aparecido una colectividad con una filosofía ética como esta con tan buenos resultados en el Congreso. El partido de los ‘tres tenores’ -Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón- saca cinco curules y consolida además a Gilma Jiménez como una de las grandes electoras del país con más de 140 mil votos.

El resultado es importante si se tiene en cuenta que en 2006 ese papel de independientes lo asumía solo el Mira, que con dos senadores y una agenda particular, poco se hacía sentir en las decisiones trascendentales. Las cuatro curules del Partido Verde a la hora de los votos puede que no cambien una decisión del Congreso pero si los convierte en una voz para tener en cuenta sobre todo en debates políticos.

A estas cuatro curules se les podría sumar  dos o tres más –de Mira y de Compromiso Ciudadano, el movimiento del candidato Sergio Fajardo--, para formar una bancada de independientes. Entendidos estos como movimientos o partidos que proponen una manera distinta de hacer política.

5. El Capitolio sigue en cuarentena

Las elecciones del domingo demostraron que el Congreso de la República aún no se ha curado del cáncer de la para-política ni de otros males que lo aquejan. Nadie esperaba que de un día para otro el mal se curara. Pero lo que tampoco se pensaba es que muchos de los investigados se fueran a perpetuar en el Capitolio en cuerpo propio o ajeno.
Al cruzar los resultados del Senado con las señales de alerta enviadas por la Misión de Observación Electoral (MOE) se encuentra que al menos 35 senadores elegidos tienen investigaciones pendientes o son familiares de políticos que tienen líos con la justicia.
Las miradas se fijaron en partidos cuestionados como el PIN. Si bien los resultados no fueron los que ellos esperaban –calculaban entre 10 y 14 senadores— el hecho de que hayan logrado ocho senadores es un indicador para tener en cuenta.

Entre los elegidos por este partido hay cuotas de personajes políticos que tienen líos con la justicia como la polémica empresaria del chance Enilce López, ‘la Gata’ que puso dos senadores (a su hijo Héctor Julio Alfonso López y Antonio José Correa), el ex gobernador de Santander, coronel retirado Hugo Aguilar Naranjo que puso a su hijo Mauricio, y Álvaro ‘el Gordo’ García, quien hace un par de semanas fue condenado a 40 años de cárcel por la Corte Suprema por la masacre de Macayepo, quien le dejó sus votos a su hermana Teresita.

Sin embargo lo del PIN no es un caso aislado. El virus también se extendió a partidos más grandes y tradicionales como la U, el Partido Conservador y el Partido Liberal. En la U, por ejemplo, fue elegida Maritza Martínez, esposa del ex senador Luis Carlos Torres, investigado por parapolítica, y Jorge Visbal Martelo, también investigado. En el partido Conservador además de la ya mencionada Olga Suárez Mira (hermana de Oscar, investigado por para-política) también salió elegido Carlos Barriga (investigado por para-política).


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