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| 11/26/2012 12:00:00 AM

"Los guerrilleros somos duros por fuera y suaves por dentro", dice Tanja

En una polémica entrevista concedida al diario 'El País', de España, la guerrillera holandesa de las FARC se califica desde La Habana, al igual que la guerrilla, como "víctima".

No le fue tan mal a Tanja Nihmeijer en una entrevista concedida al periodista Robert-Jan Friele en La Habana, publicada por el diario español El País. Tanto en el texto de la misma como en los párrafos correspondientes a su presentación, la guerrillera holandesa a órdenes de las FARC, ahora miembro del equipo de negociación de esa guerrilla en Cuba, tuvo tiempo, y espacio, para mostrarse no sólo como "víctima", sino como autora, dice ella, de incruentas acciones terroristas.

De entrada, contó con la oportunidad de mostrar su disgusto y su cansancio por el hecho de tener que estar defendiéndose continuamente. Y luego, tras recordar que en la guerra se producen muertes, tuvo el único momento de contrición para aceptar que la guerrilla a veces comete “errores”.

A continuación, “llena de ardor”, dice el periodista, Tanja cuenta cómo es su vida en la guerrilla, desde el 2002, cuando ingresó en ella, y se pregunta si no es más interesante para los medios de comunicación fijarse en los problemas de la gente que en ella.

Tras revelar que entiende mejor el mundo a partir de las lecciones de marxismo recibidas de sus comandantes, el corresponsal enseña "cuán entusiasmada se muestra (‘Tanja’) al hablar sobre el contacto con la población en las áreas dominadas por los rebeldes, especialmente con los campesinos pobres”.

Y luego de hacer referencia a los orígenes del conflicto armado, el periodista habla de que “todos los días caen decenas de víctimas inocentes, principalmente campesinos colombianos pobres, atrapados entre las luchas, los deseos y los intereses de las dos partes en litigio”.

En realidad, Robert-Jan Friele conoce aún más a ‘Tanja’ y así lo revela:

“La última vez que vi a Nijmeijer fue en agosto del 2001, mientras fregábamos los platos en la diminuta cocina de una residencia de estudiantes de Groninga (Países Bajos). Era la mejor amiga de una compañera. Ya había estado una vez en Colombia y no dejaba de calentarme las orejas con las noticias sobre ese país. Once años después, llega a mi puerta un lunes a las 9:00 de la mañana en una furgoneta Mercedes blanca conducida por un chofer del Servicio de Seguridad cubano. Va en el asiento delantero, con Camila y Shirley en los asientos de detrás: “Son dos camaradas”.

Tanja cuenta entonces dos experiencias que la llevan a replantearse su vida. Una, la de estudiantes en Pereira que se marchaban temprano de clases por temor a la acción de la mal llamada ‘limpieza social’ de bandas paramilitares. Y la otra, el haber sopesado las diferencias en las condiciones de vida que se palpan entre Ciudad Bolívar y el Centro Andino.

El periodista escribe: “El contraste fue dolorosísimo. Nijmeijer profundizó en la Historia de Colombia, buscó en el país los contactos adecuados y se introdujo en el movimiento guerrillero. “Para mí estaba claro que la democracia en Colombia solo existía sobre el papel. Y así sigue siendo actualmente”. Su tapadera (careta) era su trabajo en una cara escuela de idiomas.

‘Tanja’ cuenta que cometió atentados: “Entre otros ataques, colocó bombas en el Transmilenio, el sistema de transporte de autobuses de Bogotá, y a un rico comerciante. Según ella, no hubo muertos en sus ataques, que estaban planteados sólo como protesta”, escribe el corresponsal. Hace unos días, la periodista Salud Hernández Mora dijo en su columna del diario El Tiempo que, resultado del atentado a Transmilenio, hubo una víctima mortal, un niño, Daniel Beltrán.

Y luego vienen las preguntas, no muchas, en las que mira “indignada” al periodista cuando le preguntan si está dispuesta a pedir perdón a las víctimas:

“Hay un dicho: El pueblo sabe quiénes son sus verdugos. El Gobierno intenta convertirnos en culpables en lugar de víctimas”.

Y, enseguida, otro instante en que se advierte cierta tensión:

Periodista: Como el objetivo que dicen perseguir es bueno, ¿no hay nada que reprocharles?

Tanja: Yo no tengo que justificarme. La lucha está justificada. Estamos en guerra.

Vea la nota completa aquí.
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