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| 11/25/2008 12:00:00 AM

Los jóvenes están parchados en la política

Ellos opinan y deciden sobre los problemas que más les afecta. Consiguen plata para sus proyectos. Tratan de convivir a pesar de las diferencias políticas. Los partidos políticos, incluso, se interesan cada vez más en sus espacios formales de participación.

Pese a que muchos los han estigmatizado de apáticos, los jóvenes se están pegando al parche de la política. En Bogotá, desde la administración de Antanas Mockus en el 2002, cientos de ciudadanos entre los 14 y 26 años han sido elegidos como Consejeros Locales de Juventud. Son los representantes legítimos de los intereses de su generación en cada una de las 20 localidades de la ciudad.

Pero la participación este año, que se supone va en aumento, deja mucho qué desear y un claro reto para el actual alcalde, Samuel Moreno: del millón 600 mil jóvenes capitalinos, apenas se inscribieron para votar 35 mil y sólo ejercieron su derecho al sufragio 9 mil 400, el pasado 16 de octubre. Ese día resultaron elegidos 195 consejeros, la mayoría por lista independiente –aunque muchos provienen de algún partido político como el Mira, Polo, Conservador, Cambio Radical o de La U- y el resto por organizaciones legalmente constituidas y con todo tipo de objetivo social.

Semana.com conoció las historias de cuatro de estos jóvenes políticos:

El pelado de Ciudad Bolívar que quiere ser senador

Elkin Pérez, de 21 años, repite como consejero de Ciudad Bolívar y parece un joven ya curtido en el mundo de la política criolla. “Uno se imagina que la gente del Polo no se habla con la del Mira, pero sí se hablan”, dice. “Además, en los Consejos Locales de Juventud (CLJ) las afinidades políticas no influyen en el trabajo por la localidad, y si uno intenta hacer proselitismo por su partido, pues sale perdiendo”.

Al Polo Democrático llegó por un compañero del Consejo anterior, que pertenecía a este partido y un día lo invitó. Hoy, incluso, es uno de los delegados que participará en el primer Congreso Joven de su colectividad el año entrante. “Yo quiero ser senador”, admite.

Aunque el Elkin de hace algunos años no soñaba con esto, porque “fue por desocupado que llegué a ser consejero”. Luego, como él mismo lo cuenta, se fue encarretando y la experiencia lo catapultó fácilmente a su segundo periodo. “Casi todos los votos los conseguí en el colegio de La Joya, donde hice talleres de emprendimiento con los pelados y les gestioné algunas becas para que siguieran estudiando”.

Para él y sus “pelados” es bien difícil acceder a la educación superior, y no sólo por la falta de plata. “A mí me rechazaron una vez en una universidad privada porque era de Ciudad Bolívar”, cuenta. Por eso quiere hacer una feria local de universidades, antes de que termine el 2008, para que “vengan y vean quiénes somos”.

Jóvenes de bien, seguramente, pero también estigmatizados porque en su localidad hay grupos ilegales armados que se disputan el territorio en la parte alta de las lomas, y de ellos es de quienes más se habla en los medios.

¿Qué pueden hacer como consejeros? “Si uno acude al gobierno a pedir que le salven la vida a un muchacho, mira lo que pasa últimamente, la misma fuerza pública reclutando a los pelados y matándolos... ya no soy capaz de hablar con un policía para denunciar”.

Pese a esto, Elkin sí cree que el CLJ es un espacio real de participación. “Ahora no tanto, pues sólo se pueden definir cosas supremamente bajitas y muchos desertan en el transcurso del periodo... pero a futuro lo será”.
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