Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/5/2012 12:00:00 AM

Marco para la paz: ¿Quién ganó, Uribe o Vivanco?

Los milimétricos ajustes que el Senado hizo al marco para la paz, pretendían dejar contentos a los más agudos críticos de la reforma: Uribe y Vivanco. Aunque fueron atendidos con mayor precisión los del director de la HRW, indirectamente acogieron algunas observaciones del expresidente.

Álvaro Uribe y José Miguel Vivanco, contradictores por naturaleza, por primera vez coincidieron para hacer observaciones a la reforma constitucional que promueve el gobierno y que pretende ofrecer mecanismos de justicia transicional para un eventual proceso de paz con las guerrillas de las FARC y el ELN.

Tanto el expresidente como el director de la influyente Human Rights Watch (HRW) ocuparon parte de su agenda en el último mes alertando por posibles interpretaciones de la redacción de la reforma y que podrían ser consideradas una "puerta a la impunidad".

Mientras Uribe escogió el camino de tratar de convencer a sus parlamentarios más fieles para incluirle nuevas redacciones al texto, Vivanco hizo lo propio mediante cartas al presidente Juan Manuel Santos, el ministro de Justicia, y al Congreso en general.

Tanto Uribe y Vivanco coincidieron en el fondo del marco para la paz y hasta en el sentido de sus observaciones. El pasado lunes, la Comisión primera del Senado, donde se congregan los senadores más calificados del parlamento, decidió encarar las observaciones de ambos y ajustar el texto para tratar de dejarlos contentos.

¿Quién influyó más en la decisión adoptada en el séptimo debate? Una mirada general y a vuelo de pájaro daría a entender que el partido fue favorable por goleada para Vivanco.

Dos hechos lo probarían. Primero, que el Polo Democrático, cuya relevancia en el parlamento parece disminuida, y que se había cobijado en hacerle oposición al proyecto en las observaciones del director de la HRW, por primera vez en siete debates decidió aprobar el marco para la paz.

Segundo, que el senador Juan Carlos Vélez Uribe (La U), reconocido portavoz del pensamiento uribista en el Senado, fue el único en votar en contra del proyecto, entre otras, porque varias de las observaciones del expresidente no fueron atendidas al pie de la letra por el parlamento.

Lo curioso es que los ajustes milimétricos que la Comisión Primera le hizo al texto, y que en buena medida pretendían despejar los temores de Vivanco, en buena medida también acogieron las observaciones de Uribe.

La exclusión de las bandas criminales: triunfo de ambos

Vivanco y Uribe coincidieron en pedirle al Congreso una redacción precisa del marco legal para la paz para que no se abriera la puerta a que miembros de las 'bandas criminales' se beneficiaran de la reforma.

El argumento de los ponentes de que miembros de estas bandas estaban automáticamente excluidos porque no son considerados "grupos armados al margen de la ley que hayan sido parte en el conflicto armado interno", no fue suficiente.

Por eso se tuvo que incluir, en uno de los parágrafos del texto, que "en ningún caso se podrán aplicar instrumentos de justicia transicional a grupos armados al margen de la ley que no hayan sido parte en el conflicto armado interno, ni a cualquier miembro de un grupo armado que una vez desmovilizado siga delinquiendo".

La inclusión de agentes del Estado: derrotado Uribe

El expresidente Álvaro Uribe pidió que se excluyera a los miembros de las Fuerzas Armadas de los beneficios del marco para la paz, con el argumento de que sería nivelar o equiparar a los "soldados de la patria" con los "terroristas".

La Comisión Primera no atendió tal sugerencia. Por el contrario, en el primer párrafo del proyecto de reforma se ratificó la posibilidad de cobijar a los militares al autorizar los instrumentos de justicia transicional, y con tratamiento diferenciado, "también para los agentes del Estado, en relación con su participación en el conflicto".

Sin embargo, el término de tratamiento diferenciado, pretende aclarar que los militares nunca serán nivelados con los guerrilleros. Pero Uribe quería que no se incluyeran.

El concepto de impunidad: triunfo de Vivanco y derrota de Uribe

Si en algo coincidieron Vivanco y Uribe fue en oponerse a que el proyecto contemplara la suspensión de la acción penal para los miembros de las organizaciones ilegales que hayan incurrido en delitos de lesa humanidad. Es decir que hubiera miembros de las guerrillas que no resultaran condenados, según una lectura del proyecto.

Vivanco consideró que el marco para la paz no puede contemplar la suspensión de la condena, porque la Corte Penal Internacional podría intervenir en Colombia, por lo que pidió claridad para que todos los delitos fueran investigados.

Uribe se opuso a que el marco para la paz contemplara una especie de indulto y amnistía para los guerrilleros, por lo que también se opuso.

Uribe propuso una redacción al texto, en el que estableciera con precisión que los únicos subrogados penales a los que podrían beneficiarse los responsables de delitos de lesa humanidad sería la excarcelación, y no la "cesación de la acción penal", es decir, de la condena.

Los ajustes del Senado no incluyeron las salvaguardas propuestas por Uribe, pero sí atendieron las preocupaciones de Vivanco.

Porque se estableció que el Congreso, y por iniciativa del Gobierno, podrá mediante una ley posterior a la reforma, determinar criterios de selección que permitan centras los esfuerzos en la investigación penal de los "máximos responsables" de "todos los delitos" que adquieran connotación de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, o genocidio.

Según el autor del proyecto, Roy Barreras aclaró la expresión "máximos responsables" no hace referencia a la "jerarquía militar" de las organizaciones ilegales, sino a cualquier guerrillero raso que haya perpetrado el delito. Y al incluir "todos los delitos", se establece que ninguno quedará exento de investigación.

Participación en política: derrota a medias de Uribe

El expresidente Álvaro Uribe propuso que el marco para la paz señalara textualmente que "no podrán ser elegidos ni nombrados en cargos del Estado quienes se desmovilicen y hayan cometido delitos diferentes al delito político o el homicidio culposo".

Al proponer el término homicidio culposo, probablemente la participación en política quedaba descartada para cualquier miembro de la guerrilla.

La redacción aprobada por la Comisión Primera establece que una ley estatutaria, posterior a la aprobación del marco para la paz, "regulará cuáles serán los delitos considerados conexos al delito político para efectos de la participación en política", una redacción que no incluye las restricciones propuesta por Uribe.

Sin embargo, según explicó Barreras, el expresidente no se opuso a que guerrilleros rasos tuvieran vocería, sólo rechazó que tuvieran elegibilidad los máximos cabecillas de las guerrillas. El autor del proyecto dice que todos los responsables de delitos de lesa humanidad no tendrán participación en política.

Pero Uribe, al exigir condena ejecutoriada, también buscaba que el artículo 122 de la Constitución, que prohíbe la elección como servidores públicos de quien haya sido condenado por su sola pertenencia a grupos ilegales, se mantuviera vigente. Tal propuesta no se incluyó, y el marco para la paz, según lo aprobado en séptimo debate, mantiene intacta la posibilidad de que miembros de los grupos ilegales puedan tener participación política, siempre que no hayan cometido delitos de lesa humanidad.

Uribe gana en la medida que máximos responsables de delitos atroces no puedan tener participación política. pero pierde cuando se rechazó la exigencia de una condena (así sea alternativa) para los demás miembros de la guerrilla, porque esa condena les imposibilitaría acceder a cargos de elección popular.

Exclusión de funcionarios públicos: triunfo de Vivanco

Uno de las preocupaciones que Vivanco le trasladó a Barreras en su reunión en Washington es que, al incluir agentes del Estado, se pudieran beneficiar de la justicia transicional servidores públicos distintos a los militares.

Mencionó concretamente los casos de Jorge Noguera (exdirector del DAS) y el excónsul y exgobernador de Sucre Salvador Arana, condenados por sus nexos con paramilitares.

Y para despejar los demás temores, al primer párrafo del proyecto de reforma se estableció que mediante una ley posterior se autorizarán los instrumentos de justicia transicional, y con tratamiento diferenciado, "también para los agentes del Estado, en relación con su participación en el conflicto".

Como los delitos de los servidores públicos mencionados por Vivanco son, en su mayoría, por concierto para, quedan excluidos porque no tienen ninguna relación con el conflicto armado, según explicó Barreras.

La excarcelación de militares: el mayor triunfo de Uribe

Casi que sin querer, la redacción definitiva del texto le dio vía libre a una de las propuestas más polémicas que el expresidente Uribe planteó en el marco para la paz. La excarcelación de los militares, incluidos los casos del Palacio de Justicia, hasta tanto haya sentencia ejecutoriada.

Y aunque Uribe se opuso a que los militares se beneficiaran del marco para la paz, la decisión del Senado de incluirlos, y de establecer los casos en los que "procedería la suspensión de la ejecución de la pena", uniformados que se acojan a esta norma podrían ser excarcelados.

Uribe defiende la tesis que el único subrogado penal para los guerrilleros que se beneficien de este marco de justicia transicional sea la excarcelación. Pero al ser incluidos los agentes del Estado en el marco para la paz, los militares también tendrían ese beneficio.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.