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| 7/22/2011 12:00:00 AM

"Mi generación tiene ganas de incidir": Simón Gaviria

El nuevo presidente de la Cámara de Representantes habló con SEMANA sobre sus retos en el Congreso, la relación con su padre, el expresidente Cesar Gaviria, y la nueva generación de políticos.

Con Simón Gaviria el Partido Liberal alcanza su primera dignidad en 12 años en el poder legislativo. La presidencia de la Cámara es un cargo que perfila a este partido como líder de la coalición de gobierno.
 
En este periodo, y bajo su presidencia, la Cámara de Representantes tiene retos concretos. Desde la reforma a la justicia, hasta temas controvertidos como la cadena perpetua, el aborto y los derechos de las parejas del mismo sexo.
 
Esas discusiones las tendrá que liderar y orientar el representante más joven en llegar a la presidencia de la Cámara.
 
En diálogo con SEMANA, Simón Gaviria también advierte que la reintegración del Partido Liberal será tema de Juan Manuel Santos.
 
SEMANA: Usted es uno de los presidentes de la Cámara más jóvenes. ¿Cómo lo hizo?
 
Simón Gaviria: A punta de trabajo. Son años de llegar puntual, trasnochar, debatir, tener buenos proyectos y nunca agredir a nadie.
 
SEMANA: Aunque no le gusta el término, usted es un delfín. ¿Eso no influyó en su elección? ¿Qué tanto ayuda el apellido?
 
S.M.: Ayuda mucho al principio, pero me tocó una coyuntura difícil porque mi padre era el jefe de la oposición cuando yo llegué al Congreso y sus contradictores, por herencia, casi se vuelven míos.
 
SEMANA: Al terminar la legislatura, Armando Benedetti dijo que el Congreso le había dado la mejor caja de herramientas al gobierno. Pero el Ejecutivo ya prometió una agenda igual o más ambiciosa que la pasada. ¿Por qué tantas reformas?
 
S.G.: El gobierno va a presentar 48 proyectos. Tendremos que debatir la reglamentación de regalías, la reforma de las CAR, la ley del desarrollo rural, el código de minas, la reforma a la justicia, una reforma al código electoral, entre otras. Nos tienen ocupados.
 
SEMANA: ¿No se les estará yendo la mano? Hay una diferencia entre reformar por reformar y sacar adelante reformas necesarias para el país.

S.G.: Teníamos un largo periodo de no tener reformas profundas y es difícil decir que no son relevantes. Buscaremos la calidad en los debates y tendremos espíritu crítico.
 
SEMANA: Es curioso que a usted le toque liderar la reforma más importante –después de la reelección– de la Constitución de 1991, que se escribió en el gobierno de su padre... la de la justicia.
 
S.G.: Así nos tocó. Pensamos mantener el espíritu progresista, plural y si me atrevo a decirlo, liberal de la Constitución con las reformas que plantea el gobierno. Creo que con el ministro Juan Carlos Esguerra estamos en buenas manos. Después de tantos intentos, la reforma va a pasar. Hay mejor ambiente de lo que se cree.
 
SEMANA: Pero no va a ser fácil. A más de un ministro se le ha hundido esa reforma y después de meses de debate con las Cortes no hubo un acuerdo. ¿Qué dificultades ve?
 
S.G.: Veo grandes retos en las tutelas contra sentencias judiciales, las reformas al Consejo Superior de la Judicatura, y el juzgamiento de los aforados. Pero el principal será que la reforma ayude a descongestionar los 2,2 millones de procesos, que los procesos no duren ocho años y que se acabe la impunidad.
 
SEMANA: ¿Que opina frente a la Comisión de Acusaciones, más conocida como la Comisión de Absoluciones?
 
S.G.: Tenemos que ser autocríticos: la Comisión ha brillado por su ausencia. No somos competentes, ya sea por nuestro proselitismo, o porque no tenemos formación de penalistas. No hemos hecho una gran tarea.
 
SEMANA: También les tocará debatir proyectos de alto contenido moral como el referendo de cadena perpetua para violadores y el acto legislativo que busca prohibir el aborto. ¿Usted qué piensa de ellos?
 
S.G.: Soy miembro promotor del referendo de cadena perpetua, es una prioridad y tiene todo mi respaldo.
 
SEMANA: ¿Y frente al aborto?
 
S.G.: No conocemos el texto de los conservadores, pero por ahora, estoy de acuerdo con el fallo de la Corte Constitucional que lo despenalizó parcialmente en tres casos excepcionales.
 
SEMANA: El Congreso le ha huido a legislar sobre los derechos de las parejas homosexuales y ha sido la Corte Constitucional la que ha hecho los avances. ¿Cuál es su posición?
 
S.G.: El debate se tiene que hacer en el Congreso. Si se deben otorgar derechos como la seguridad social, patrimonio y herencia para parejas del mismo sexo. El matrimonio hay que revisarlo.
 
SEMANA: Con los verdes en la Unidad Nacional, el presidente Santos cuenta con 90 por ciento del Congreso y sólo existe un partido de oposición, el Polo. ¿No le da miedo el unanimismo?
 
S.G.: En esta coyuntura, no. Tenemos un presidente respetuoso con las instituciones y abierto al diálogo. Y en el Polo hay figuras que merecen todo el respeto, como Iván Cepeda y Germán Navas. En la Cámara van a tener plenas garantías.
 
SEMANA: Pero el hecho de que los proyectos lleguen al Congreso con acuerdos previos, solo para ser votados, ¿no deja al Congreso como un apéndice del Ejecutivo?
 
S.G.: El Congreso es independiente, pero los consensos ayudan a la eficiencia. La discusión es importante y tenemos grandes oradores en el Congreso. Pero acá queremos resultados. 
 
SEMANA: Este gobierno ha tenido una luna de miel más larga que de costumbre. La Unidad Nacional, aunque varios eran escépticos, funcionó en el primer año. Sin embargo, ¿podrían empezar a ver síntomas de desgaste?
 
S.G.: La unidad nacional es entre disímiles y las discusiones son normales. La U, por ejemplo, tuvo reparos sobre la Ley de Víctimas y los liberales sobre la sostenibilidad fiscal. Pero creo que la unidad salió fortalecida de esta primera prueba en el Congreso. Y ahora con los verdes, a quienes recibimos con los brazos abiertos, sumamos aún más.

SEMANA: El Congreso estuvo más ‘pilo’ en este ultimo año, pero en la última encuesta Gallup sigue con una aprobación del 30 por ciento. ¿Trabajó como nunca, perdió como siempre?
 
S.G.: Los cuerpos colegiados, como el Congreso de Estados Unidos y hasta la Duma rusa, tienen mala imagen. Tienen culpas colectivas y logros individuales. Por ejemplo, si alguien votó por Jorge Robledo, de pronto no le guste el Congreso, pero sí apruebe lo que él hace.
 
SEMANA: Le toca presidir la Cámara en un año electoral y no es un secreto que los representantes estarán más pendientes de sus regiones que del capitolio. ¿Cómo pelear contra el ausentismo?
 
S.G.: Es cierto que a los periodistas, ciudadanos y representantes les importa más quién va a ser Alcalde de Bogotá o gobernador de Antioquia. Por esto tenemos que meter el acelerador en estos meses y a finales de año. Y el próximo semestre también trabajaremos a todo vapor.

SEMANA: El país esta viendo que el presidente Santos destapa escándalo tras escándalo de corrupción. ¿Está desbordada?
 
S.G.: La Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría han hecho su tarea. Es una corrupción de tiempo atrás y por fin el sistema está funcionando. El mejor desinfectante es la luz.
 
SEMANA: El Partido Liberal pasó de patito feo en la oposición a uno de los jugadores principales de la Unidad Nacional...
 
S.G.: La presidencia de la Cámara es la primera dignidad que recibe el partido en este siglo. No ha sido difícil encontrar sintonía con el presidente Santos porque lo sentimos propio. Lo respaldamos porque propone cosas en las que nosotros creemos.
 
SEMANA: ¿Santos es el jefe natural del liberalismo?

S.G.: Como el presidente Uribe fue jefe natural de La U y los conservadores, sentimos a Santos como jefe de La U y del Partido Liberal.
 
SEMANA: ¿Esa química con el presidente podría crear un ambiente propicio para una reunificación liberal?
 
S.G.: Para las elecciones de octubre, el partido tiene una política de puertas abiertas. En cuanto a la reintegración liberal con otros partidos, la llave la tiene el presidente Santos.
 
SEMANA: Usted es parte de una generación joven que se le midió a hacer política. ¿Cómo ve a sus pares como Gina Parody, Carlos Fernando Galán y David Luna?
 
S.G.: Somos un reflejo de una generación que creció con violencia y tiene ganas de incidir. Podemos hacer las cosas bien, pero tenemos que tener humildad.
 
SEMANA: Existen coincidencias de estilo, de pensamiento y de edad entre Luna, Galán y Parody. ¿Ve posible una alianza?
 
S.G.: Es una posibilidad, pero David Luna es el que tiene que tomar la decisión. Sin duda, hay coincidencias y simpatías.
 
SEMANA: Las comparaciones son inevitables. Usted está siguiendo los pasos de su padre. Él llegó a la presidencia de la Cámara a los 34 años, usted lo logra a los 30. ¿Quiere llegar hasta donde él llegó?
 
S.G.: Mi prioridad es hacer la tarea bien en la Cámara. El mejor consejo que me dio mi papá fue enfocarme en el presente que lo demás va llegando. Mientras tanto, voy a ser padre en octubre.
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