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| 8/4/2013 12:00:00 AM

“No le entregaré la curul del uribismo al santismo”

Juan Carlos Vélez prefiere renunciar a ser precandidato presidencial que a entregarle a La U su curul de senador.

El pasado viernes Juan Carlos Vélez aceptó oficialmente ser precandidato a la presidencia por el Centro Democrático. Sin embargo, su nombre y su foto probablemente no aparecerán en el tarjetón de la consulta uribista que quedó pactada para el 9 de marzo del próximo año, pues más allá de sus posibilidades de ganar la consulta, su función parece ser la de dar la última batalla del uribismo dentro del Partido de La U.

La razón es sencilla. Vélez, actual senador de La U, no puede aparecer en el tarjetón de otro movimiento, caso del Centro Democrático, ya que estaría incurso en doble militancia, conducta que lo expondría a la dura sanción de la pérdida de investidura, es decir al final de su carrera política.

Por eso tendrá que definir su situación dentro de La U antes de noviembre, mes en que el Centro Democrático tiene que inscribir sus candidatos que serán avalados por firmas.

Para resolver su situación tendría dos caminos. El primero, como lo ha reclamado el propio senador antioqueño, el de la expulsión. Vélez les dijo a los parlamentarios de La U que no apoyaría ni la reelección del presidente Santos ni a los candidatos al Congreso del partido, hecho que según los estatutos de la colectividad serían falta gravísima y causal suficiente para la expulsión.

El segundo pareciera más sencillo y lo tendría Vélez en sus propias manos: La renuncia. Los directivos de La U le han recordado al senador que si no está identificado con el partido ha podido tomar esa decisión para no ver afectadas sus aspiraciones políticas.

Pero ni La U ni Vélez parecen tener intenciones de tomar esas decisiones. Los dirigentes del partido están molestos luego que el senador se haya declarado “secuestrado” por el partido, e insisten en que la colectividad no va a expulsarlo con el argumento de que el partido es respetuoso de las posiciones disidentes. 

Mientras que Vélez no piensa renunciar porque si lo hace tendría que devolverle al partido la curul que tiene en el Senado. “No les voy a dar la satisfacción de entregarle una curul que le pertenece al uribismo. Esta curul no le pertenece al santismo”. Pero lo que hay detrás de la permanencia de Vélez en La U es una estrategia del uribismo para dar la última batalla en el Congreso y en el propio partido contra el presidente Santos.


Aunque el 99% de los congresistas de La U ya definieron al partido como ‘santista’, Vélez dará la batalla en la Asamblea Nacional de la colectividad donde deberán intervenir todos los alcaldes, gobernadores, diputados, concejales y ediles de la colectividad para definir si el partido apoya la reelección de Santos. Los uribistas aún consideran que las bases del Partido aún están identificadas con el expresidente Uribe, a diferencia de los parlamentarios.


Pero en esa Asamblea del partido, Vélez promovería un debate ideológico en el que podría advertir que los congresistas de La U estarían violando los estatutos de la colectividad porque La U, en su declaración programática, definió sus principios alrededor del programa político de Álvaro Uribe. “A los ciudadanos que entramos a La U a respaldar sus tesis nos están obligando a cambiar de pensamiento. Eso no tiene lógica. Son los parlamentarios los que están violando sus principios”, dijo en diálogo con Semana.com.


Pero además del debate interno en La U, que los uribistas aún no renuncian a promover, anuncian una ofensiva en el Congreso. Debates de control político en materia de seguridad y relaciones exteriores serán la prioridad.


En la última legislatura buscan defender la tesis del deterioro de la seguridad desde que Santos llegó a la presidencia, y cuestionar ferozmente el manejo de las relaciones exteriores especialmente con los vecinos.


Pero más aún defender el pensamiento uribista frente al marco legal para la paz, pues está previsto que si se firma un acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc a final de año el Congreso tendría la responsabilidad de definir los delitos conexos al delito político y señalar quienes pueden ser los miembros de esa guerrilla que puedan tener beneficios penales luego de su desmovilización. Si Vélez renunciara a la curul, el uribismo no tendría ninguna forma de intervenir en ese debate.


Es por eso que aunque Vélez aceptó ser precandidato del Centro Democrático anunció que renunciará a esta aspiración si en noviembre, cuando este grupo significativo de ciudadanos tenga que inscribir mediante firmas a quienes serán sus candidatos en el debate electoral del próximo año, el partido de La U no la haya definido su situación política.
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