Lunes, 23 de enero de 2017

| 2009/12/02 00:00

Nuevos controles para los partidos no regirán para esta campaña

Por ausentismo, se perdió la posibilidad de que el Congreso reglamentara la Reforma Política. Los partidos irán a las elecciones con las mismas reglas de juego vigentes.

El Congreso perdió la opostunidad de reglamentar la Reforma Política antes de las elecciones de 2010.

El proyecto de ley estatutaria que buscaba establecer sanciones a los partidos y movimientos políticos irresponsables, reglamentar el manejo de dinero en las campañas y la trasparencia en el manejo de las cuentas, entre otros temas de responsabilidad política, no regirá las elecciones de 2010.

El proyecto de ley nació con el fin de reglamentar la Reforma Política aprobada por el Congreso en junio y establecer nuevas reglas de juego para las elecciones. Sin embargo, los partidos políticos irán a las elecciones de marzo próximo con las reglas de juego vigentes.

En caso de que el Congreso tramite una nueva reglamentación en temas específicos como cuáles serán las sanciones para los partidos que permitan la influencia de grupos ilegales en sus filas y en qué momento se debe implementar una sanción, solo se aplicará a partir de 2014 y no para las elecciones de 2010.

La Reforma Política aprobada en junio dice que los partidos políticos irresponsables serán sancionados con la pérdida de la personería jurídica, devolución de los recursos recibidos por financiación estatal  o con multas, pero dejó en manos de la Ley Estatutaria la definición de cómo se harán efectivas esas sanciones. Sin la Ley, no se podrán aplicar.

El ausentismo fue la principal razón por la cual se hundió La Ley estatutaria. Tras dos llamados a lista durante la sesión conjunta de Senado y Cámara, que estaba programada para este miércoles, no hubo quórum. La discusión de este proyecto de Ley en las sesiones conjuntas de las comisiones llevaba más de de dos meses y sin embargo no ha salido avante ni siquiera de su primer debate este año.

La Comisión Primera de la Cámara convocó a los congresistas para discutir el estatuto que desarrolla la Reforma Política el próximo 10 de diciembre. Sin embargo, en caso de que se apruebe, el Congreso debe esperar una semana para que las plenarias de Senado y Cámara puedan avocar el proyecto. El problema es que el día 18 de diciembre, cuando haya pasado el tiempo reglamentario, el Congreso ya estará en vacaciones pues las sesiones ordinarias terminan el 16 de diciembre.

Esta Ley se puede tramitar el año entrante, pero no alcanzará a regir en las elecciones de marzo.

“Lamentablemente se malogra la posibilidad sacar adelante una Ley que permita el control previo de la financiación de las campañas políticas”, dijo a Semana.com el senador del PIN, Samuel Arrieta.

Arrieta argumentó que el gobierno tuvo la intención de sacar adelante el proyecto, que hizo casi 20 reuniones, pero que al final los congresistas no se pudieron poner de acuerdo en algunos temas.

“Hubo una propuesta de prohibir la entrega del tercer canal, seis meses antes de las elecciones, que enrareció el ambiente”, agregó Arrieta.

Se refería a la propuesta del representante conservador Telésforo Pedraza, de incluir en el proyecto una limitación al gobierno para que no entregue concesiones antes de las elecciones. Pedraza quien fue el único opositor en la Cámara al referendo reeleccionista argumentaba que como el presidente Álvaro Uribe podría ser un candidato más de la baraja -en caso de que el referendo reeleccionista sea aprobado- tendría amplias ventajas frente a los otros competidores.

Sin embargo, también hay otras explicaciones al ausentismo en el Congreso para votar este proyecto de Ley. “Al gobierno le conviene tener leyes inciertas para las próximas elecciones”, dijo a Semana.com el senador del Polo y candidato presidencial Gustavo Petro.

Además, era de esperarse que los congresistas que aspiran a ser reelegidos en las próximas elecciones no estuvieran de acuerdo con capítulos que contenía la Ley como el que le exigía mayor trasparencia a los partidos y candidatos a la hora de presentar las cuentas de sus campañas políticas.

Llamó la atención que al Ministro del Interior, Fabio Valencia, quien no se perdió debate de la Reforma Política, incluso acompañado de otros ministros, no se le vio en las sesiones en las que se discutió el proyecto para reglamentarla. No obstante, Valencia responsabilizó al Congreso de la dilación para aprobar esta Ley.

“A un sector de la coalición oficialista no le gustaba el artículo que impedía la entrega del tercer canal”, dijo Petro.

Cuáles son las consecuencias

Sin la reglamentación de la Reforma Política, los partidos políticos y candidatos participarán en las próximas elecciones sin mayores controles en sus campañas.

Por ejemplo, el Consejo Nacional Electoral, organismo al que la reforma de junio le asignó funciones de control en las campañas no sabrá cómo ejercer ese control.

Tampoco regirán las sanciones que  la reforma pretendía aplicarle a los partidos o movimientos políticos cuando no presenten cuentas claras de sus campañas o cuando uno de sus integrantes reciba apoyo de un grupo ilegal. Esas sanciones eran por ejemplo, multas o incluso la pérdida de la personería jurídica.

El estatuto también contenía un artículo que buscaba incentivar la participación femenina en las listas al Senado y a la Cámara fijando una cuota de género. Esa norma tampoco estará vigente.

Los partidos no tendrán una financiación previa del Estado, como lo contemplaba la ley estatutaria, ni tampoco recibirán un aumento por la reposición de votos conseguidos.

Otro de los puntos polémicos que contenía el proyecto de ley era que pretendía quitarles la posibilidad a los caciques electorales de monopolizar el transporte público el día de las elecciones. Sin embargo, ellos podrán seguirlo haciendo.

El proyecto de ley también contemplaba un régimen de sanciones para los directores de los partidos y movimientos que no cumplieran con principios como el de la responsabilidad por las finanzas de sus candidatos, por la calidad de candidatos que presentaran y su tarea en democratizar las organizaciones políticas.

Es decir, los congresistas se beneficiaron de algunas ventajas que les dio la Reforma Política, como la posibilidad de cambiarse de partidos, (transfuguismo) pero fueron incapaces de hacer una Ley para cambiar las costumbres de los partidos.



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